AUDAX

En 1946 Pedro Victor Debrigode publicó, en el formato pulp clásico de 15,5×21,2 cm. una de sus primeras sagas a la que dio el título de Audax. En ella narraba las aventuras de un joven elegante y distinguido, Lord King (Lord es nombre, no título nobiliario) luchando a su manera contra el mundo del hampa bajo el apelativo de Audax. Lord King es un experto en  antigüedades, es rico, soltero, deportista, diletante y un atleta que conduce su roadster Auburn por las avenidas más elitistas de la ciudad y que esconde sus poderosos músculos bajo los trajes más elegantes de Nueva York. Viste frac, sombrero de copa y guantes blancos. Cuando “actúa” como Audax, cubre su rostro con una blanca bufanda de seda y un antifaz, utilizando como nadie sus elegantes bastones negros con puño blanco como auténticos espadines. Según sus propias palabras, Audax es un nombre que adoptó el día que comprendió que las empresas arriesgadas producían en él emociones insospechadas. A su lado comparten vida y aventuras dos mujeres que están secretamente enamoradas de él: Leatrice Dove “Grumpy”, su fiel ama de llaves, una mujer hermosa de opulenta figura; y Joan Telma “Baby”, sobrina de Grumpy, secretaria, mecanógrafa y lo que se tercie, “clásica plasmación en las revistas cinematográficas de las bebé-vampiresas”. Junto a ellas Lord King protagoniza las seis novelas de la saga, enfrentándose a peligros de todo tipo y limpiando a su manera Nueva York de la escoria de un buen puñado de mafiosos. Curiosamente en esta saga vuelve a aparecer un personaje secundario de una serie anterior de Debrigode, Red Colt el Ametrallador. Se trata del luchador Lefty Longleg, el Zurdo Zanquilargo, “un elegante anuncio de vitaminas atómicas” en palabras de la deslenguada Baby. También tomará un protagonismo creciente a lo largo de la serie Roy Cadger, un detective privado obeso, faltón, pagado de sí mismo, provocador y genial en sus deducciones, “el sapo seboso más exasperante que nunca me he visto ante las narices”, otra vez en palabras de la genial Baby. Porque es precisamente Joan Telma, “Baby”, la que acaba convirtiéndose en la estrella de la saga, con su forma de ser, con su particular jerga, con su forma de hablar que tanto disgusta a su patrón y con su verborrea infinita. En fin, “una muñequita capaz de aturdir e idiotizar a cualquiera con su charloteo de cotorrita”.

Tras leer las seis novelas de esta temprana saga, uno no puede dejar de asombrarse de la maestría de Debrigode para alumbrar tramas y personajes, todo ello con un estilo depurado e incluso preciosista. Había oído hablar de “Audax” como de una de las series más flojas de Debrigode y lo único que puedo decir es que estas seis novelas, con sus inevitables altibajos y a pesar de las habituales prisas con las que este tipo de novelas debían de escribirse, rozan el sobresaliente. Lo que sí que resulta llamativo es la progresiva pérdida de protagonismo de Lord King “Audax” y cómo su secretaria “Baby” y el orondo detective Roy Cadger acaban convirtiéndose en los reyes de la función. Tal es así, que al término de la saga, cuando Roy Cadger desenmascara a Lord King y le ofrece huir a Australia para evitar la cárcel, el propio Cadger propone a Baby, a Grumpy y a Lefty Longleg formar una asociación dedicada a la investigación criminal que se llamaría “Los cuatro ases”. Con toda seguridad, se trataba de un nuevo proyecto de saga alumbrado por Debrigode que, desgraciadamente, nunca vio la luz.  

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El Norte de Castilla

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