LA TORRE DEL SILENCIO

Fabrot, asesino y violador, es decapitado. Semanas después, Frank Latimer aparece en las afueras de París para hacerse cargo de un castillo que ha ganado en una apuesta.

El castillo y toda la zona es silenciosa y tétrica. Nada más llegar aparece ahorcada una de las dos hijas del antiguo dueño. Ketty Russell, la otra hija, descubre una mirada inquietante en Frank Fisher. Pronto conoceremos que Latimer y Fabrot eran amigos y que el primero recibió un ojo del segundo cuando Fabrot supo que iba a ser ajusticiado. A partir de este momento, comienzan a suceder cosas muy extrañas: hay una nueva muerte en el castillo y Latimer empieza a hacer cosas que sólo Fabrot sabía hacer: reparar un reloj antiguo, abrir la puerta para subir a la torre, saber dónde se escondía una llave perdida desde hacía dos años…. Además, para rematar el despropósito folletinesco, nos enteramos de que Fabrot había estado prometido a la hermana de Ketty y, al ser rechazado, había jurado asesinar a las dos hermanas….

Ketty está convencida de que el alma de Fabrot tiene poseído a Latimer a través del ojo que le trasplantaron… Historia que bascula por las lindes del terror hasta que casi al final aparece el Silver Kane capaz de soprenderte con un giro de los acontecimientos auténticamente magistral.

EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO

Publicado en El Norte de Castilla el 14 de junio de 2013

Los pabellones se les han quedado pequeños. La épica de estadio tiene nuevos héroes. En cada gira suben un escalón más en su loca carrera megalómana. Poco a poco están dejando los despliegues escénicos de Pink Floyd a la altura de un tablado de marionetas. Los chicos de Muse se han convertido, por derecho propio, en los nuevos faraones del exceso. Nadie se acerca a lo que la banda británica ofrece en directo. Acaban de estar en España tocando en Barcelona. Allí han incendiado el Pabellón Olímpico. Cincuenta mil personas entregadas a una orgía musical difícil de olvidar. Una parafernalia visual y musical nunca vistas. Un concierto apoteósico, un espectáculo colosal, un montaje de proporciones bíblicas, auténticos himnos de estribillos explosivos y guitarras afiladas. Todo vale en la desmedida épica de Muse: un escenario inmenso de cuatro pisos de alto coronado por seis chimeneas escupiendo fuego en momentos álgidos, unos vídeos de acompañamiento auténticamente alucinantes, unos actores representando a ejecutivos enloquecidos en mitad de una lluvia de billetes o empapados por un chorro de un surtidor de gasolina, una ruleta electrónica para escoger una u otra canción, unas caricaturas de algunos políticos (Obama, Merkel, Hollande, Putin…) bailando funky en las pantallas, un zepelín en forma de bombilla volando por encima del público con una bailarina ejecutando acrobacias, un robot de seis metros de altura echando humo por la cabeza y desplazándose por el escenario…. El enérgico rock de estadio de Muse te agarra de las pelotas y no te suelta. Puedes renegar de sus letras distópico-paranoicas, de su eclecticismo sinfónico-heavy, de la coctelera donde mezclan a Black Sabbath con la ópera, a Queen con Rachmaninov, de sus lametazos progresivos y de sus homéricos himnos. En directo, sin embargo, son incuestionables. Al menos una vez en la vida hay que asistir a un concierto de Muse. Eso sí, mucho cuidado: las autoridades sanitarias advierten de que su arrollador e impetuoso rock y la catarsis colectiva que generan pueden hipnotizarte y provocarte eterna dependencia.

NOCHES DE LADRONES

“Noches de ladrones” (subtitulado “Las crónicas de Delancey, Rey de Ladrones”) es un fabuloso ejemplo de la producción literaria del que es conocido como “el escritor más bizarro del mundo”. Un portentoso juego de matrioskas en el que se suceden argumentos e historias que se entrecruzan, surgen, desaparecen y se entroncan unas en otras. Al fin y al cabo, lo de la historia dentro de la historia es una de las constantes más recurrentes en su obra y, de hecho, aparece en casi todas sus novelas (en este terreno de experimentación narrativa inconsciente, en “Noches de Ladrones”, la historia es un relato dentro de otro y éste dentro de otro hasta alcanzar un tercer nivel, para finalmente mezclarse la historia de ficción de “tercer grado” con la de “primer grado”).  Además, aquí, aderezada con el recuerdo y homenaje a uno de los principales éxitos del autor: “Noches de Sing Sing”. Como en aquella en este libro aparecen nuevas Sherezades y nuevos Shanahans. O sea, el placer de contar historias….

En este caso se suceden, una tras otra, apelando a las mayores de las casualidades (ríase usted de Paul Auster), historias que remiten a un ladrón de guante blanco: Boris Melekoff, más conocido por Delancey Rey de Ladrones. Lo curioso y más extraordinario (algo que da idea del dominio narrativo de Keeler) es cómo se integran todas estas historias en el argumento principal, si es que de argumento principal se puede hablar cuando nos enfrentamos a una novela de HSK.

La novela comienza cuando un infortunado tipo es requerido por un millonario. Ward Sharlow se presenta en la lujosa mansión del todopoderoso John W. Atwood y éste le pide que, dado el increíble parecido entre ambos, se haga pasar por su hijo desaparecido. Este es el principio de un verdadero tsunami de casualidades que comienzan cuando la primera noche el propio John W. Atwood muere de un infarto, día que coincide con el 27 cumpleaños de Ward Sharlow, en el que tiene que abrir un sobre que le había dejado en herencia su fallecido padre….

LA FRASE DE NEGROPONTE (115)

“Ulises Mebarak era uno de los hombres fuertes del Doctor Raúl Andrade. Y murió aquel día…
— Pues al parecer ha resucitado. Y lo que es peor: el Padre Cerler está en ello…. Nunca deberías de suponer que un hombre está muerto sólo porque le hayan disparado.
El Señor Zaire acababa de llegar y había escuchado la última parte de mi conversación con Akiosaha.
Sonreí.
No había cosa que me zumbase más que Zakuani y Cerler me echasen un pulso con sus jodidos 80 diablos”.
Escalera al cielo (pag. 34), amazon.com

LA FRASE DE NEGROPONTE (114)

“La grabación era de mala calidad.
Un vídeo de seguridad de apenas un minuto con mala iluminación y ausencia de audio.
Lo suficiente para ver a Negroponte hablar con una dama.
Lo suficiente para ver a la dama temblar de pies a cabeza.
Lo suficiente para ver a la dama de altos vuelos hundirse en los barrancos del estremecimiento.
Lo suficiente para ver a Negroponte agarrar a la marquesona y arrancarle bruscamente un aparatoso collar antes de besarla en el cuello: el beso y el asco a pulsaciones descontroladas manchando un vídeo prohibido.
Negroponte sabía lo que hacía. Y sabía, por supuesto, de la presencia de la cámara de seguridad. No le importó. Todo lo contrario. Se colocó detrás de la mujer, miró fijamente a la cámara, sonrió, sacó un cuchillo del interior de su gabán negro y le cortó la garganta”.
Escalera al cielo (pag. 1), amazon.com

CITIZEN MOU

Publicado en El Norte de Castilla el 7 de junio de 2013

Egocéntrico, soberbio, engreído, prepotente y manipulador. Como el ciudadano Kane, pero en cutre. El circo Mou se va a la Premier. Hasta el último día ha estado provocando, humillando, encizañando, tocando los coquitos a todo Cristo. Era la última parte de su plan: un incendio programado para no apoquinar parné. Se atreve a sacar pecho por llegar a tres semifinales de la Champions y todo un séquito de marionetas proclama que ha terminado con la hegemonía del Barça. En realidad, un Barça en decadencia y gestionando las situaciones de pena le machaca en la Liga y alcanza los cien puntos. Es, por encima de todas las cosas, un ególatra con manía persecutoria: protestas continuas de niñato malcriado, quejas por favoritismos al Barça, papelitos en ruedas de prensa que producen vergüenza ajena, acosos en parkings a árbitros, piques con Guardiola y la mayor parte de entrenadores, desplantes al público madridista y al mismísimo rey, quejas por tener menos descanso que los demás o por no poder dirigir a la selección lusa. Apesta ver cómo ha dejado cadáveres en su camino (el último, Adán) y cómo ha estado más preocupado por castigar a Casillas y a Pepe que por hacer ganar al Madrid. A Tito le metió un dedo en el ojo y denigró la Champions ganada por el Barça. Ha tenido follones con todo el mundo, incluidos casi todos sus jugadores. Ha estado a punto de dinamitar a la selección y hasta ha metido en la pelea a un tipo como Del Bosque (a estas alturas comparar a Del Bosque con Mou es como comparar a Dios con un skinhead). Mou es un auténtico experto en enrarecer el ambiente y el rey del victimismo. Ni siquiera es un buen entrenador. Ha ganado títulos porque siempre ha estado al mando de clubes poderosos lo que no le ha impedido practicar un fútbol rácano, defensivo y sucio. Cuando le ha abandonado la suerte que ha acompañado siempre a su ruin propuesta de antifútbol se ha visto el verdadero rostro del puto amo. Ojalá el Madrid recupere su historia y los valores que Mou se ha encargado de enfangar últimamente. Este tipo se lleva a la Premier lo soez, lo tosco y lo macarra. Con su pan se lo coman.

 

REFLEXIONES PUNK Y SERMONES EN RE MAYOR

Publicado en La sombra del ciprés, suplemento literario de El Norte de Castilla, el 1 de junio de 2013

Igor Paskual es un tipo conocido y reconocido en el mundo de la música. Lleva veinte años paseando su guitarra por los bulevares del rock, ha liderado un grupo mítico del panorama glam-rock patrio como Babylon Chat y lleva diez años componiendo y tocando para y con Loquillo, sin abandonar por ello su legítimo sueño de alumbrar discos en solitario (“Equilibrio inestable”). Aparte de todo ello, Igor Paskual es licenciado en Historia, realizó su trabajo de posgrado sobre estadios de fútbol (“Ágoras o catedrales: los estadios de fútbol como elementos de interacción social en las ciudades del Arco Atlántico”) y colabora con columnas de opinión en El Comercio y en la revista Efe Eme. Ahora presenta su primer libro en la heroica editorial vallisoletana Difácil y, gracias a él, conocemos más a Igor Paskual. “El arte de mentir” nos presenta a un guitarrista de rock provocador, excesivo, locuaz, ególatra, incontinente. Follador en hoteles de lujo y aspirante a David Bowie astur. Alguien que pone en el centro del universo la música y busca crear con el sonido un espacio nuevo: “Ni teoría de la relatividad ni pollas. Dame música y moveré el mundo”. Alguien que se empeñó en hacer la música que habrían hecho los románticos europeos, el Rock and Byron, y que siempre ha defendido la elegancia como una forma de vida (“una levita con leve vuelo es un arma de seducción masiva”). Un tipo, en fin, que se desnuda en “El arte de mentir” y, de paso, nos regala literatura de veinticuatro quilates. Eso sí, como muy bien dice el propio Igor Paskual: “Nunca os fieis de quien presume decir la verdad. La mentira es mucho más hermosa”.

“El arte de mentir” es un libro de (muy particulares) reflexiones sobre el mundo del rock, sobre literatura, sobre drogas, sobre sexo, sobre arquitectura, sobre arte en general. A veces es crónica de viajes, a veces diario, a veces ensayo, a veces libro de memorias. “El arte de mentir” es una road movie con formato de libro erudito-punk. En él pasamos de un estilo agresivo y desbocado a fragmentos perfumados con poesía exquisita dejando por el camino palabras convertidas en sabrosos e inéditos puñales. Probablemente la parte más escabrosa y la que más ha levantado expectación en el panorama musical patrio es la que hace referencia a las múltiples y abiertas experiencias sexuales que Igor Paskual nos relata con todo lujo de detalles (“el único espejo en el que quería verme eran los ojos de una mujer corriéndose”). La polla convertida en el tótem, noches de zorritas guapas con buena droga y vino viejo, groupies alocadas, historias de tríos, de eyaculaciones faciales, de aventuras homosexuales. Historias de carretera en casposas furgonetas diesel junto a historias de backstage “donde es más fácil que te la chupen que recibir un abrazo sincero”. Sexo, drogas y rock’n’roll on the rocks. Paskual transformado en un Yahvé del rock causando dolor a su pueblo bajo un cielo cubierto de orgasmos y convertido en polla del año impartiendo la palabra de Bowie. Asistimos, sin solución de continuidad, al desfloramiento anal de una ingenua groupie y a un encendido homenaje a David Bowie. Vida y música. Añoranza de cuando la música se parecía más a Van Gogh y a Baudelaire que a cualquier otra cosa.

Si todo ello hace de “El arte de mentir” un libro apasionante y morboso, mucho más atractivo se vuelve cuando asistimos a las alucinantes e inteligentísimas comparaciones que Igor Paskual es capaz de establecer entre personajes de todo tipo. ¿Quién es capaz de mezclar a Duchamp, con una teoría sobe la ropa interior, con el atentado de las Torres Gemelas y con la filosofía de Kant, Schiller y Hegel? ¿O de presentar puntos en común entre el descubrimiento de la penicilina y el ensanche de Barcelona? ¿O hermanar a Alfonso X el Sabio con Morrisey? ¿O comparar a elegidos para la gloria con personas en apariencia imperfectas que alcanzaron el Olimpo (Carl Lewis frente a Zatopek, Eric Clapton frente a Keith Richards? En “El arte de mentir” nos encontramos con lúcidas reflexiones sobre Focault, Kavafis, Beckham, Nick Cave, Loquillo, Axl Rose, los Beatles, Lawrence de Arabia, Tom Waits, P.J. Harvey, Arconada, Richard Branson, Ramón Gómez de la Serna y muchos más. Todos juntos y revueltos en una orgía fascinante. Y, en fin, lo que hace más recomendable este espléndido y entretenidísimo libro es la parábola final que algunos llevamos años intentando impartir: “No debería ser incompatible el poder disfrutar de una jugada de Messi, de un disco de Iggy Pop y de un libro de Oscar Wilde. Nos empeñamos en poner barreras a la cultura”. Y para finalizar Igor Paskual grita, acompañado de un riff de su guitarra eléctrica: “Yo no distingo entre alta o baja cultura”. Amén.

AY, SANTA RITA

Publicado en El Norte de Castilla el 31 de mayo de 2013

No levantan cabeza. Eso les pasa por nacer coronados y tener que llevar en la chola un joyón más pesado que Falete vestido de buzo. ¡Pobrecitos! Annus horribilis real que dura ya más de doce meses. La penúltima desventura señala que la infanta Elena ha sido multada por conducir un tractor en Valladolid sin seguro. Al parecer todo se debió a un error del agente de la Benemérita que al tramitar una denuncia dejó sin completar el número del DNI y quedó registrado el 12 que corresponde a la infanta. Ahora ya no se nos quitará de la mente la imagen de doña Elena subida en un tractor y saludando al populacho por los campos de Castilla. Lejos quedan las fotos de la familia real saludando desde el yate Fortuna. Algo que, por cierto, no volveremos a ver. El rey se queda sin Fortuna y devuelve el yate que unos generosos empresarios regalaron en su día al Borbón. El peloteo de los catetos empresarios de provincias para obligar al rey a veranear en Mallorca ha llegado a su fin. Ahora los donantes del Fortuna exigen que el yate retorne a “los activos de la Fundación”. Ay, Santa Rita, ya no se te respeta. Extraño concepto de regalo el que tienen estos empresarios. Se les olvida decir que el regalo envenenado supuso crear una fundación “de interés cultural” para beneficiarse de las desgravaciones fiscales y que aquello les convenía, y mucho, para fomentar el turismo en Baleares y, de paso, sus propios negocios. También se les olvida que el mantenimiento de ese emponzoñado regalo nunca salió de sus bolsillos ni tampoco del bolsillo real. Se habla mucho de la corrupción política y poco de la corrupción empresarial. El jefe de estos dadivosos empresarios acaba de eructar de nuevo. Ahora dice que hay que industrializar la sanidad y fiscalizar la educación. Nada nuevo bajo el sol. Mucha caspa, mucha chulería y toneladas de insolidaridad. Se podría meter en el yate a esos empresarios tan altruistas y mandarles al carajo. Y si la familia real está abierta a nuevos agasajos a cambio de su inestimable presencia veraniega podríamos regalarles La leyenda del Pisuerga. Y en el mismo lote un tractor. 

ESCALERA AL CIELO

Y ahora, ya sí, la portada definitiva de ESCALERA AL CIELO, con las mismas características de las dos primeras entregas de la saga Negroponte: el mismo logotipo caligrafiado, el mismo tipo de letras y color en el título de la obra, idéntico esquema de diseño, un fondo también inspirado en El Bosco y un recuerdo naif a las portadas de las novelitas pulp aderezadas con un toque pop-art.

ESCALERA AL CIELO ya está a la venta en amazón por dos euros de nada.

¿Te vas a perder las nuevas aventuras de Adam Negroponte?

Adam Negroponte sigue escondido en su búnker de la isla de Mesen junto a sus dos fieles compañeros, el hacker budista Akiosaha y el exorcista congoleño Blaise Zakuani. Sabe que los servicios de inteligencia de medio mundo andan tras él, así como un buen puñado de organizaciones criminales. Su pasado en ISIS (International Society of Inteligence and Security) le ha convertido en un estorbo para muchos gobiernos. Además, está César Negroponte que quiere recuperar su criminal imperio y vengarse de su hermano….

La nueva vida de justiciero de Adam Negroponte se ve enturbiada por varios hechos que le obligan a abandonar su refugio: el asesinato de una mujer a manos de César Negroponte, varios atentados en la ciudad de Oporto orquestados por su hermano y dirigidos por un hombre al que el propio Adam Negroponte mató diciséis años atrás y, sobre todo, la desaparición en París de Arteria, la hija de Adam.

Cuando confirma que su hija ha sido secuestrada por su hermano y por el hombre muerto, Adam Negroponte comprende que se enfrenta a la misión más importante de su vida.

NEGROPONTE IS BACK

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCALERA AL CIELO es el título de la tercera entrega de la saga NEGROPONTE. Un muy explícito homenaje a Stairway to Heaven, de Led Zeppelin, desde su misteriosa letra hasta las prácticas satánicas que rodearon Boleskine House. Y homenaje también a la Trilogía del dólar, de Sergio Leone, a Silver Kane, a Aleister Crowley y a toda la tradición pulp. Adam Negroponte enfrentado a muerte a su diabólico hermano….
En pocos días, Escalera al cielo desembarcará definitivamente.
Como aperitivo, un par de proyectos de portada pulp….

El Norte de Castilla

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