LOS AÑOS AURORALES

anosaurorales6Publicado en El Norte de Castilla el 15 de diciembre de 2017

a veces uno se reconcilia con la literatura, con lo que rodea a la literatura, mejor dicho, porque los libros siempre están ahí y ellos nunca fallan, algo que no se puede decir de lo que llaman industria de la literatura y aledaños, pues eso, que a fernando del val, poeta que vive entre matrioskas de porcelana y que conoce como nadie el murmullo de las gotas de lluvia, le han concedido el ojo crítico de poesía por los años aurorales,  memorable poemario publicado por la heroica editorial vallisoletana difácil, es decir dos alegrías en una, por un lado fernando, que sabe más de trilogías de nueva york que el propio paul auster, y por el otro césar difácil, que pone fantástico colofón al veinte aniversario de una editorial, siempre luchando contra molinos más o menos invisibles, con este premio concedido a una de las estrellas de la armada difácil, porque de eso hablamos, de literatura fulgurante e inusual, de fernando del val subido siempre en ramas de estrategia colorista y enredado en poemas que llevan dentro una música especial, como estos años aurorales, sesenta y seis composiciones de distinta extensión, a veces sólo una o dos líneas, donde aprendemos que cuanto más muere la luz más luz hay, que cuando llueve mercurio las cigüeñas no vuelan, que la sangre es un rodapié, que las nubes las pone patinir, que a veces la noche amanece entre dientes, que hay necrológicas en las incubadoras y que la desmemoria amontona pretéritos siempre imperfectos, de todo ello hay en los años aurorales, un libro luminoso lleno de bocas de las que salen veleros, luces que son cicatrices y sombras de colores pero también de besos infectados, manzanos venenosos y sombras de edificios abandonados que un día fueron torres, o dicho de otra forma, el amor convertido en chispa que nos mata sin querer, el final de las rosas y el principio de unos besos prófugos, o sea, todo ello flordelisado con silencios emotivos y embelesos de un alquimista de otro mundo, fernando living la vida en rollingstone mientras componía sus años aurorales en dos mil siete y dos mil ocho y los arreglaba durante los nueve años siguientes, fernando abrazando la lentitud, fernando masticando la poesía y regalándonos estos años aurorales, un poemario escrito en minúsculas que ya está en la historia de la poesía con mayúsculas, bendito sea fernando del val.

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