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El horizonte como límite en la obra de Nico Munuera y José Guerrero

Una exposición en el Patio Herreriano relaciona sus obras bajo la mirada fundacional de Díaz Caneja

Angélica Tanarro

Nico Munuera y José Guerrero nunca habían expuesto juntos y, menos, protagonizado una exposición en la que sus obras dialogaran de sala a sala bajo la ‘mirada’ fundacional de Díaz Caneja (1905-1988). La idea de mostrar cómo sus visiones acerca del paisaje entroncan con la del artista palentino y cómo sus conexiones y diferencias muestran las múltiples interpretaciones del género ha sido de Javier Hontoria, director del Patio Herreriano y comisario de la exposición. ‘Paisajes del límite’ es el título con el que se presenta. La exploración del límite, de la frontera (entre tierra y cielo, entre tierra y mar, entre pintura y vacío…) que está en la obra de ambos artistas es uno de sus objetivos.

Hontoria sigue así el camino de indagar en las genealogías artísticas de nuestra historia reciente, huyendo, eso sí, de evidencias y obviedades. Munuera (Lorca, 1974) es un pintor afincado en Valencia, cuya luz y carácter marítimo han influido en su trayectoria artística. Guerrero (Granada, 1979) iba para arquitecto, pero la fotografía detuvo ese camino y le puso en el de descubrir paisajes icónicos, siempre evitando la presencia del hombre nunca presente en el encuadre sino en la mirada. En este, esos ‘límites’ del paisaje están definidos: son las líneas del horizonte, la frontera entre el territorio y el aire, entre los fragmentos del terreno, las líneas que marcan planos, o transiciones entre los campos. De las series posibles se han seleccionado las de La Mancha y Sierra Nevada y lógicamente es en la primera donde las conexiones canejianas son más evidentes. En las fotografías de Sierra Nevada centradas en la tierra, sin horizonte alguno, se muestran sin embargo campos de color entre la permanencia de la nieve y el terreno desnudo que entroncan con la abstracción del artista castellano.

Para Nico Munuera el paisaje ha sido siempre desde una concepción abstracta de la pintura un argumento fundamental. En sus obras el horizonte no es una línea rotunda, sino una vibración sutil, tiene más que ver con la línea que deja una ola al retirarse de la playa. Y en los últimos tiempos, su idea del límite tiene que ver con los márgenes de la pintura. Munuera es un pintor de procesos, “lo que me interesa sucede en el estudio” explica con rotundidad, de ahí que varios dípticos están formados por cuadros de pequeño formato ‘desnudos’ en los que el color se sitúa en el margen, son los bordes, los límites del vacío que deja la pintura al irse. Su inquietud pasa también por el análisis de la percepción, por hacer evidente el proceso por el cual el espectador puede llegar a educar la propia percepción de las cosas. De ahí la razón de un políptico de pequeños cuadros en los que se disecciona la gama cromática de sus obras.

En una exposición casi tan importante como el ‘qué’ es el ‘cómo’ y, en este sentido hay que hacer referencia al montaje de las piezas, cuyo resultado final es un díptico en sí mismo. Cada artista reina en su espacio (‘Paisajes del límite’ ocupa las salas 1 y 2 del Patio Herreriano). Pero da entrada a un par de obras del otro, allí donde la relación es más armónica. Y en cada una de las salas una obra de Díaz Caneja, en el punto de mayor conexión. Una, la que se presenta junto a las obras de Munuera, pertenece a la colección del Museo, la otra, ‘Amanecer’, la que acompaña como en una pequeña capilla a las fotos de Guerrero procede de la Colección Navacerrada.

Lejos de ser un asunto cerrado la exposición invita a profundizar en su argumento. Lo cual es siempre de agradecer en toda obra de creación.

(DE arriba a abajo, obras de Munuera y Guerrero. Por cortesía del Patio Herreriano)

Sobre el autor

Más que un oficio, el periodismo cultural es una forma de vida. La llevo ejerciendo desde que terminé la carrera. Hace de eso algún tiempo. Me recuerdo leyendo y escribiendo desde que tengo uso de razón. La lectura es mi vocación; la escritura, una necesidad. La Cultura, una forma de estar en el mundo. Dejo poemas a medio escribir en el bolso y en todos los armarios.


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