‘FEMME’ Y ‘THE ESSENTIAL TRUTHS OF THE LAKE’, DOS APUESTAS MUY DIFERENTES PARA UN BUEN ARRANQUE DE ALQUIMIAS
Buen comienzo de Alquimias, la nueva sección del Festival, apuesta personal de su recién estrenado director, José Luis Cienfuegos. Una sección que nace con cierta indefinición, pues el que la compongan segundas o terceras películas le hace parecer un apéndice de Punto de Encuentro, pero que a la vista de las dos primeras películas seleccionadas merece que se consolide con personalidad propia. La primera sesión estuvo a cargo de los directores noveles Sam H. Freeman y Ng Choon Ping que firman y dirigen a cuatro manos ‘Femme’, una historia de sexo, violencia y venganza, una historia cruda que atempera una excelente fotografía a cargo de James Rhodes. Un ataque homófobo trunca la carrera de Jules como drag queen. Pero en su primera salida después del trauma reconoce a su agresor en una sauna y comienza con él un peligroso juego de seducción movido por el afán de venganza. El principal activo de ‘Femme’, título intencionadamente equívoco, son sus dos principales protagonistas, en especial Nathan Stewart-Jarret (en el papel de Jules), poseedor de uno de esos rostros que enamoran a la cámara. Esta se mantiene siempre cerca de ambos. Muy cerca. Se trata de una película llena de primeros planos, con un montaje trepidante y una banda sonora que a pesar de su contundencia no estorba, más bien acompaña, y es un elemento más del poderoso ritmo de la película. Es de justicia señalar también el buen hacer de George Mackay en el papel de Preston, ese macho tóxico y violento que esconde un homosexual reprimido.
La segunda película programada en esta sección nos trae por primera vez la obra de un veterano director filipino, Lev Diaz, que se estrena en el certamen vallisoletano con una de sus arriesgadas apuestas. ‘The essential truths of the lake’ en otras manos sería seguramente una película de detectives más. Pero aquí las tres horas y media de metraje son una declaración de amor por el cine. Diaz opta por el blanco y negro eludiendo así lo que podría ser una colorista película por el lugar y el vestuario de una parte de sus personajes y, sin embargo, cada minuto de sus largos planos secuencia, cada encuadre bellamente medido son una fiesta para los ojos. Es cierto que la película pide al espectador complicidad. Un detective contrario a la corrupción gubernamental de su país se empeña en aclarar un caso antiguo cerrado por orden de sus superiores: la desaparición de una modelo en un territorio marcado por un lago que se va degradando por la acción del hombre y, más tarde, por las cenizas de un volcán que cubren la zona. Es precisamente la erupción del volcán la que impone una cesura en el filme que a raíz de ese hecho, sin perder el hilo argumental, se convierte en otra cosa. Más que de la búsqueda de la mujer desaparecida se trata de la búsqueda de redención del inspector Hermes Papauran por el hecho de pertenecer a una policía que lejos de servir al pueblo sirve a los poderosos. Entrar en esta complicidad con el director mitiga su larga duración (se podría haber contado más brevemente) y un final inesperado. Pero acentúa, por contra, el lirismo de las imágenes. Pura poesía.
NADA EXTRAORDINARIO
Por lo que se refiere a la Sección Oficial, nada extraordinario en esta sucesión de filmes, al menos hasta los visto en este momento. ‘The Sweet East’ es un prescindible filme, debut en la dirección del veterano director de fotografía Sean Price Williams. Recorrido por la costa Este de los Estados Unidos protagonizado por Lillian (Talia Ryder), una joven en el último año de Secundaria que se separa de su clase durante un viaje a Washington DC y que resulta una mezcla de Lolita con trazas de Caperucita Roja. Ni el tono de fábula ni el juego de texturas del filme me convencieron.
Y la española ‘Que nadie duerma’ tiene en su haber a Malena Alterio, sin duda, lo mejor de la película. Me alegro de que esta excelente actriz encuentre papeles de protagonista a una edad en la que las mujeres empiezan a ser invisibles para el cine. En este caso, el de una informática reconvertida en taxista bastante lunática y harta de su vida. No recordaba a una mujer taxista desde la maravillosa ‘Una noche en la tierra’, de Jim Jarmusch, aunque aquí no nos encontremos con la deliciosa experiencia de ese relato. Ya se sabe que las comparaciones son odiosas pero aquí estamos para comparar.
La película está basada en la novela homónima de Juan José Millás y es el cuarto largometraje de su autor, Antonio Méndez Esparza, y el primero que rueda en España. La película tiene buenos momentos, desprende el aroma de esos personajes de Millás entre la realidad y el delirio aunque sin conseguir del todo esas atmósferas. Promete más de lo que acaba dando.