Hablaba hace un rato sobre dos cosas muy diferentes en una pequeña tertulia.
Ese barco hundido en el Volga.
El aniversario del mundial en que España nos hizo sufrir, llorar, emocionarnos, vibrar.
Y como me gusta hablar en vivo y en directo de todo lo vivido, hablado, divino,y humano, os digo como me he sentido esta mañana a primera hora, escuchando un telediario, madrugo demasiado, me entero demasiado pronto de las noticias, casi siempre malas.
Ese barco…entre los ciento y pico cadáveres, treinta niños, la diferencia de los adultos, todos tenían derecho a vivir pero parece que los niños aún no habrían empezado a hacerlo y eso nos conmueve más si cabe. Ese barco que seguía navegando con años ya caducados ¿responsabilidades?, seguro que de nadie, los muertos no las piden, los familiares aparte del dolor, a veces sólo les queda esperar esa justicia que no llega, o tarda años. A los que ya no les llegarán son los que se han ido.
Y mi piel en los titulares de ese telediario se ha abierto por todos sus poros, ayer con Facundo Cabral, del que se ha hablado hoy magníficamente en estos blogs de mis entretelas.
Pero hoy, el presente siempre supera al pasado, esa piel de punta, esa sensación de frío con treinta grados, era por dos motivos muy diferentes, muy dispares, muy contradictorios.
Y cuando ha llegado el tiempo de los deportes, han puesto esas imágenes de ese gol de Iniesta, ese gol con homenaje incluido al compañero muerto, pues de nuevo la mente se traslada a otro lugar, en unos segundos, somos sólo un segundos para olvidar, pero creo que afortunadamente, porque de otra manera jamás seriamos felices. No se puede vivir en un masoquismo instalado en nuestra vida. Cada noticia, cada situación tiene un momento que borra el otro, por unos instantes, horas, minutos, pero lo borra.
Ese gol que hace un año me hizo llorar y casi abrazarme a la televisión, me abracé a mi hijo que llegó a compartir conmigo esos momentos. Luego abrimos una botella de cava, fría, muy fría.
Así que ahora que todo en casa está en silencio, (cuando más cómoda escribo) os traslado una sensación más de las mías, diferente, contradictoria, dispar, pero supongo humana, tal como soy, afortunadamente, o eso creo.
Saludos blogueros.