No hablo del chateo vía Internet, cosa que no practico, Facebook, Twitter , etcétera, creo que me pilla un poco a desmano ya eso de twuitear, además que eso de que te salgan amigos hasta debajo de las piedras, pues va a ser que no.
Me refiero a esa reunión que haces con los amigos, o conocidos por esa ruta del “levantamiento de vidrio” como decíamos en Bilbao.
Y aunque parezca superficial, no blogueros, no lo es tanto.
En esos ratos relajados surgen conversaciones interesantes, o nos enteramos que tal o cual compañero de chateo tienen un problema, o dos o tres, y no lo sabíamos.
Supongo se trata de relaciones humanas, de ese tiempo en que nos dedicamos a la “vida social” porque queremos, porque nos gusta relacionarnos, de otra manera nos meteríamos dentro de un agujero oscuro y profundo, muy profundo, sobre todo en los tiempos convulsos que nos está tocando vivir.
Me gusta estar con los amigos o conocidos en ese tiempo de salir de vinos, o cuando salimos a cenar y a tomar una copa, siempre recordando eso de “si bebes no conduzcas”, que por desgracia a veces se olvida.
No hace mucho se acercó a nuestra mesa en una terraza una conocida, o amiga no íntima, llamarlo como queráis, la dijimos que compartiera la mesa con nosotros y así lo hizo.
Al cabo de un rato completamente desinhibida nos contó que se estaba separando de su marido, que hacía mucho debería haberlo hecho y todo eso que decimos cuando queremos contar lo que parece necesita salir de nuestros adentros porque de otra manera nos ahogaría.
Nos quedamos mi marido y yo perplejos, no porque nos estuviera diciendo una barbaridad evidentemente, si no porque para nada sabíamos esos problemas, cuántas cosas ignoramos de quien vemos todos los días.
Y anoche sin ir más lejos, alguien me dijo que tenía una cara como contrariada, rara, y ¿sabéis? Era verdad, no tuve un buen día y terminó de rematarlo la salvajada de Oslo, a alguien se le cruzan los cables y de repente la vida de los demás no vale nada.
Pues eso, que empiezo hablando de esos vinitos, esos ratos relajados y por desgracia tengo que hacer una mención nada relajada ante una masacre más.
Saludos blogueros en un día triste, pero mañana saldrá el sol de nuevo.
PD. Añado a la charla, no sé si he cogido el mejor fin de semana para publicar, entre la publicidad y los dos días de fiesta… bueno no pasa nada.
Buen fin de semana.