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Esperanza Ortega

Las cosas como son

Feministas virginales

El Cardenal Osoro aseguró hace unos días que la Iglesia no se opone a la huelga feminista convocada para mañana. Llegó a afirmar incluso que la Virgen María hubiera seguido la huelga si hubiera tenido oportunidad de hacerlo. Ya ven, en eso las ministras del PP son más papistas que el Papa, porque seguro que si Cospedal o Tejerina fueran “cardenalas” excomulgarían a las huelguistas. Y sin embargo la Iglesia católica sigue teniendo una deuda pendiente con las mujeres, por no considerarlas dignas de ejercer el sacerdocio. Aunque algunas religiosas actúan ya por su cuenta, como la gallega Cristina Moreira, que ha sido ordenada sacerdote, saltándose las leyes del derecho canónico. Sáenz de Santamaría no hubiera dudado en aplicarla el 155, a ella y a todas las monjas que forman parte de la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católico Romanas. Nada dijo de este tema el cardenal Osoro, que sin embargo trató otro asunto central para el feminismo. Me refiero a su afirmación de que el valor más alto de una mujer es ser madre, como la Virgen María. Eso fue lo que dijo. Entonces, ¿las mujeres que no tienen hijos porque no pueden o porque no quieren no son tan dignas de estimación como las que sí los tienen? Las monjas, por ejemplo, renuncian voluntariamente a la maternidad. Por cierto, ¿saben que un grupo de estas monjas ha denunciado el estado de semi-esclavitud que soportan las que están al servicio de obispos y cardenales? Les lavan la ropa, les limpian la casa y cocinan para ellos, pero terminan comiendo ellas solas, en la cocina. A mí estas monjas me retrotraen a la infancia y al cuadro que presidía el comedor de mi casa: la Última Cena. Yo me sentaba enfrente del cuadro tres veces al día y, cuando aún no había televisión, me fijaba en aquellos trece hombres, en la sobremesa de un banquete al que no habían invitado a ninguna mujer ¿Quién habría cocinado el cordero?, ¿quién lo habría servido? Es posible que lo hubiera hecho la Virgen María. En ese caso, ¿cenaría ella sola, como las monjas-criadas? ¿En eso se basaba el padre Osoro para sugerir que la Madre de Dios hubiera seguido la huelga de poder haberlo hecho? Pues estuvo acertado el señor arzobispo de Madrid. Por algo el poeta Francisco Pino decía en el poema titulado “Letanía de la Virgen pobre”: “Chacha que ordenas con cielo el barullo de los hogares de la tierra/ Nodriza que arrullas a los que nadie arrulla/ Almohada de los ajusticiados/ Nodriza tiernísima/ Almohada suavísima/ Chacha de todos, ruega por nosotros” Pues sí, María bien podría solidarizarse con todas las mujeres, como abogada nuestra que es. Por si no se han convencido aún, voy a citar un ejemplo que causó mucho revuelo cuando visitó España Benedicto XVI y consagró a un grupo nutrido de sacerdotes en la Sagrada Familia. En el altar solo hubo hombres, excepto las tres mujeres que limpiaron el aceite que se había utilizado en la ceremonia. Si los consagrara mañana, día 8 de marzo, puede que los mismos sacerdotes limpiaran el aceite, además de hacer todas las tareas que realizan a diario las mujeres en las iglesias ¿Por qué? Pues porque todas estarían en la manifestación, incluida la mismísima Bien Aparecida. Ah, y la cena se la prepararían ellos solitos quienes yo me sé, porque las amas de casa y madres de familia también harán huelga de brazos caídos, igual que la Virgen María.

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Sobre el autor

Esperanza Ortega es escritora y profesora. Ha publicado poesía y narrativa, además de realizar antologías y estudios críticos, generalmente en el ámbito de la poesía clásica y contemporánea. Entre sus libros de poemas sobresalen “Mudanza” (1994), “Hilo solo” (Premio Gil de Biedma, 1995) y “Como si fuera una palabra” (2007). Su última obra poética se titula “Poema de las cinco estaciones” (2007), libro-objeto realizado en colaboración con los arquitectos Mansilla y Tuñón. Sin embargo, su último libro, “Las cosas como eran” (2009), pertenece al género de las memorias de infancia.Recibió el Premio Giner de los Ríos por su ensayo “El baúl volador” (1986) y el Premio Jauja de Cuentos por “El dueño de la Casa” (1994). También es autora de una biografía novelada del poeta “Garcilaso de la Vega” (2003) Ha traducido a poetas italianos como Humberto Saba y Atilio Bertolucci además de una versión del “Círculo de los lujuriosos” de La Divina Comedia de Dante (2008). Entre sus antologías y estudios de poesía española destacan los dedicados a la poesía del Siglo de Oro, Juan Ramón Jiménez y los poetas de la Generación del 27, con un interés especial por Francisco Pino, del que ha realizado numerosas antologías y estudios críticos. La última de estas antologías, titulada “Calamidad hermosa”, ha sido publicada este mismo año, con ocasión del Centenario del poeta.Perteneció al Consejo de Dirección de la revista de poesía “El signo del gorrión” y codirigió la colección Vuelapluma de Ed. Edilesa. Su obra poética aparece en numerosas antologías, entre las que destacan “Las ínsulas extrañas. Antología de la poesía en lengua española” (1950-2000) y “Poesía hispánica contemporánea”, ambas publicadas por Galaxia Gutemberg y Círculo de lectores. Actualmente es colaboradora habitual en la sección de opinión de El Norte de Castilla y publica en distintas revistas literarias.