Artículo de Cesar Pérez Gellida publicado en El Norte de Castilla el 23 de junio de 2014.
Me lo contaba mi amigo el escritor, algo abochornado por cierto. Resulta que su compañero de oficio, Juan Gómez-Jurado, ha tuiteado recientemente una captura de pantalla de una conocida página de descargas ilegales en la que un corsario se quejaba amargamente de que otro bucanero como él, pero con muy pocos principios, había tenido la desfachatez de robar sus enlaces piratas para que los clientes de su web pudieran hacerse gratuitamente con El emblema del traidor, novela firmada por el mencionado escritor.
El corsario ultrajado no alcanzaba a comprender tamaña injusticia, aderezada alevosamente por haber sido pergeñada por un camarada que surca las mismas agitadas aguas de Internet.
Muy feo el agravio. Terrible ofensa.
La conversación despertó mi curiosidad sobre el mundo de las ventas digitales y quise saber.
–Las descargas legales significan entre un dos y un cinco por ciento de las ventas en papel y se estipula que por cada una de ellas se producen diez ilegalmente. Pero más allá de las cifras –continuó–, el problema radica en que no existe percepción de delito por parte de quien descarga, ni siquiera del que se lucra subiendo estos contenidos robados a sus webs, como la del corsario ultrajado.
Antes de despedirnos nos tomamos un vino por la salud de Juan Gómez-Jurado, otro por la del bucanero sin principios y otro más, como no, por la del corsario ultrajado.
Percepción de delito. Me quedé con esas palabras y las metí en la batidora de la corrupción que alimenta nuestro sistema político y financiero. Salió esa pasta renegrida tras la que se parapetan los que meten la mano en la caja de todos con la firme convicción de que son inmunes. Porque navegan en aguas que conocen muy bien, donde sus camaradas no ultrajan lo que es suyo porque hay para todos. Porque la percepción de delito no existe hasta que un juez demuestre lo contrario. Y tal día hizo un año, que se me termina la legislatura y que venga el siguiente, que lo mío lo tengo en Suiza como oro en paño.
A todo esto, El emblema del traidor se puede comprar legalmente por el abusivo precio de 1,49 €.
Web: www.perezgellida.es
Twitter: @cpgellida