Pedro Carasa. Historiador
El tortuoso camino de las leyes de educación en España arrancó con Moyano en el siglo XIX, viró por repúblicas y dictaduras en el XX y pervive en la democracia del XXI. Hubo en España 30 reformas de enseñanza entre 1857-1983. Legislaron ocho ministros castellanos, cada uno con su ideología, valores e intereses: Moyano moderado, Alba liberal, L.Silvela liberal, Silió conservador, F.Aparicio conservador, Callejo primoriverista, Villalobos republicano, San Segundo socialista. Veamos el Plan dictatorial de Callejo.
Eduardo Callejo fue de familia y vecindad vallisoletana, donde actuó en muchas instituciones: Academia, Audiencia, Bancos Castellano y de España, Colegio de Abogados, Cofradía Angustias, Círculo Católico, Cruz Roja, Sociedad del Porvenir. Fundó la Asociación Francisco de Vitoria para el Progreso de las Ciencias. Convivió en el Ateneo con Gay, Alba, A.Cortés, Picavea, Silió, Cossío, Bañuelos, A.Delibes y Royo Villanova. En Valladolid fue catedrático de Derecho Natural y Filosofía del Derecho. En su tesis sobre El Contrato Laboral mostró alguna influencia liberal y defendió un cierto intervencionismo público para proteger a obreros, mujeres y niños.
Colaboró con seis alcaldes de Valladolid (1923-27): Concejal con De la Villa, primer síndico con Morales Lezcano, teniente alcalde con Sierra Rodríguez y en presupuestos con López Serrano y V.Moliner. En 1927 Yllera le nombró alcalde honorario de Valladolid.
Como católico militante de juventudes mauristas sufrió por la Semana Trágica anticlerical (1909), la lucha sindicalista (1917) y los conflictos entre patrono/obrero y clérigo/laico. Siguió a Herrera Oria y al P.Nevares, líderes de Propaganda Católica, para recristianizar la sociedad por medio de la enseñanza y recuperar el protagonismo social e ideológico que la Iglesia perdió en las ofensivas anarquista y socialista del trienio bolchevique. Querían borrar la enseñanza laica de la ILE y eliminar el anticlericalismo que alejó a los trabajadores de la Iglesia.
Con Primo fue más católico que militar, perteneció al Directorio Civil, Unión Patriótica y Asamblea Nacional Consultiva. Cofundó y presidió la Unión Patriótica Castellana, dirigió la Unión Patriótica en Madrid y fue Ministro de Instrucción Pública (1928-29).
Su llamado Plan Callejo controló la enseñanza y apoyó la propaganda católica. Eliminó la reforma de Silió del Consejo de Instrucción, recortó la Junta para Ampliación de Estudios, reprimió el plurilingüismo de la R.A.de Bellas Artes y la rebeldía política de la R.A.de Jurisprudencia. Con la ley de Instrucción de 1928, eje de su plan, reformó la secundaria al crear bachilleratos de ciencias y letras, elemental y superior. Dictó que sólo los catedráticos escribieran libros de texto en español, afines a la patria y al orden social. Fue criticado por no articular las enseñanzas secundaria y primaria y hacer obligatoria la asignatura de religión.