Pedro Carasa. Historiador
Abundaron médicos españoles contemporáneos que fueron líderes en sensibilidad social y avance científico: Luzuriaga, Monlau, Seoane, Méndez Álvaro, Rodríguez Méndez, Ortega-Morejón, Gil Casares, Cajal, Ochoa, Río Hortega, Marañón … Hemos biografiado 36 sanitarios entre los 2900 parlamentarios de Castilla la Vieja y León de 1810-1923. La mayor parte eran progresistas, radicales y republicanos, conscientes de las carencias sociales e implicados en su reforma. Salamanca eligió cuatro sanitarios parlamentarios: El farmacéutico Comendador, el ginecólogo Pulido, el médico Sánchez y Sánchez (1919) y el radiólogo Villalobos. Los logros sociales y sanitarios de éste se muestran en esta pasarela.
El salmantino Filiberto Villalobos (1879-1955) procedía de humildes campesinos de Rueda. Estudiante de medicina creó la asociación de La Unión Escolar, tutelado por Unamuno, para dar lecciones nocturnas a obreros. Su tesis versó sobre enfermedades escolares. Fue encarcelado por protestar por la represión de autoridades públicas en la Universidad y detenido dos veces por ayudar a obreros en huelga (1917).
Su hijo lo recuerda como buen médico de Guijuelo, un paternal taumaturgo en su consulta popular, amigo benefactor de sus vecinos, que fue llamado Don Fili por su bondad. Unió matrimonios, resolvió problemas escolares y aconsejó a alcaldes y veterinarios. Como centrado republicano, fue médico de conventos y monasterios. Próximo a la ILE, enseñó en la Facultad de Medicina.
Pionero en la radiología de España, abrió en 1906 una clínica en Salamanca con el primer aparato de Rayos X, el tercero de España, tras Madrid y Barcelona. En la Revista Médica publicó avances de radioterapia en cánceres de piel. Su esfuerzo investigador le costó perder un dedo de la mano.
Fue concejal, diputado provincial, ministro y parlamentario de Salamanca. Centrado en la enseñanza y la agricultura, gestionó beneficencia, higiene pública, abastecimiento, alcantarillado, mercados, cementerios y cantinas escolares. Creó la Asociación de Mendicidad y gobernó la Caja de Previsión y Ahorros de Salamanca.
Con otros intelectuales (M.Álvarez, G.Azcárate), fundó en 1910 la Agrupación Republicana Gubernamental, luego Partido Reformista. Logró que consensuaran republicanos con políticos de izquierdas en la Restauración. Fue el primer representante salmantino elegido fuera del turno dinástico. Católicos le reconocieron republicano-clerical y llamaron villalobismo a la defensa del sufragio y la lucha contra el caciquismo.
Creó en Béjar un patriarcado natural al ser diputado por el art.29, en 1918-23, en 1931-33 y en 1936. Lo apoyaron clases ricas y pobres, radicales y clericales, conventos y comités revolucionarios. Se reunió con Alfonso XIII a su vuelta de las Hurdes, al tiempo que luego exaltó la República como una nueva era humanitaria para España.
Fue un promotor de la reforma agraria. Ya en 1913 propuso legislar las rentas de la tierra en un congreso en Soria y proyectó mejoras forestales y de caminos en Salamanca. El Gobierno Provisional de la República lo introdujo en arrendamientos y aparcerías de la Comisión de Reforma Agraria en 1931. Para reformar la propiedad redimió señoríos, adquirió dehesas y propiedades nobles para repartirlas entre los vecinos de Muñopepe, Torrecilla y Fresnillo. Aun así en 1935 reconoció el fracaso de la República en solucionar el problema agrario.
Su reformismo social curó el dolor, la pobreza y la injusticia en el medio rural, con algún espíritu cristiano, por encima de pasiones luchas y partidos. Construyó escuelas y colonias escolares. Educó niños sin recursos y en 1927 creó la asociación Amigos de la Escuela del Niño. Envió a sanatorios y al balneario de La Toja hasta 3000 niños pobres.
Destacó su triple gestión del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1934-35. Aprobó el nuevo Plan de Bachillerato de 7 años con Melquíades Álvarez. Entonces lo rechazó la CEDA por no favorecer la enseñanza religiosa, pero sin ser anticlerical, colaboró muchas veces en la acción social de la Iglesia. Dimitió y dejó el Partido Reformista en 1935. De nuevo fue ministro al final de la república, con Portela, desbordado entre ambos extremos. En las elecciones de 1936 fue derrotado y esquinado por Gil Robles y por los republicanos. Finalizó sancionado y encarcelado desde agosto de 1936 hasta julio del 38. Puesto en libertad, volvió al ejercicio de la medicina.
Su funeral fue multitudinario en Salamanca. Dio nombre a colegios, plazas y calles en la capital, Torresmenudas, Béjar y Guijuelo. Se le han dedicado estatuas, homenajes y exposiciones. Importantes figuras han subrayado sus valores. Miguel Íscar, concejal con él, ponderó su iniciativa y tesón. Gil Robles, adversario, reconoció que con Villalobos hubiese sido posible la paz y no la guerra. Marañón lo valoró por ser un clínico de irreprochable actividad, precursor de técnicas pioneras y un maestro con hombría de bien. Unamuno dijo que nunca conoció a otro hombre de mejor condición moral, porque en tiempo de furia, dejó estela de respeto y de paz, sin una sola sombra. Al conmemorar hoy su persona, varios historiadores han descrito a Villalobos como representante de la tercera España, capaz de compartir la enseñanza religiosa, inventor de la memoria histórica, republicano crítico con su reforma agraria, cacique bueno y protector de campesinos y obreros.
Un político centrista y pacífico, con profesión innovadora, sensibilidad social y actitud ética y humanitaria, que rechazó los bajos intereses partidistas, ideológicos y económicos del poder.
El artículo se publicó en El Norte de Castilla del 8 de octubre de 2026, y en El Norte de Castilla on line de la misma fecha.