Tras la guerra civil, pidió en el Pilar de Zaragoza fortalecer la visión providencialista y cristiana de España para evitar que la ciencia positiva sin Dios la condujera a catástrofes horrendas.
Fernando Vicent (1708-62), primer Marqués de Montesa y Vizconde de Eza, hacendado navarro y en Soria, enraizó la saga Marichalar. Sus nietos Román y Amalio Marichalar, sus bisnietos Pedro y Luis Marichalar representaron a Navarra y Soria. Su chozno o cuadrinieto Jaime dejó un descendiente Borbón.
Román Marichalar, duque de Montesa, mayor contribuyente y alcalde de Peralta, militar ingeniero, procurador y diputado navarro, en 1851 defendió el fuero vasco. Su hermano Amalio Marichalar estudió derecho en Zaragoza. Casó con la hija de Monreal y emparentó con los Doce Linajes de Soria. También hacendado en Navarra y Soria. En Madrid fue fiscal, abogado regio, catedrático, decano de los abogados, y miembro del Ateneo. Defendió los fueros navarros al ser diputado liberal (1849) y los negó como conservador soriano y senador navarro.
Analizamos el poder de su hijo Luis Marichalar Monreal, bisnieto y nieto de aristócratas parlamentarios y académicos, vizconde de Eza, marqués de Ciria, Doce linajes de Soria, de la Orden de Santiago y Gran Cruz del Mérito Militar.
Lo llamaron bruguerista por heredar de su madre propiedades en Peralta, Soria, Albacete, Córdoba y Madrid que en 1934 producían más de un millón de pesetas. Ejerció en 1907 el cargo de director general de Agricultura. Fue líder agrario que creó hermandades, cajas de crédito, cámaras, sindicatos y colonias agrícolas en secanos y montes públicos sorianos. Renovó cultivos, concentró parcelas, mejoró la enseñanza agropecuaria, levantó centros de capacitación agraria y crédito agrícola. Presidió la Asociación Española de Agricultores. Hizo propaganda patronal en Círculos Católicos Obreros, Congreso Católico Nacional, Acción Católica, Consejo Nacional de Corporaciones Católico-Obreras y Semanas Sociales. Apoyó el ferrocarril Soria-Castejón y su tramo del Santander-Mediterráneo. Aun así el movimiento agrario soriano y el periódico republicano La Idea criticaron su partido ezista.
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Por sus estudios católicos y tradicionalistas rechazó ilustración, revolución, liberalismo y marxismo. Creyó que la Restauración monárquica era la constitución interna de España, una nación elegida por Dios para seguir su destino histórico. Aceptó el canovismo más conservador, conectó con Dato, Silvela, Posada, Ossorio. Fue 12 veces diputado por Soria entre 1899-1923. Tras Benito Aceña, presidió el partido conservador, manejó elecciones, tejió redes clientelares, practicó caciquismo, nombró cuneros y fue elegido por el art.29 en 1916 y 17.
Por ser alcalde de Madrid en difícil coyuntura de hacienda y sanidad (1913-14) los sorianos, incluso republicanos, lo consideraron honor de Soria y su líder agrario.
Como ministro de Fomento (1917) y Guerra (1920-1921) se implicó en el problema de Marruecos. Introdujo en el ejército alfabetización, estadística, cartografía, servicio militar ferroviario, veterinaria y cría caballar. Levantó pabellones, casas militares y montepíos para huérfanos y viudas. Pero en 1920 creó el Tercio Extranjero (futura Legión) y nombró a Millán-Astray. Le criticaron por la pérdida de 10.000 militares españoles en el desastre de Annual.
Consejero de notables empresas, impuso el nacionalismo económico. Por considerar orgánica la sociedad y desiguales los hombres, obligó a las empresas a ser organicistas e hizo corporativa su administración en el Consorcio Nacional Carbonero. Las agrupaciones proteccionistas de productores debían fijar precios, salarios, mercados, productos y financiación.
Participó en instituciones sociales, científicas, educativas y patronales. Entró en la Asociación Internacional para la Protección Legal de los Trabajadores. Perteneció a la Real Academia de Historia y a la de Jurisprudencia y Legislación. Influyó como conservador en el Instituto de Reformas Sociales de Moret y Azcárate, Junta de Ampliación de Estudios, Consejo Superior de Agricultura, Instituto Nacional de Previsión y Consejo Superior de Infancia y Represión de la Mendicidad. Al presidir la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias hizo una cruzada para basar la unidad nacional española, no en las ciencias positivistas extranjeras, sino en su cultura romana, lengua castellana y catolicismo.
En ABC se opuso a la Dictadura de Primo de Rivera al tiempo que defendió a Oliveira Salazar. Proclamó que la II República ponía en peligro orden social, religión, propiedad, familia y nación española. Tras la guerra civil, pidió en el Pilar de Zaragoza fortalecer la visión providencialista y cristiana de España para evitar que la ciencia positiva sin Dios la condujera a catástrofes horrendas. Con Morente, Ibáñez Martín y el naciente CSIC, apoyó la propuesta franquista de una ciencia española y cristiana al servicio de los intereses espirituales de la nación. Por ello se le acusó de proponer un arreglo mesiánico del país sin abordar sus problemas y de dificultar el desarrollo científico.
Escribió 65 publicaciones en libros, revistas, conferencias, congresos y periódicos (ABC y La Época). Era un sociólogo que hablaba francés e inglés. En un libro llamó ‘Piedras Miliarias’ a los conceptos tradicionalistas y providencialistas venidos de Dios: Orden social, propiedad respetada, crédito cooperativo, familia sagrada, mujer tradicional, ahorro virtud, trabajo dócil, gremios orgánicos, sindicatos mixtos, clase social armonizadora, patronos colaboradores y estado subsidiario.
Su finca Garrejo ha legado una ermita románica y una Numancia convertida en patrimonio cultural de la humanidad. Su cultura reaccionaria fue menos valiosa.