El autoelogio, las barbas y el caballo volador (capítulo 40)
El rotundo, muy matizado autoelogio que Cervantes se dedica a sí mismo en el comienzo de este capítulo tiene un claro carácter irónico, pero la parte de verdad que puede contener, que es toda, en el contexto narrativo del simple –por no decir vulgar– numerito circense de mujeres barbudas de cuatro capítulos y pico de duración […]