Salvajes. Salvajes a otro lado del Muro ¿o a este lado? No importa de que lado estés mientras seas un ser humano. No pasa nada mientras puedas seguir respirando porque así se puede traicionar, matar o masacrar a diestro y siniestro. ‘The Old Gods and the New’ aunque parece que ya no quedan dioses en Poniente para nadie.
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En Invernalia el maestre Luwin corre hacia la torre con los cuervos. Escribe una carta a toda prisa mientras se oyen gritos y golpes de batalla. Con el tiempo justo logra enviar un pájaro. Mientras, Theon irrumpe en la habitación de Bran para despertarle y decirle que ha tomado la fortaleza, que se rinda. Bran incrédulo, no asimila la traición de su ‘hermano’. El Señor de Invernalia no se lo piensa mucho y se rinde no sin antes preguntar si siempre los ha odiado. Él es un hijo del Hierro, Theon, digno súbdito de su padre traiciona a los que eran su familia.
Es más, el príncipe del Hierro no duda en ejecutar a Ser Rodrick cuando le hace frente, cuando le llama traidor y le recuerda su infancia en Invernalia. Por lo menos es él mismo quien lo mata, no de un tajo limpio sino de varios mientras se salpica de sangre y echa la bilis por los años acumulados como rehén. No funcionan ni la petición de Luwin ni las súplicas de Bran, ni siquiera el llanto de Rickon. Como el propio Rodrik le recuerda:
“Que los dioses te protejan Theon Greyjoy. Ahora estás perdido de verdad”
Osha, la salvaje, hace lo puede. Le pide a Theon servir como lanza aunque al listillo, porque todos sabemos lo listo que es, se ríe de ella y la desprecia. Es una criada y una salvaje.
Por la noche vuelve a insistir pero esta vez con algo que nuestro joven semental al que le gustan más dos tetas que… cualquier otra otra cosa no puede rechazar. En la resaca postcoital Osha sale de la cama para sacar a Bran y a Rickon de Invernalia junto con Hodor y con los dos lobos. Ella es lo bastante salvaje para saber que Bran es algo especial, que sus sueños no son normales aunque no se lo quiera confirmar. Para eso está dispuesta a arriesgar su vida y mucho más.
La expedición de Jon, Quoryn y sus otros acompañantes sigue adelante. Más adelantado todavía va Fantasma a pesar de que Jon le llama.
“No se puede domar lo salvaje”
Y ahí está Quoryn dando consejos a Jon mientras marchan al campamento de los salvajes apra matar a Mance, o lo que haga falta. No se tienen muy claro para que. Ni siquiera el explorador que lleva años deambulando por las tierras heladas para defender Los Siete Reinos, para defender a los hombres… o eso se dicen por las noches. Nadie los echará de menos, la muerte de uno de ellos significa la protección de todos esos nobles que comen, follan y se traicionan.
Por fin llegan al campamento y atacan. Entonces es cuando Jon se da cuenta de que uno de los salvajes es una mujer. Le pregunta por su nombre. Ygritte. Después del interrogatorio tienen que matarla. Aunque Jon se ofrece y le dejan atrás no es capaz de asesinarla. Su honor no se lo permite. Es el campeón del honor junto con su padre, pero él está muerto y él es digno heredero.
Antes las dudas Ygritte huye. Así podemos ver esos paisajes islandeses que te dejan la boca abierta. Después no los vas a poder cerrar… del frío. Cuando la alcanza la derriba pero sigue sin poder matarla a pesar de que sabe que es peligrosa, que revelará su posición, que contará cuántos son. Se queda sin tiempo porque la luz se va.
Siguen caminando en busca de los Hermanos Negros pero no dan con ellos. Jon se muestra convencido de que los encontrarán… Ygritte no tiene tanta fe. Cuando se tumba a dormir reclama a Jon con esa escusa más vieja de la tos de darse calor.
Reconozco que los frotamientos de la muchacha, la incomodidad de Jon y su mosqueo tienen su gracia. También la tiene la cara de satisfacción pillina de la salvaje.
Arya sigue como copera de Tywin, a su lado. El gran Lord la quiere cerca, sospecha, algo se huele. Tywin le echa la bronca a uno de sus abanderados para variar. Se ha equivocado al enviar una carta y se la ha mandado a un vasallo de Robb. Con su gracia habitual el Lannister le echa de la habitación. Tan justo, san serio, san severo. Ese carácter sin un ápice de sentido del humor que Tyrion tanto odia.
El león se da cuenta de que Arya sabe leer. Cada vez está más cerca. Cada vez sospecha más. Entonces llega Meñique. Lord Baelish entra como emisario de los Tyrell. Se los ofrece a Tywin. Loras quiere venganza y Margaery ser reina a toda costa.
Los dos hablan sin reparar en Arya que intenta, por todos los medios, pasar desapercibida para el anterior Consejero de la Moneda. Los nervios están a flor de piel y la copera tira el vino encima de Meñique que entonces la ve. La reconoce. Y no dice nada a pesar de que en cuanto puede le echa otro vistazo para confirmar sus sospechas. Baelish no abre la boca y el fantasma no sale. Mejor para él. El silencio es por Cathelyn, ¿o por un plan posterior?.
Mientras recoge la mesa Arya encuentra una carta que habla sobre su hermano. Entretiene a Tywin, que, no se muy bien porqué tiene un atisbo de bondad cada vez que habla con ella, mientras roba el escrito. El señor de Roca Casterly habla de su padre, de como era un buen hombre que casi destruye su casa y acaba con el apellido Lannister. En medio de sus recuerdos envía a Arya a por leña momento que aprovecha para leer la carta detenidamente.
Arya camina y choca con Armory Roach que le pregunta hasta que se da cuenta de que la niña oculta algo. Arya corre, como siempre, mientras busca a Jaqen H’ghar. Después de varios equívocos lo encuentra y pronuncia el nombre del caballero para que acabe con él. Rápido. Cuando Roach entra en la sala con Tywin ya está muerto.
Cersei se despacha a gusto con su hermano:
“Rezo porque un día ames a alguien. Rezo para que la quieras tanto que cuando cierres los ojos veas su cara. Rezo para que te pase eso. Quiero que sepas lo que es amar a alguien, lo que es amar a alguien con el corazón para que te lo pueda arrebatar”.
Sansa, Joffrey y Tommen también están en la despedida deMyrcella que ha embarcado hacia Dorne. Mientras la princesa llora y el Gran Septón reza su hermano pequeño la acompaña en el llanto mientras que el mayor se ríe de su debilidad. Sansa intenta defenderle pero cuando ve la ira del Rey fija en ella recula. Su hermano no es un príncipe así que no importa.
Se retiran del muelle y comienzan a caminar. El séquito recorre las calles cuando un hombre grita hurras al Rey. Entonces, dos o tres voces comienzan a insultarlo y alguien le tira algo a la cara que alcanza de lleno a Joffrey. El niño, ya sabemos, paciencia tiene poca así que insta a los guardias a que arremetan contra la multitud. En el caos -capítulo Septón a lo The Walking Dead aparte- Sansa se pierde. Corre como todos hasta que unos hombres le acorralan.
Tyrion grita a Joffrey. No le importa Sansa y la Mano solo la quiere como moneda de cambio para Jaime. El Perro sale corriendo a buscarla. Destripa a uno de los casi-violadores y mata a los otros dos. El Rey mezquino y el Perro honorable. Devuelve a Sansa y recuerda a Tyrion:
“No lo he hecho por ti”
Poco a poco esa relación rara. Esa fascinación especial entre Sansa y el Perro se sigue oliendo en un empeño por salvarla de todo mal mientras sea posible.
Shae limpia las heridas a Sansa. No tienden porqué la odian y la doncella le da la respuesta. Ella es y tiene todo lo que ellos nunca tendrán:
“Odio más al Rey que a cualquiera de ellos”
Shae le manda callar, le dice que cualquiera podría oir la conversación que no se fíe de nadie. Pero Sansa se fía de Shae y se lo dice pero ella le insiste y piensa no se sabe muy bien si en alguien del pasado o en Tyrion que la ha enviado como criada en vez de mantenerla en su cama.
El Rey del Norte saluda a todos en su campamento hasta que se encuentra con la corta piernas, Lady Talisa. Ella no está muy contenta con el título y después de coqueteo por ahí coqueteo por allá acaba reconociendo que es noble. En esas que llega Cathelyn a cortarles el rollo aunque sea solo por la mirada que le echa a su hijo merece la pena. Pero una madre es una madre y ya se encarga ella de recordarle su compromiso con los Frey. No puede seguir a su corazón por más que ella quiera que lo haga. Entonces llega Lord Bolton con una carta de Invernalia. El cuervo de Luwin ha llegado a su destino.
Cathelyn, Robb y Bolton discuten sobre Invernalia. Robb quiere ir a tomarla, Cathelyn se pone en plan “ya te lo dije” pero el Lord lo tiene claro, una carta a su bastardo y retomará la fortaleza para el Rey del Norte “en menos de una luna”. Robb pide que le devuelvan a sus hermanos, ellos son su prioridad, pero también quiere a Theon vivo para poder preguntarle porqué y después matarle como digno hijo de su padre.
En el Este a Daenerys las cosas no le van bien. Va a pedir barcos a los distintos mercaderes pero se ríen de ella, no creen en su capacidad de batalla, ni en su capacidad para reinar, le niegan los barcos directamente o le piden a cambio sexo. Xaro aprovecha para recordar que si sse hubiera casado con él ahora tendría barcos y no tendría que recorrer a todos los tíos con pasta de la ciudad para buscar favores prometiendo cosas que todavía no tiene.
Pero lo peor para Daenerys de la Tormenta, de la Sangre del Dragón y bla bla bla todavía está por llegar y es que al llegar a la residencia de Xaro sus soldados, sus Jinetes de Sangre, incluso su esclava está muerta y los dragones no están. Un hombre cubierto de metros y metros de tela y con la cara oculta carga una cesta con ellos dentro mientas se encamina hacia una torre.
Promo. 2×06 ‘The Old Gods and the New’
http://www.youtube.com/watch?v=qFufrDVNGhg
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