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Pásame el mando

Pásame el mando

Juego de Tronos 2×09. Blackwater

¿Cómo hacer un comentario sobre uno de los mejores capítulos que se han podido hacer en la historia de televisión? ¿Cómo se puede trasladar la emoción, la épica, la sangre, la desesperación y la tensión a palabras? ¿Cómo explicar que Peter Dinklage, Lena Headey (que de len el Oscar, ah no, que no puede), Sophie Turner, Jack Gleeson, Jerome Flynn y Rory McCann son sus personajes?

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El noveno capítulo de la segunda temporada de Juego de Tronos titulado ‘Blackwatercumple con las expectativas y las pulveriza. La promo no hace justicia a este excelente capítulo a cargo de George R. R. Martin. Nadie mejor que él conoce su obra, nadie mejor que él puede llevarla a la pantalla. Se barajó la posibilidad de narrar la batalla desde el punto de vista de Cersei y Sansa, lo que hubiera supuesto un abaratamiento importante del capítulo pero han apostado fuerte y han ganado. El episodio es una concatenación de escenas espectaculares, y no lo digo por los efectos, que están muy bien, sino por los diálogos y las interpretaciones.

Al primero que vemos es a Davos a bord0 de su barco el Betha Negra mientras mira la flota de Stannis, sus fuerzas. En las bodegas se apiñan los soldados tensos antes de la batalla, vomitan. Davos y  su hijo hablan de su vuelta a Desembarco del Rey, su hogar durante años, de su pasado como contrabandista y de los verdaderos dioses. Davos es escéptico respecto al Dios Rojo pero para su hijo es la auténtica Fe. Tampoco están de acuerdo en la bienvenida que les brindará la ciudad. El chico piensa que los acogerán porque Joffrey es un falso rey pero Davos, más viejo y más pellejo está convencido de que eso no será así. Al fin y al cabo son invasores.

Tyrion mira al techo tendido en la cama al lado de Shae. Parece que ella duerme pero no, le pregunta que si tiene miedo. La Mano es sincero, le confiesa que tiene miedo, que si la ciudad cae todos los Lannister pasarán por la espada de Stannis. Shae le promete que no dejará que le pase nada y le recuerda el día que se conocieron cuando le pidió que le follara como si fuera el último día de su vida.

Mientras tanto, Cersei bebe vino (¿alguna vez lo ha dejado?) y habla con Pycelle en su habitación. El maestre intenta hablar con ella, darle consejo pero la reina lo único que quiere es saber si tiene lo que le ha encargado: esencia de Sombranoche. Una sustancia que, dependiendo de la cantidad puede servir como tranquilizante, como somnífero o como veneno mortal. Cuando Cersei tiene lo que quiere echa al viejo con elegancia.

Los soldados se divierten de otra manera. Bronn está en el burdel con una prostituta sobre su regazo. El mercenario canta ‘Las lluvias de Castemare‘ (cuenta la ruina de esta familia a manos de los Lannister, más concretamente de Tywin) La mujer le ríe las gracias igual que los hombres que tiene a su alrededor.

Cuando el Perro entra por la puerta y cruzan las miradas saltan chispas pero el Capa Blanca se sienta en una mesa a beber mirando de reojillo a su alma gemela. Empiezan a discutir. El Perro le dice a Bronn que se cree y muy duro y éste le responde que no es que lo crea es que lo es.

“- Te gusta follar, beber y cantar pero matar es lo que amas. Eres como yo. Sólo que más pequeño.
– Y más rápido.”

Poco a poco Bronn se acerca a El Perro pero cuando está a punto de sacar la daga suenan las campanas. Stannis se acerca y deben tomar posiciones. Mientras los soldados recogen lso bártulos y marchan Bronn quiere invitar al Perro a la última pero se marcha sin decir nada. Dos perros de pelea que se parecen a sus amos. Dos hombres que no quieren ser caballeros. La mala leche y el orgullo de El Perro y el sarcasmo de Bronn. Los amos reflejados en ellos.

Tyrion y Varys comparten una escena que dice mucho más de lo que dice con la voz. Mientras Podrik (también glorioso) viste  a Tyrion para la batalla hablan de la confianza hasta que el eunuco saca el tema de Melisandre. Le pregunta al enano si cree en los poderes antiguos. Tyrion, por supuesto, no cree y lo deja claro con su ironía habitual. Varys le dice que es lo que esperaba de él, que no creyera lo que no ve… pero se emociona, tiene algo en la voz y en los ojos. Le dice que algún día le explicará como le castraron… otro día, pero de monento, no está dispuesto a que alguien que usa las artes oscuras se siente en el Trono de Hierro y ahora mismo Tyrion es el escudo de la ciudad.

La flota de Stannis oye las campanas en Desembarco del Rey y Davos ordena que toquen los tambores… pone la piel de gallina. Emociona, es épico y tenso. La batalla ya está ahí.

Después de la conversación Tyrion se encuentra con Bronn en un rápido e ingenioso diálogo en el que la Mano le dice que es su amigo y que le esté pagando “no le hace menos amigo”. Bronn, le dice que mató una vez a un hombre con un escudo y que con un hacha será letal. Pretende ser un cumplido, digo yo.

Sansa y Shae entran en la sala y Tyrion va a saludar. Para disimular, en un detallito, llama a Shae, Sheila. Sansa le cuenta que aunque estaba rezando en el Septo Joffrey le ha hecho llamar para despedirse de ella. La gran dama de El Norte en plan ‘must be queen‘ le dice a Tyrion que rezará por su regreso, él no se muestra muy convencido y así se lo hace ver, la respuesta de Sansa es “Si rezo por el regreso del Rey…”. Sansa se va y Tyrion y Shae se piden mutuamente no morir.

Joffrey se encuentra frente a Sansa para pedirle que se despida de él con un beso… a su espada. Sansa besa a ‘Comecorazones‘ y el Rey le dice a su prometida que cuando vuelva la volverá a besar y probará la sangre de su tío. Sansa, sabiendo donde duele y en una maravillosa mezcla entre Cersei y Cathelyn le pregunta si va a estar en la vanguardia. Joffrey elude la pregunta diciéndole que no discute de guerra con niñas bobas. Sansa le da la razón y le cuenta como Robb siempre está dónde la batalla es más intensa y “solo es un pretendiente”. Lo único que se le ocurre al Rey es decirle que algún día también probará la sangre de su hermano cuando bese la espada. Y se va.

Sansa y Shae ven irse a los soldados y Shae le comenta que muchos nuca volverán. “Pero el Rey sí” porque los malos siempre vuelven.

Fuera, en los muros, se preparan para la batalla. Llega Joffrey preguntando donde está su flota. No ve barcos por ninguna parte. Tyrion le responde con evasivas lo que desata las iras-por otra parte bastante desatadas ya de serie- de Joffrey que amenaza a su tío con que El Perro le puede cortar en dos.

“Entonces sería un cuarto de hombre”

Pero es él quien debe la señal para que su plan se lleve a cabo o acabarán todos muertos. Todos los Lannister, él, el Rey, su hermana…

Davos mira por la borda y se teme una trampa. No ve la flota de Joffrey pero su hijo se muestra confiado. Al atacar de noche los han pillado desprevenidos pero el contrabandista no nació ayer y sabe que Varys conoce todos los secretos y por supuesto, que se acercan por el Aguasnegras. Los tambores siguen sonando de fondo anunciando muerte.

Mientras tanto Sansa ya se encuentra con las demás damas de la Corte en el Torreón de Maegor cuando llega la reina. Sansa pregunta a Shae porqué la llamará si la odia… “puede que no te odie tanto como a las demás”, replica.

Cersei llama a Sansa mientras pide a la criada que le sirva vino. La reina también bebe, con ganas, como siempre. Sansa mira a Ser Ilyn y pregunta a Cersei porqué está allí. La reina le dice que es para protegerlas pero enseguida llega un Capa Blanca anunciando que unos criados han intentado huir. La reina ordena al verdugo que les corte la cabeza y las ponga en picas para disuadir a todos aquellos que quieran escapar.

“La única manera de evitar a los traidores es que te teman más que a tu enemigo”

Está allí para defenderlas de los traidores… más vino.

En los muros de la ciudad la batallas es inminente y la tensión cada vez más evidente. Tyrion pide a todos que estén preparados mientras Joffrey cada vez está más nervioso, irritable (que le den un Oscar también, ah no, que tampoco pueden) porque solo hay un barco.

Davos juega su baza. Ve un solo barco y cada vez está más seguro que es una trampa. Se lo dice el instinto, la experiencia… el barco se acerca y allí no hay nadie.

El piromante le alcanza a Tyrion una antorcha.

Davos sigue mirando atentamente al barco fantasma. Entonces lo ve. Un resplandor verde en el agua y unos chorros de líquido cayendo del barco. Fuego valyrio. Pide que se alejen pero ya es tarde. Tyrion da la orden y  Bronn, en la orilla, enciende una flecha y dispara. Davos y todos en la bahía ven como la flecha llameante surca el cielo hasta llegar al barco.

Prende. Explota en un caos verde de madera y marineros que salen volando. Entre otros Davos y su hijo. La explosión ha pillado de lleno a su barco que está destrozado. Los hombres arden y saltan de la nave mientras en las murallas Tyrion, Bronn y El Perro miran al fuego aterrorizados. Sus caras contrastan con la oscura satisfacción de Joffrey y del piromante. El Rey está fascinado ante el espectáculo de llamas verdes y hombres achicharrados.

Stannis contempla la escena incrédulo pero es el Rey y no tarda en reaccionar. Les dice a sus hombres que el enano ya ha hecho su juego y que solo puede usar el fuego valyrio una vez. Toma el mando. No hay discursos emocionantes. Fiel reflejo del carácter de Stannis.

“Seguidme y tomemos la ciudad”

Es el primero en saltar a los botes, eso sí. Puede que el Rey en el Mar Angosto no sea el tío más simpático del mundo, pero es valiente y es un militar.

En el Torreón de Maegor Sansa reza hasta que Cersei vuelve a llamarla. Le pregunta que qué hace que si reza por ella y por Joffrey. Sansa le responde que reza para que los dioses tengan piedad de todos.

“Son dioses porque no tienen piedad”

Eso fue lo que le dijo su padre el día que murió su madre mientras ella rezaba con la esperanza de que resucitara. La reina pide que le sirvan otra copa de vino y comienza a decir que debería haber nacido hombre (eso es envidia de pene y no lo de Brienne) para poder luchar fuera en vez de estar ahí escondida con un montón de gallinas. Pero es lo que tiene que hacer, se espera de ella, es la reina. Si ganan esas mujeres contarán como fue ella la que les dio el valor y las inspiró. Se nota que el vino le afecta cada vez más (espectacular borracha Lena Headey).

Si pierden tendrá que salir a rendirse en persona. Una audiencia privada con Stannis no servirá de nada porque es más fácil “seducir a su caballo”. Pero le sirve a la prometida de su hijo una nueva lección:

“Las lágrimas no son la única arma de una mujer. Lo mejor está entre las piernas”

Los botes siguen avanzando hacia la orilla con Stannis al firente. Tyrion, en las murallas, dice que caerá fuego sobre ellos. Joffrey se asusta porque son muchos. La Mano reparte órdenes. Envía a Pod a la puerta del Rey y a El Perro a defender la puerta del Lodazal.

Comienza la batalla. Los botes tocan tierra y las flechas de fuego empiezan a volar (que bonito queda el fuego de noche). El Perro reparte a diestro ni siniestro, parte a un tío por la mitad, chorrea la sangre, caen los muertos… todo muy bonito, espectacular. Hieren a Lancel.

Cersei sigue rememorando. Cuenta como ella y Jaime se parecían y como ella no entendía porqué mientras su hermano usaba la espada y el escudo ella tenía que aprender a coser y a complacer a los grandes señores… hasta que la vendieron a Robert. Cuando se cansa llama a Shae que le hace una reverencia. Cersei no está contenta con el resultado y le enseña a hacerla mejor. Después de 10 años en Desembarco del Rey no sabe hacer una reverencia. Sospecha de ella y le pregunta por su historia pero cuando va a comenzar Lancel entra en el Torreón.

Cuando su sobrino le cuenta el curso de la batalla pide que lleve a Joffrey, su hijo, el Rey a su habitación. Entonces le revela a Sansa la verdad sobre p0rqué Ser Ilyn está ahí. Las matará si la ciudad cae.

El Perro sigue repartiendo en la Puerta del Lodazal hasta que un hombre envuelto en fuego se acerca a él. Se queda paralizado y es Bronn quién atraviesa al hombre con una flecha y lo mata. El Perro solo ve fuego y gente quemándose por todos los sitios. Se va de allí y los soldados de Stannis empiezan a sacar las escaleras para trepar los muros.

Cuando Tyrion lo ve, le dice que está en el lado equivocado. Joffrey también le ordena volver. Tyrion le recuerda su juramento como Guardia de la Ciudad pero a El Perro ya no le importan los juramentos. Su temor a el fuego ha acabado con sus ganas de sangre y se marcha mientras, tan sutil como siempre, les dice a todos que se jodan (La Guardia, la ciudad y el Rey).

Los soldados cargan con un ariete para derribar la puerta. Lancel llega a por Joffrey que no opone resistencia para que se lo lleven de allí a pesar de que Tyrion intenta convencerle porque s su presencia da valor a sus soldados. En cuanto ven irse a Joffrey los soldados Lannister y los Capas Doradas muestran su nerviosismo. Entonces Tyrion decide tomar el mando y defender él mismo la puerta. No le hacen mucho caso hasta que apela a su estatura para llamarles cobardes.

Tyrion sí que suelta un discurso. Uno bonito, como se espera. No deben luchar ni por la gloria ni por el Rey sino por sus familias y sus hogares. Stannis acabará con todo eso si no lo hacen.el ariete sigue golpeando la puerta con un ruido de fondo sordo y constante. Bum, bum, bum…

Cersei sienta junto a ella a su hijo pequeño mientras Lancel le cuenta que la batalla está perdida. El Rey no está y los soldados no quieren luchar. Ha ido para llevarlo de vuelta pero Cersei no está de acuerdo y mete un dedo en la herida de su primo (y amante) que cae al suelo ante el miedo y la estupefacción de las damas.

Sansa toma las riendas para tranquilizarlas. El Rey lucha y está defendiendo la ciudad valientemente. No tienen nada que temer. Shae agarra a Sansa y le pide que se marche. Al fin y al cabo Stannis no le hará nada. Debe irse a su habitación y esperar. Sansa pide a su doncella que la acompañe pero rehúsa porque debe despedirse de “alguien”.

Sansa llega a su habitación coge un candil y se acerca a la cama sobre la que hay una muñeca. Entonces se escucha la voz de El Perro. Y vale, sí, aquí solté alguna lagrimita. Bueno, de aquí hasta el final prácticamente. Y eso que la escena no es tan emotiva como cabría esperar, la intensidad es menor que en su correspondiente literario, o eso me parece a mi. Pero oye tengo debilidad por el Perro y por los personajes desgraciados en general y por Sansa porque todas hemos querido ser princesitas y a todas nos ha salido mal.

Está sentado en una silla y le cuenta que se va a marchar a un lugar lejos del fuego, seguramente al Norte. Le pide que se vaya con él, a Invernalia. La llevará a casa y la protegerá por el camino, no tendrá nada que temer. Le dice que le mire a los ojos, a la cara quemada. Sansa le dice que no y él le cuenta como todos los hombres son asesinos: Stannis, los Lannister, su padre, su hermano y algún día también sus hijos.

“El mundo está construido por asesinos”

Sansa le pregunta si va a hacerle daño y él responde que no y se va. No hay canción pero hay tristeza y desesperación. Hay amor a la belleza de un hombre destrozado.

Tyrion se encuentra en plena batalla cortando piernas con su hacha. Consiguen acabar con sus enemigos y sus caballeros le alientan pero llegan más. Mientras, Stannis lleva rato luchando en los muros. Rodean a la Mano pero alguien derriba a su rival. Detrás un Capa Dorada, un amigo. Sonríe pero le corta la cara -es un cortecito, nada que ver con el libro-y se desmaya justo cuando su escudero atraviesa al hombre con una lanza.

Llega la última escena. Dulce y desesperada. Dura y comprensiva. Zorra mala y madre al mismo tiempo. Cersei (que se coman sus palabras los que dijeron que una morena no podía hacer de rubia) comparte el Trono de Hierro con Tommen al que cuenta un cuento. Los leones viven en el Bosque de los Dioses junto a otras criaturas malvadas como ciervos o lobos. La reina habla a su hijo mientras se entremezclan imágenes de la batalla. Un caballero formidable a lomos de un enorme caballo de batalla lucha abriéndose paso entre soldados de a pie. Lo vemos desde el punto de vista de un Tyrion semiinconsciente. Cersei le cuenta a Tommen que algún día será rey y que todas los animales se inclinarán ante él: los ciervos, los lobos, los zorros, los osos, las aves del cielo y las criaturas del mar.

Cersei destapa la botellita con el veneno que le llevó Pycelle y se la a Tommen para que lo beba. Las puertas se abren y llega Ser Loras.

Los soldados de Stannis tocan la retirada entre los gritos histéricos de su Rey que pide que sigan luchando hasta su último aliento pero no le hacen caso. Stannis no invita a la confianza como sus hermanos pero se lo llevan a rastras.

Tywin entra en el Salón del Trono y Cersei tira el frasquito al suelo. Lord Lannister anuncia que han vencido con una voz que haría temblar las piedras y Cersei abraza a su hijo. Y al negro.

Los títulos de crédito van acompañados de la canción ‘Las lluvias de Castamere‘. La canción sobre los Lannister que nadie se atreve a cantar en presencia de uno de ellos.

‘Blackwater’ es la batalla íntegra. No tenemos más personajes: no hay Jon, ni Arya, ni Dany, ni Theon, ni Bran… no importa. Los tendremos en el décimo, en el último. Valar Morghulis.

Promo 2×09. Blackwater

http://www.youtube.com/watch?v=MYFP6P_n_W8

Fotos

P. D. El capítulo se desarrolla de noche. Siento la calidad de los pantallazos.


Besa mi brillante culo metálico.- Bender (Futurama)

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