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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

HÁGASE UN CANALLA


Publicado en El Norte de Castilla el 11 de diciembre de 2008

Las páginas de economía se comen los periódicos. Ni cultura, ni sucesos, ni gaitas. Sólo el fútbol aguanta el tirón. Es el pan nuestro de cada día desde hace demasiado tiempo. La serpiente de cascabel caracoleando entre las páginas y los despachos de los políticos. Nos estamos acostumbrando. Los bancos se han salvado del K.O. gracias a la inyección de capital público y los demás han aprendido muy bien la lección. Las grandes empresas proyectan congelar sueldos y despedir a miles de trabajadores mientras se siguen repartiendo dividendos y haciendo cola en los despachos gubernamentales para recibir ayudas. Sólo han tenido que inocular el miedo a la gente y amenazar con una debacle en forma de avalancha de despidos. Lo han hecho los gerifaltes de General Motors, Ford y Chrysler en Estados Unidos y Obama les va a dar 15.000 millones de dólares para salvarles el culo. Porque ni siquiera disimulan. El rescate es sólo para ellos, para los directivos y los inversionistas de las grandes compañías. Para que los millonarios sigan siendo millonarios. Para que sigan conduciendo ferraris y comiendo en el Bulli. Ya han avisado de que, a pesar de todo, planean dejar en la calle a cientos de miles de personas. Y los ciudadanos, claro, se encabronan porque se enteran de cosas y porque no son tontos, y porque les cuesta un riñón llegar a final de mes, y porque ellos sí que se aprietan el cinturón, y porque son los primeros en ser despedidos por los mismos directivos que se repartieron beneficios multimillonarios en época de vacas gordas. Ahora comienzan a salir a la luz los sueldos de los directivos. Ellos mismos, claro, ajustan su remuneración y acuerdan los superpluses (bonos, ‘stock options’ y contratos blindados). En caso de debacle, se van a su casa con indemnizaciones multimillonarias, sin importar el agujero que dejan detrás. En España, el aumento de la transparencia de las empresas españolas ha permitido que se den a conocer datos que antes eran ‘top-secret’. Así nos hemos enterado de los sueldos de los directivos de los grandes bancos españoles. Alguno cobra hasta 9,6 millones de euros. La información está al alcance de todos y, en esta época de dificultades económicas, parece sonrojante. No hay responsabilidades y sí una crisis muy oportuna para algunos. A muchos nos gustaría ver entre rejas a los que, habiéndose forrado hasta antes de ayer, despiden ahora a miles de trabajadores. Sin ir más lejos, empresas que siguen teniendo beneficios millonarios (quizá no tantos como otros años, pero beneficios al fin y al cabo) aprovechan la coyuntura para, escudándose en la crisis, pedir ayudas al Estado, despedir alegremente a trabajadores y poner en marcha Expedientes de Regulación de Empleo. La fiesta neoliberal nos ha llevado hasta aquí. Por eso es inmoral e insultante el que cuando llega la crisis económica algunos sólo hablen de moderación salarial, de abaratar el despido, de recortar gastos sociales o de beneficios fiscales para las empresas. Carlos Boyero parece tenerlo claro. Los de siempre sólo buscan mantener sus eternos privilegios. «Ellos hacen las leyes. Que no le pille a usted el paro. Hágase político, hágase banquero, hágase vampiro, hágase un canalla». Amén.

Temas

crisis

Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.


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