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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

VICKY CRISTINA ALCOBENDAS

Publicado en El Norte de Castilla el 26 de febrero de 2009.

Todos los años trasnochamos con tito Oscar. A la fiesta del teatro Kodak no nos invitan nunca pero nosotros nos colamos como quien se adentra en la cueva de Alí Babá. Resulta ensoñador y gratificante. Sobre todo cuando la cosecha es especialmente buena. Sean Penn y Kate Winslet, una pareja portentosa cuya sola presencia te reconcilia con la magia del cine, han sido los grandes triunfadores. Junto a ellos, escoltándoles desde Gotham, Heath Ledger ha puesto el guiño sentimental que tanto gusta en Hollywood. Un guiño que, de alguna forma, han explotado con la entronización de ‘Slumdog Millionaire’, film indie que nadie quería y que ha acabado por comerse el solito casi todo el pastel. La historia de un perro de arrabal convertido de la noche a la mañana en millonario gracias a un concurso televisivo. Danny Boyle, su director, ha confesado que la película estuvo a punto de no ser estrenada. Sólo la aparición de una visionaria distribuidora (en su día apostó por ‘Little Miss Sunshine’ y por ‘Juno’) consiguió el milagro del estreno. El resto es historia. Las multimillonarias inversiones de las ‘majors’ derrotadas por el empuje vital de una película, por encima de todas las cosas, bonita. La justicia poética de David comiéndose a Goliat, los niños de las chabolas de Bombay pisando la alfombra roja y Bollywood dando un corte de mangas a Hollywood.
¿Y Penélope Cruz? La chica de los pechos con sabor a tortilla de patata con cebolla, tal y como nos la presentó en su debut Bigas Luna, convertida en la primera actriz española en conseguir un oscar. Lo ha hecho gracias a un papelito bombón dentro de una película de Woody Allen que no ha dejado de recibir premios y aplausos en todo el mundo menos en España. En cualquier caso, el Oscar de Pe es un premio a la constancia. Hace quince años pisó la alfombra roja con la ‘troupe’ de ‘Belle Epoque’ y se propuso no parar hasta triunfar en Hollywood. Lo ha hecho, mal que les pese a algunos. A Penélope nunca se la ha tomado en serio. Es más, tuvo que marchar a Italia y hacer de indigente en ‘Non ti muovere’ para empezar a ganarse el respeto de la crítica. Ahora, tras este triunfo, llevo dos días escuchando y leyendo cosas que producen vergüenza ajena. Podría entender que a mucha gente no le guste como actriz (a mí no me acaba de convencer), pero eso no justifica los comentarios soeces, casposos, ignorantes, machistas y, sobre todo, envidiosos: injuriar a alguien que no se conoce con el fin de dañar su imagen y prestigio sólo puede ocurrir en un país garrulo donde toda persona que despunta es mirada con lupa y recelo. He leído comentarios que mezclan los méritos de Pe con la política, el sexo, el canon de la SGAE, los titiriteros rojos, el ‘No a la guerra’… Muchos malintencionados argumentan que su interpretación en la película de Woody es deplorable cuando posiblemente ni la hayan visto y, en todo caso, no la han podido escuchar en versión original. He leído que se parece a Doña Rogelia y que sobreactúa hasta en los anuncios de L’Oreal. El desprecio y la envidia reinando en el país de las castañuelas. Pérez Reverte sostiene que Caín era español. Cuando lees y escuchas algunos comentarios no queda otro remedio que darle la razón.

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Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.


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