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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

LOS HÉROES DEL GAVIA (1)

Se trata de la etapa más mítica y memorable del ciclismo moderno. Sucedió en el Giro de 1988, entre Chiesa di Valmalengo y Bormio, con el terrible monte Gavia en los últimos kilómetros. Aquel día quedó marcado en la memoria colectiva de toda una generación. Pocas imágenes tenemos del infierno que se desató pero todas ellas hablan de una etapa dantesca. De hecho, los corredores que consiguieron terminar se convirtieron en héroes y, desde entonces, todos lucieron en su particular currículum, como mayor hazaña, haber franqueado el Gavia ese día.

Cuando comenzó la subida, en mitad de una apocalíptica tormenta de nieve, los corredores comprendieron que entraban en el averno. Aun así, Van der Velde se escapó del pelotón e, incluso, llegó a coronar en solitario. Fue la última vez que se supo de él. Tras una ascensión diabólica, llegaba lo peor: el descenso. En la cima, los corredores se abrigaron con lo que pudieron. Muchos comenzaron a llorar como niños negándose a bajar. Algunos se metieron en caravanas de espectadores para intentar entrar en calor. El poco público que había frotaba las manos de los corredores para devolverles la sensibilidad ya que no tenían fuerzas ni para frenar. Algunos reconocieron haberse orinado encima para entrar, aunque fuese durante unos segundos, en calor…. Como hemos dicho, lo peor estaba por llegar. En los 24 km. hasta la meta, el diablo se apostó en cada curva y convirtió la carrera en un verdadero calvario. Tan sólo Breukink y Hampsten aguantaron el tipo. Fueron los primeros y, a pesar de ello, entraron en la meta convertidos en cadáveres, surgiendo del frío y de la niebla como espectros. Para el resto del pelotón, el sufrimiento, si cabe, fue mayor. Corredores llorando, retorciéndose de dolor, parándose cada poco y metiéndose en los coches para entrar durante unos segundos en calor, antes de regresar al infierno. A 5’2’’ llegó Zimmerman, Delgado a 7’8’’, Bernard a 9’21’’, Chioccioli, líder hasta ese momento, a 16’16’’ y Van der Velde, que había coronado el Gavia en primera posición, llegó a 46’49’’. Fue la última vez que se supo de Johann Van der Velde, convertido, a partir de ese momento, en un espíritu del más allá definitivamente asociado al Belcebú que encontró en alguna de las curvas del descenso del Gavia.

Temas

ciclismo

Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.


marzo 2009
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