MUJER CONTRA MUJER

Acabo de terminar la sexta y última temporada de “The L Word”, una serie emitida por Showtime (la segunda mejor cadena de pago tras la mítica HBO) y protagonizada por un grupo de mujeres lesbianas de Los Angeles. “The L Word” comenzó su andadura en enero de 2004 (con bastante polémica y rodeada por furibundos ataques de la Iglesia y de sectores ultraconservadores) y ha terminado con un final abierto que parece presagiar la continuación de la serie en una película que resuelva el último misterio, el de quién mató a Jenny Schecter, una JR con minifalda, una Angela Channing con cuarenta años menos y curvas de escándalo.

Sospecho que me enganché a “The L Word” gracias a una de sus protagonistas, Jennifer Beals: mucha gente de mi generación (recuerdo ahora a los chicos de Friends o al Nanni Moretti de “Caro Diario”) tenemos mitificada a la preciosa bailarina de “Flashdance”. El caso es que la serie se centra básicamente en la búsqueda de la felicidad de un puñado de chicas, su vida, sus amores, sus ambiciones, sus decepciones y sus relaciones de alto voltaje. Una serie apasionada y liberal llena de chicas guapas (y bastante pijas, todo hay que decirlo): de hecho, la principal crítica que siempre tuvo la serie es que todas las lesbianas eran preciosas. Bueno, eso ocurre en casi todas las series: supongo que si hicieran una serie de mineros o de cajeras de supermercado también serían todos guapos/as…. Desde luego, la serie no pasará a la historia por su calidad pero, aun así, echaremos de menos durante un tiempo a todas las chicas, esperaremos el reencuentro en una película y, sobre todo, seguiremos dando vueltas al misterio final: ¿Quién mató a Jenny Schecter?

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El Norte de Castilla

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