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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

EL HOMBRE ORQUESTA

Publicado en El Norte de Castilla el 25 de febrero de 2010

Le tengo por el mejor guitarrista del mundo, alguien que me acaricia el corazón y que me trae recuerdos únicos. El pasado fin de semana nos visitó y nos presentó su última locura. Hablo de Pat Metheny. Posiblemente uno de los músicos más inquietos e hiperactivos del mundo, con alma de jazz pero siempre fascinado por los avances tecnológicos. Su último experimento se llama ‘orchestrion’, una extraña máquina que le permite improvisar en solitario con unos cuarenta instrumentos a la vez. Un Metheny elevado al cubo, una banda de robots programados, una orquesta sin músicos ni director, un circo de autómatas musicales. Cualquiera de esas descripciones valdría para describir su delirante proyecto pero las palabras siempre se quedarían cortas. El pasado viernes Pat Metheny nos susurró alguno de sus secretos. Nos habló del sueño de un niño de nueve años que alucinaba programando una pianola de su abuelo. Desde entonces quiso crear la pianola más revolucionaria y extraordinaria del mundo. Su idea era aunar conceptos instrumentales del siglo XIX con la tecnología del siglo XXI y, para ello, trabajó durante años con los mejores inventores y músicos de instrumentos robotizados. El resultado es pura ciencia ficción retro. En Valladolid, tras regalarnos tres piezas acústicas (una de ellas interpretada con su famosa guitarra pikasso de 42 cuerdas), se convirtió en un mago y nos enseñó alguno de los trucos de su sueño más loco. Tras un gran telón que cubría el invento apareció el ‘orchestrion’, una extravagante maravilla compuesta por dos guitarras robotizadas, un vibráfono, una marimba, un piano y un retablo fantasioso de 14 paneles con una batería deconstruida, un bajo, una guitarra, decenas de percusiones y un especie de órgano formado por botellas de agua que emitían sonidos gracias a un sistema de aire comprimido, todo ello realzado por hipnóticas luces intermitentes. Algo mágico, una verdadera orquesta que tocaba sola y que era controlada por Pat Metheny de diversas formas, según fue explicando en el concierto. Porque detrás de todo sólo estaban las manos prodigiosas de un músico loco que se ha atrevido a crear este particular Frankenstein orquestal y a salir de gira con él. Un regalo único de un músico único, autor de una buena parte de la banda sonora de mi vida.

Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.


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