LA FRASE DE NEGROPONTE (124)
Observé con voracidad insana la imagen que me escupía la pantalla del ordenador. Era un tipo cuyo rostro apenas se podía distinguir. Akiosaha pulsó varias teclas y, poco a poco, la imagen fue agrandándose, depurándose y adquiriendo mayor nitidez. No tardé en reconocer al hombre que había secuestrado a Arteria. Su parche en el ojo […]