Publicado en El Norte de Castilla el 4 de abril de 2014
La política se ha convertido en un cachondeo. Quizá siempre lo haya sido. Sin embargo, ahora el descrédito en el que han caído los políticos otorga carta libre para desbarrar a conciencia. ¿A alguien le extraña que Darth Vader sea candidato a presidente de Ucrania? Si en las elecciones pasadas, hasta un 3% de los electores escribieron su nombre en las papeletas sin siquiera presentarse, ¿quién sabe hasta dónde puede llegar ahora que han hecho oficial su candidatura? Al menos, no pierden el humor. Que la fuerza les acompañe. Que la fuerza nos acompañe, porque la cosa no queda ahí. El partido de los Hermanos Musulmanes, que acostumbran a tener menos gracia que Chuck Norris bailando sevillanas, ha fichado al Risitas para ridiculizar a Al Sisi, candidato a la presidencia egipcia. La verdad es que no tiene precio escuchar al Risitas contar la historia del día en que la marea se tragó la paellera en la playa de Chipiona mientras él y Jesús Quintero se descojonan literalmente de risa. Pues bien, los islamistas egipcios han colgado el video en Youtube, lo han subtitulado como les ha salido de la chilaba (siempre con la intención de mofarse de su odiado Al Sisi), y han conseguido que el vídeo corra como la pólvora por la Red, que tenga más de medio millón de visionados e, incluso, que haya sido emitido en Al Yazira. La parte positiva es que no paramos de exportar comedia. La parte negativa es que la fuga de cerebros continúa. La moraleja es que los Hermanos Musulmanes tendrán que pasar a llamarse “Cuñaos” Musulmanes. En fin, nos lo tomamos a chacota porque no nos queda otro remedio pero maldita la gracia que hace. Y la consecuencia de todo este descreimiento travestido en bufonada es que en España va a ocurrir algo similar a lo que acaba de suceder en Francia. Aquí mucha gente, asqueada por la catadura moral de nuestros políticos, va a hacerle un corte de mangas a las urnas. Y eso ya sabemos lo que va a significar. Como decía el añorado Paco Rabal, algunos se levantarán de la tumba para votar a los suyos, hagan lo que hagan, aunque les desahucien la sepultura. Y en esas estamos.