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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

LOS VUELOS DE LA MUERTE

vuelos10Publicado en El Norte de Castilla el 8 de diciembre de 2017

Cada miércoles escuchaban el rosario de números. Los elegidos se ponían en fila india, eran desnudados y subían a un camión que les llevaba hasta un avión desde el que les lanzaban al mar. Cada miércoles caían 40 ó 50, incluidas mujeres que acababan de parir y a las que les robaban los hijos. El Tigre Acosta les acompañaba al camión y les ponía las esposas mientras escupía: “A mí, Jesusito me dice quién tiene que vivir y quién tiene que morir”. Se calcula que este terrible sistema de exterminio acabó con las vidas de unos 4.000 detenidos durante la dictadura argentina. La semana pasada se vivió como una catarsis colectiva la sentencia del juicio que había sentado en el banquillo a varios de los responsables de aquella masacre. Hasta 29 implicados fueron condenados a cadena perpetua mientras el pueblo lo celebraba a las puertas del tribunal. Argentina volvía a dar una lección al mundo. Argentina ha sido capaz de juzgar a sus verdugos mientras que en España los juicios a los torturadores de la dictadura se llaman reabrir viejas heridas. En Argentina intentan hacer justicia y reparar a las víctimas mientras que aquí construimos nuestra democracia sobre el olvido de un genocidio, sobre el olvido de más de cien mil fosas comunes, con torturadores sin juzgar y con calles a los genocidas. Curiosamente, el mismo día en el que tenía lugar la lectura de la histórica sentencia, a Mariano Rajoy no se le ocurrió otra cosa que decir que no entendía por qué le habían quitado una calle al almirante Salvador Moreno y se la habían puesto a Rosalía de Castro. Se jactaba, incluso, de seguir llamando a esa calle con el nombre del ministro franquista. ¿Alguien se imagina a Merkel echando de menos una calle para un ministro nazi? El tal almirante Salvador Moreno fue un militar golpista cuyo mayor mérito consistió en bombardear Gijón y masacrar a 4.000 personas (las mismas que murieron en los vuelos de la muerte, otra siniestra casualidad) que huían de Málaga a Almería, la famosa Desbandá, tal vez el mayor crimen de lesa humanidad de toda la Guerra Civil. A ese asesino echa de menos Rajoy. Al parecer, como la noticia no ha salido en el Marca, ni sabe el porqué del cambio de nombre. Ni sabe quién es Rosalía de Castro. Ni tampoco Salvador Moreno. Claro que tampoco podemos pedir mucho a alguien que no sabe quién es M. Rajoy.

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Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.

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