VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

viaje-al-centro-de-la-tierraEl profesor alemán Otto Lidenbrock descubre un pergamino cifrado de un sabio islandés que afirma haber llegado al centro de la Tierra. El descifrado del criptograma arrastrará inevitablemente al propio Lidenbrok, a su joven sobrino Axel y al impasible guía islandés Hans Bjelke hasta el mismísimo centro de la Tierra. Los tres se internan por el cráter del volcán Sneffels, en Islandia y comienzan un alucinante viaje hacia el interior del globo terráqueo, en donde vivirán innumerables peripecias, incluyendo el asombroso descubrimiento de un mar interior y un mundo mesozoico completo enterrado en las profundidades. Bueno, eso sólo es el principio. Un infinito mar, laberintos y bosques increíbles, pendientes extremas, tempestades terribles, animales antediluvianos, monstruos marinos, todo cabe en la prodigiosa y fértil imaginación de Julio Verne.

En el momento de su edición, “Viaje al centro de la Tierra”, segunda novela publicada por el escritor francés tras su debut con “Cinco semanas en globo”, constituyó un auténtico acontecimiento. Pocas novelas hasta entonces habían abierto la puerta a un mundo fantástico de una forma tan innovadora y con una imaginación tan arrolladora. Pero no sólo fue la historia arrebatadoramente original y aventurera. Julio Verne se implicó, además, en materias como la geología, la paleontología y la mineralogía asombrando a sus contemporáneos con su imaginación y con las detalladas descripciones de animales antediluvianos. Además de todo ello, estaba el principal conflicto de los personajes, el salir vivo de una aventura extrema, algo que, casi por definición, se convierte en un viaje iniciático para el narrador, el joven Axel (es evidente que el Axel que entra por el volcán de Islandia es muy diferente al Axel que sale en Estrómboli). Lo que en un principio es un viaje no deseado y estúpido se convierte a sus ojos en un viaje esencial, benéfico e iniciático. Mención especial a los evidentes paralelismos entre el profesor Lidenbrock y Don Quijote, entre Sancho Panza y el joven Axel. Los primeros dominados por un evidente impulso idealista y mítico frente a los segundos dominados por un espíritu materialista-realista. En fin, otra obra maestra de Julio Verne, un libro de aventuras por excelencia que te atrapa desde la primera página.

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El Norte de Castilla

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