ÉRASE UNA VEZ MORRICONE

enniomorricone2018tour-nuevos-mainPublicado en El Norte de Castilla el 18 de enero de 2019

Nos dice que cuelga la batuta y no nos lo acabamos de creer. El pasado noviembre cumplió 90 años. Muchos lo consideramos inmortal. Al menos un superhombre. Alguien capaz de componer más de 500 bandas sonoras y de regalarnos la música más bella del universo. Ennio Morricone ha decidido dejar de componer para el cine aunque seguirá recorriendo Europa con su tour “60 años de música” al frente de una orquesta de 200 músicos. Ha trabajado con algunos de los más grandes directores de la historia y ha ganado todos los premios del mundo, incluido un Oscar honorífico en 2006, sin duda para limpiar la conciencia de los académicos que habían tenido la poca vergüenza de no premiar al más grande compositor de bandas sonoras de la historia tras cinco nominaciones (una vergüenza también, por cierto, el que sólo hubiera sido nominado cinco veces). Los académicos siguieron corrigiendo viejos errores y, en 2016, le concedieron por fin el Oscar por la banda sonora de “Los odiosos ocho”, de Tarantino, un tipo que le adora y que le compara con Mozart y Schubert. Algo que muchos compartimos. Quizá los mismos que crecimos con los westerns que le hicieron famoso. El sonido de los caballos al galope, los disparos de los colts, la evocación mítica del viejo Oeste.  Morricone no sólo recurría al sentimiento, a la melancolía, a la nostalgia. El músico romano siempre estuvo obsesionado con la experimentación, con no repetirse, con ser original. Y, para ello, no dudó en incluir en sus partituras sonidos poco habituales. En la “Trilogía del Dólar” que le lanzó a la fama podemos escuchar silbidos, castañuelas, ocarinas, disparos, golpes, gritos, acordes secos de guitarra o el estallido de un látigo relampagueante. La última película en la que colaboraron Leone y Morricone es uno de los más grandes monumentos de la música. Y también del cine. “Érase una vez en América” nos volvió locos hace muchos años. Como también el oboe mágico de “La misión” o la perturbadora melodía de “Cinema Paradiso”. Son tantas las bandas sonoras míticas de sus películas más conocidas que muchas otras quedan injustamente en un segundo plano. Todas ellas son hermosísimas, transmiten emociones únicas. Hablamos de música de las esferas, de medicina para el alma. Hemos crecido con su música. Y no nos cansamos de sumergirnos en su baño de belleza una y otra vez. Lo haremos toda la vida.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.