AFEITARSE ES COSA DE HOMBRES

gillettePublicado en El Norte de Castilla el 25 de enero de 2019

Pues sí, todo el mundo habla del anuncio de Gillette. El macho-macho de toda la vida está ofendidísimo y cree entender que el anuncio se pone al lado del feminismo, ese para el que (según ellos) todos los hombres son malos, violadores y agresivos. Tras ver el anuncio varias veces no salgo de mi asombro. Resulta inexplicable que un anuncio que dice “nosotros creemos en lo mejor de los hombres” o “los niños que están mirando hoy serán los hombres de mañana” haya podido molestar a tanto machito. Es alucinante que un anuncio en el que salen hombres que separan a dos críos que se están pegando, que ayudan a chavales que están siendo acosados o que reprenden a babosos que hostigan a mujeres pueda molestar a alguien. En el anuncio aparecen hombres buenos y hombres malos. Cada cual sabrá con quien se identifica. En cambio, los comentarios en las redes sociales son implacables. ¿Qué mierda es esa de que el anuncio culpabiliza a todos los hombres? Los trolls de VOX siguen con el mantra nazi de que las feministas odian a los hombres y, para ellos, este anuncio es un ejemplo más. Su masculinidad queda en entredicho. El Bolsonaro de turno se siente atacado. Añora a Pajares y a Esteso. Detesta, como El Fary, al hombre blandengue. Su discurso es el mismo: “la mujer es granujilla y se aprovecha del hombre blandengue”. A otros, por lo visto, lo que les molesta del anuncio es que unos creativos publicitarios nos digan cómo comportarnos. Les ofende el sermón. Que intenten vender su producto con moralina. Enhorabuena por descubrir lo que es la publicidad. Las empresas invierten en ella para ganar dinero. Y lo hacen con anuncios que nos manipulan emocionalmente. Lo hacen todos. Nadie se queja del sermoneo de todos los años de El Almendro. En lugar de hacer sentir mal a los hijos e instarles a que regresen a casa por Navidad para hacer felices a sus madres podían dedicarse simplemente a hacer turrones, ¿no? Qué curioso, en cambio, que lo de Gillette haya ofendido tanto. Muy sintomático, en realidad. El anuncio de marras no tiene por qué molestar a nadie salvo que se simpatice con las conductas machistas que refleja. Y ahí es cuando un batallón de machitos heridos ha jurado no volver a comprar maquinillas Gillette. Son tan machos que prefieren afeitarse con un machete, como Rambo, aunque a la vez no paran de llorar porque un anuncio les ha ofendido. Incongruencia troglodita.

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El Norte de Castilla

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