SER DE LA POESÍA SECRETA

lorca-y-nerudaPublicado en El Norte de Castilla el 22 de marzo de 2019

Es ya mi única aspiración: ser de la poesía secreta. Dicen los franceses aquello de “reculer pour mieux sauter”. Algo así como dar un paso atrás para saltar mejor, para llegar más lejos. A veces hay que hacer eso. En otras ocasiones simplemente basta con dar un paso a un lado. Con alejarse del ruido. Cuando la desilusión llega y no te gusta cómo funciona el tinglado, lo más sensato y lo mejor para la salud es apartarte. También lo más honesto. Es evidente que el mundo ahora funciona así. La literatura no iba a ser una excepción. Escucho a algunos colegas proclamar con convencimiento pleno que el escritor ahora se debe a las redes sociales, que hay que interactuar con los lectores, que hay que implicarse en la comercialización de tu libro, que hay que estar de continuo en el escaparate (aunque eso suponga echarle dos o tres horas diarias a trastear en redes sociales). Hay que hacerlo sí o sí. Estás o no estás. Pues uno, después de mucho pensarlo, ha decidido no estar. Dar un paso a un lado. Alejarse del ruido. Por supuesto, no ayuda nada el creer que has escrito la novela de tu vida y no tener siquiera la más mínima oportunidad de que alguien la pueda leer. Efectivamente, el tren de la literatura avanza por otros raíles. Eso sí, uno puede abandonar todo lo que rodea a la literatura pero no la literatura. Tal vez por eso ahora mí único deseo es ser de la poesía secreta. Como Lorca y Neruda. Cuentan que los dos fueron invitados a dar una conferencia en un pueblo español. Al llegar allí esperaron un rato en la estación de trenes para ver si alguien iba a recibirlos pero nadie acudió. Tras aguardar un poco más, decidieron buscar por su cuenta el local donde tenían que intervenir. Al llegar, los organizadores les dijeron que habían ido a buscarlos a la estación pero que no les habían reconocido porque esperaban que fueran vestidos como poetas. Cuando Lorca escuchó aquello, exclamó con aquella risa de arroz huracanado de la que hablaba Neruda: “Es que somos de la poesía secreta”. En algún otro lugar he leído de poetas que se visten de poetas, de poetas que van a las oficinas del silencio, poetas que son antorcha de reyes y de dioses, poetas que son lengua de infierno. Da lo mismo. El caso es ser de la poesía secreta. Y abandonar poco a poco todo. Alejarse del ruido y dejar que las naves ardan eternamente más allá de Orión.

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