LA BRIGADA DE LOS SUICIDAS

labrigadadelossuicidas-convertimageEn 1950 la editorial Bruguera decidió comenzar una colección que, con el paso del tiempo, se convertiría en la colección estrella de la casa, hasta el punto de alcanzar la alucinante cifra de 1796 títulos publicados. Para comenzar dicha colección, Bruguera no tuvo la menor duda en llamar a una de sus mejores autores: Pedro Víctor Debrigode. A él le encargaron iniciar esta aventura en la que querían ofrecer al público historias policíacas al más puro estilo de la emergente novela negra americana. Debrigode, que con el seudónimo de Arnaldo Visconti, llevaba unos años triunfando en el terreno de la novela de aventuras, se embarcó en el proyecto y, con el nuevo seudónimo de Peter Debry, entregó a la editorial La brigada de los suicidas, considerada ahora como el Santo Grial de los bolsilibros. Así lo denominó la Editorial Darkland cuando el año 2014 reeditó esta novela junto a otras dos de Peter Debry (Sirenas tropicales y Gangsters en Casablanca), protagonizadas las tres por el exboxedador y periodista Robert Lark.

En el número 1 de la colección Servicio Secreto, considerado por algunos el primer bolsilibro de la historia, conocemos a Robert Lark, un tipo duro perseguido por la justicia ya que le acusan de haber asesinado a su novia y a su presunto amante. Sin embargo, el gobierno a través de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) le conmuta la pena de muerte a cambio de unirse a la Brigada de los Suicidas, formada por otros exconvictos, y encargada de enfrentarse a la inteligencia nazi en Europa.

Lark acude de inmediato a Lisboa donde tiene que investigar a un poderoso tipo llamado Van Lorn que trabaja con un matón (Ben Poluski) a quien Lark persigue hace tiempo puesto que le considera el culpable de su situación. Van Lorn ejerce de filantrópico auxiliador de refugiados holandeses cuando en realidad se deshace de ellos, les roba, les hace desaparecer en una piscina de ácido y pasa toda la información de la Resistencia holandesa a los jerarcas nazis. Robert Lark aterriza en una Lisboa fascinante (con ecos de la cinematográfica Casablanca) con cabarets, música, una antigua amante y muchos espías y asesinos rondando en la sombra. Por supuesto, Lark desenmascarará al poderoso Van Lorn y conseguirá vengarse de Poluski tras conseguir las pruebas suficientes que demuestran su inocencia. Memorable novela policíaca (con toques de novela bélica, de novela de espionaje y con un espíritu noir innegable), escrita como es habitual en Debrigode de forma portentosa, con agradable aire cosmopolita (la novela comienza en Amsterdam, se traslada a Nueva York, tiene su parte central en Lisboa para regresar finalmente a Nueva York) y con una precisión casi quirúrgica en la descripción de ambientes y personajes, todo ello integrado perfectamente en un relato de acción, con sus imprescindibles persecuciones, tiroteos y sus no pocas dosis de intriga. Una novela que se lee a bocados y que marca no solo el comienzo de la mítica colección Servicio Secreto sino también la auténtica génesis de la novela negra española.

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El Norte de Castilla

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