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Vicente Álvarez

EL FARO DE AQUALUNG

LA REINA PUCELANA

Publicado en El Norte de Castilla el 27 de septiembre de 2019

El domingo pasado cumplió 418 años. Los cumplió porque las diosas nunca mueren. Al menos la vallisoletana más eterna, poderosa, literaria y memorable. Fue hija de Felipe III, esposa de Luis XIII de Francia, hermana Felipe IV, madre de Luis XIV, el Rey Sol, y, por si fuera poco, reina regente de Francia. Ana de Austria nació en Valladolid, fue bautizada en San Pablo y tuvo una infancia muy feliz. A los catorce años, en cumplimiento de un acuerdo matrimonial a cuatro bandas, la casaron con Luis XIII y a su hermano Felipe con Isabel de Borbón. Como en una película policíaca, las dos jóvenes cruzaron el 9 de noviembre de 1615 el puente sobre el río Bidasoa y la infanta francesa se dirigió a Madrid mientras nuestra Ana marchó directa a la corte francesa. Allí fue recibida con cuchillos. A su esposo no le interesaban mucho las mujeres, su suegra la veía como una rival y para Richelieu era una enemiga de Francia. Tuvo que cambiar usos y costumbres pero también introdujo en la corte francesa pedacitos de España. Puso de moda la olla podrida y llevó a todos los salones parisinos una bebida que descubrió en Valladolid: el chocolate. Las crónicas hablan de una mujer hermosísima, de grandes ojos azules, cabellos rubios y tez muy blanca. De su belleza y jovialidad se enamoró el galán de la época, el duque de Buckingham, y Richelieu supo sacar partido de ello. También Alejandro Dumas para Los tres mosqueteros. Fue acusada de traición y de espionaje a las órdenes de su hermano. Ella se refugió en sus hijos, se dedicó a educarles personalmente (algo que en la realeza nadie hacía entonces) y les inculcó su amor por el teatro y la música. Cuando murió su esposo se convirtió en regente de Francia con casi todo el mundo en contra y solo escoltada por el cardenal Mazarino con quien se piensa que pudo desposarse en secreto. Hizo frente a una revolución como la Fronda y consiguió la Paz de los Pirineos con España. Murió con dignidad y grandeza de un terrible cáncer de mama (uno de los primeros documentados) y Francia entera lloró la muerte de la llamada “Reina de los pobres”, los mismos que ultrajaron su tumba durante la Revolución Francesa y arrojaron sus restos a un vertedero. En fin, una reina olvidada por la historia a la que vino a rescatar la Literatura. Ni siquiera en su ciudad natal tiene dedicada una calle. Eso sí todos la recordamos como la heroína de Los tres mosqueteros.

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Sobre el autor

Escribe novelas y cosas así. Sus detractores dicen que los millones de libros que ha vendido se deben a su cara bonita y a su cuerpo escultural. Y no les falta razón.


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