El éxito acompaña al escritor Clive Thurston desde la publicación de su último libro, convertido en un superventas de la noche a la mañana y en el foco de atención de la industria cinematográfica. Entre fiestas, recepciones, homenajes y entrevistas, una misteriosa mujer sale a su encuentro para cambiar el rumbo de su vida inefablemente. Su nombre es Eva, sinónimo de pecado y de fruto prohibido, y la peligrosa atracción que Thurston sentirá desde el primer momento por ella acabará siendo el motivo de cualquier acción y pensamiento que el talentoso literato tomará en adelante. Pero ¿qué se esconde tras tan bella mujer? Sin duda, la auténtica Eva, ese oscuro y dulce objeto de deseo, será un capricho que Thurston podría acabar pagando muy caro. La femme fatale, tan admirada y recurrente en la novela negra, toma un nuevo sentido en esta excelente novela de James Hadley Chase. Novela adictiva, fascinante y trepidante. Eva sabe de su poder sobre los hombres, es fría y calculadora, rebelde, amoral, con un magnetismo y un carácter endiablado. No es, en cambio, hermosa. “No es que fuera bonita. Era más bien fea, pero había en ella algo magnético, que me excitaba. Tal vez magnético no sea la palabra justa. Instintivamente sentí que, bajo su máscara, era primitivamente mala y había algo casi animal en su arreglo. Mirarla era como recibir una descarga eléctrica”. De todas formas, quizá Eva no sea tan mala como Clive nos cuenta. Eva puede que sea un reflejo de sí mismo. Porque Clive Thurston en un impresentable, un oportunista, un buscavidas, alguien que se ha apropiado de la obra de otro escritor. Lo tiene todo y todo lo tira a la basura. Eva es la historia de una obsesión por una femme fatale que conducirá al protagonista al abismo. Clive, en el fondo, lo único que intenta es conseguir el fruto prohibido del jardín del paraíso. Y Clive, demasiado egoísta y cobarde, acabará siendo expulsado del paraíso por Eva. Ni más ni menos.
Fantástica novela negra (una vez más) del gran James Hadley Chase, alguien al que nunca le perdonaron el éxito y a quien muchos escritores de novela negra americana le consideraron un intruso. Quizá porque, aunque sus obras están ambientadas en los EEUU, él nunca vivió en suelo yanqui (excepto en dos breves visitas a Miami y a Nueva Orleans).