Uno de mis grandes propósitos de año nuevo consiste en leer las ocho novelas que para la colección Pabellón Negro de Ediciones Toray escribió Arnaldo Visconti durante el año 1950. La primera de las ocho novelas publicadas lleva por título “El zar del Volga” y nos lleva hasta el año 1667 a una Rusia afligida por un continuo batallar interno. La historia está protagonizada por Stenka Razin, que se levanta en armas y organiza una revuelta contra quienes pretenden usurpar el trono de todas las Rusias. Lo hace, sobre todo, para vengar la muerte de sus dos hermanos (Yermak y Frol). Stenka Razin, que domina todo el Volga que surca el sur y se extiende a este y oeste, ha jurado un odio a muerte a los tres hermanos Romanoff. El resultado es una lucha terrible entre los piratas acaudillados por Stenka Razin y los súbditos de la familia Romanoff (Alexandra Romanof -la zarina del Este-, su hermano el brutal Fedor y el primogénito el poderoso Zar Miguel Romanof). Entre los muchos personajes que desfilan por la novela destaca sobre todo la descomunal figura de Stenka Razin. El conocido como zar del Volga viste enteramente de rojo cuando se lanza al ataque (botas de color rojo brillante, así como su kaftán, su casaca y su calzón). Viste ese color para que la sangre enemiga que pudiera salpicarle no se viera. Los mujiks dicen que es bello como el arcángel al cometer su pecado de rebeldía y soberbia. Rubio y de finas manos pese a su hercúlea y devastadora fuerza. Los boyardos dicen que es negro como el tizón, satánico y de dos metros de altura. Es de la raza que para morir necesita ser tres veces muerta: una para soltar el acero, otra para caer y la tercera para dejarse vencer por la muerte. Todos son leyendas en torno a él. Una canción, la balada de Stenka Razin resuena tumultuosa, bárbara, pujante de un ritmo primitivo, a lo largo del Volga. En fin, una maravilla, otra más, de Debrigode, que cuando firma con la divisa Arnaldo Visconti, demuestra que no hay nadie que le iguale en el terreno de la novela de aventuras.