Julia D’Aubigny, huérfana de madre, es educada por su padre en el arte de la espada. Amante precoz del hombre más poderoso de la corte del Rey Sol, será también “Chiripa”, niña prodigio de la esgrima; Aubini, castrato en busca y captura por rapto, incendio y profanación de tumbas; Mademoiselle Maupin, primera diva de la historia de la ópera, travesti y bisexual, musa de compositores y poetas, amante de príncipes, monjas y bandidos… Ambientada en París durante el reinado de Luis XIV, Bruselas y Madrid, “La Voz y la Espada” es la vida de una mujer fascinante que rompió los tabúes y las leyes de su tiempo; una mujer capaz de matar, incendiar y traicionar, pero también de sacrificarse por amor.
Nadie se puede imaginar las ganas que tenía de leer esta novela.
Leer algo sobre la Maupin puede ser lo más emocionante del mundo.
Hablamos de una de las mujeres más fascinantes de la historia.
Un personaje tan extraordinario, que si no fuera real habría que inventarlo.
Como espadachina fue temida y como cantante de ópera una auténtica diva.
Vivió gran parte de su vida huyendo de la justicia por sus presuntos crímenes.
En “La voz y la espada” conoceremos todo de ella desde diferentes puntos de vista.
Toda la novela está escrita en primera persona, pero utilizando diferentes voces.
Entre amores y duelos las aventuras se suceden.
En las calles de París, en la corte de Versalles, en la ópera de París, de Marsella, de Bruselas.
Hay un poco de todo: amores, duelos, envenenamientos, raptos, batallas, incendios, fugas, intrigas, maquinaciones varias…
Y, a pesar de todo…
“La voz y la espada” es una novela que basa su fuerza únicamente en la personalidad arrolladora de su protagonista.
Eso la salva.
¡Qué tremenda decepción!
¿Cómo es posible que una historia tan fascinante como la de la Maupin se haga por momentos tan pesada?
¿Por qué resultan tan infumables algunos párrafos y algunas expresiones?
Seguramente el problema es mío.
Ya me pasó con “El lirio de fuego”
En fin, otra vez será.