“Un fuerte olor a azufre, efectivamente. Tenía razón el Señor Zaire. Clorato potásico, azufre y azúcar en composición. La cloratita desprende un fuerte olor a azufre. También noté un fuerte olor a almendras amargas. En ISIS nos enseñaron que la nitroglicerina huele a almendras amargas. La destrucción y la poesía. Las almendras amargas siempre me recordaban una frase hermosa. Al igual que al doctor Juvenal Urbino, a mí también el olor de las almendras amargas siempre me recordaba el destino de los amores contrariados”.
El Murciélago y el Infierno (pag. 138), amazon.com