Publicado en El Norte de Castilla el 31 de octubre de 2014
Las teorías conspiranoicas nos ponen cachondos. No lo podemos evitar. Algunos hablan de que la conspiranoia es un dulce sustitutivo de la religión, una forma cool de explicar el universo, un guiño al diablo que alimenta leyendas urbanas. En los Estados Unidos están locos con el tema desde hace mucho. Ya conocemos sus teorías sobre la llegada del hombre a la Luna, el 11-S o el asesinato de JFK. Últimamente se han puesto de moda las que fantasean con el hecho de que las estrellas de la música están controladas por dioses ocultos con el fin de conseguir un nuevo Orden Mundial. Por el medio aparecen historias de drogas, terapias de electroshock, perversiones sexuales, actos satánicos y divas clonadas. Por cierto, hablando de divas clonadas, ¿no es bastante evidente que Justin Bieber y Miley Cyrus son la misma persona?
Aquí, la marca España tampoco se puede quejar de teorías conspirativas. Tenemos de todo. ¿Es cierto que el ataúd de Jesús Gil estaba vacío y que sólo fue una estratagema para eludir los procesos judiciales que tenía pendientes? ¿La Benemérita traficaba con heroína en el País Vasco con el fin de debilitar el ardor batasuno? ¿Fue un accidente el que un cable en mitad de una pista de esquí decapitara a Alfonso de Borbón mientras esquiaba en Colorado? Y hablando de los Borbones, ¿mató el rey a su hermano? ¿Lo hizo con una pistola que le dio Franco? ¿Es un vampiro Jordi Hurtado? ¿A Joaquín Luqui le mandó matar la SGAE? ¿Y qué hay detrás de los accidentes de Nino Bravo y de Cecilia? ¿Es cierta la maldición que sufren los que anuncian natillas Danone? La intoxicación más grave de nuestra historia, ¿fue debido al aceite de colza o a un insecticida de Bayer? ¿En Palomares cayeron cuatro bombas o fueron cinco? Lo dicho: hay historias para todos los gustos. Y tampoco es cuestión de meter en el mismo saco el conspiranoico comportamiento del fiscal del caso Nóos. ¿O tal vez sí? Yo sólo digo, de todas formas, tal y como rezaba un famoso grafiti: “Si te zumba el oído es que te escucha con láser la Nasa”. Avisados quedan.