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	<title>EL FARO DE AQUALUNGgeorges perec &#8211; EL FARO DE AQUALUNG</title>
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		<title>EL CONDOTIERO</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Dec 2019 12:23:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[LIBROS DE CABECERA]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-3090" src="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero-191x300.jpeg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero-191x300.jpeg 191w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero-768x1206.jpeg 768w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero-652x1024.jpeg 652w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2019/12/el-condotiero.jpeg 1654w" sizes="(max-width: 191px) 100vw, 191px" /></a>“En cuanto al Condotiero, mierda a quien lo lea”. Eso decía Perec de esta novela tras ser rechazada sistemáticamente por todas las editoriales de Francia. La repudió. La llegó a odiar. Murió creyendo que el manuscrito había desaparecido. Treinta años después de su muerte, alguien lo encontró. Todas las editoriales de Francia, entonces, se pegaron por publicar esa primera novela (luego aparecería otra anterior) de Georges Perec. Se trata, pues, de una novela de juventud. Una novela fallida. Una novela puzle demasiado enmarañada, con múltiples hilos narrativos que en ocasiones se enredan y se pierden. Una novela que tuvo varias versiones, distinto contenido y extensión, ¡hasta cuatro títulos distintos! Una novela en la que nos encontramos con un personaje recurrente en la obra de Perec, el protagonista sin ir más lejos de su obra maestra, la monumental “La vida instrucciones de uso”. En esta novela primeriza, Gaspard Winckler se dedica en cuerpo y alma a hacer una copia de <em>El Condotiero</em>, pintado en 1475 por Antonella da Messina. Gaspard Winckler es un pintor falsario que lleva toda su vida dedicándose, por encargo, a hacer copias de grandes maestros de la pintura. No es otra cosa, en realidad, que la mano ejecutora de los pedidos de un socio capitalista, un mafioso del mundo de las artes, un tal Anatole Madera. En la primera página de la novela, el protagonista lo asesina. Y el libro se desarrolla a partir de ese momento como una sucesión continua de justificaciones, motivos y consecuencias de ese asesinato. Resumiendo mucho, podríamos llegar a algunas conclusiones:</p>
<ol>
<li>El desafío de Gaspard Winckler era homérico: “lograr lo que jamás falsario alguno antes que él se había atrevido siquiera a intentar: la creación auténtica de una auténtica obra maestra del pasado”.</li>
<li>Puesto que el uso del préstamo en este caso sólo conduce a un fracaso, la razón principal del crimen no es otra que el fracaso de Winckler a la hora de rivalizar con Antonello da Messina.</li>
<li>Al final Gaspard Winckler llega a la conclusión de que, a pesar del fracaso, le salió bien el retrato. Su propio retrato. El que le permitió definir su propio rostro. Si hubiera buscado el retrato de Dorian Gray no lo habría hecho mejor. Dorian Gray murió por su cuadro. Gaspard Winckler también, pero de una manera diferente.</li>
</ol>
<p>En fin, “El Condotiero”, obra de juventud, novela post-mortem, relato fallido, pero también germen del Georges Perec genial e imprescindible, el de los retos imposibles, el de los juegos eternos, el que utilizaba sistemáticamente el latrocinio textual y salía victorioso de todos sus retos.</p>
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		<title>LE CINQUANTE QUATRIÈME JOUR</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Mar 2016 08:33:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[LIBROS DE CABECERA]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras la fantástica idea y la excepcional acogida que tuvo la serie de “El Pulpo”, a Jean Bernard Pouy se le ocurrió seguir por la misma senda y dio a luz una nueva serie, en esta ocasión protagonizada por Pierre de Gondol, el dueño de una pequeña librería especializada en literatura que recibe extraños encargos, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2016/03/le-cinquante-quatrieme-jour.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-2207" title="le-cinquante-quatrieme-jour" src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2016/03/le-cinquante-quatrieme-jour.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2016/03/le-cinquante-quatrieme-jour.jpg 220w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2016/03/le-cinquante-quatrieme-jour-203x300.jpg 203w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" /></a>Tras la fantástica idea y la excepcional acogida que tuvo la serie de “El Pulpo”, a Jean Bernard Pouy se le ocurrió seguir por la misma senda y dio a luz una nueva serie, en esta ocasión protagonizada por Pierre de Gondol, el dueño de una pequeña librería especializada en literatura que recibe extraños encargos, no sólo para localizar libros sino también para hacer averiguaciones y misterios relacionados con ellos. En la primera novela de la serie (“1280 âmes”), a Pierre de Gondol le encargan investigar el motivo por el cual la famosa novela de Jim Thompson “Pop 1280”, que en todo el mundo se tradujo como “1280 almas”, fue increíblemente traducida al francés como “1275 âmes”. La primera de las misiones de Pierre de Gondol pasa por investigar qué es lo que ocurrió con esos cinco personajes desaparecidos en la traducción francesa…</p>
<p>Con “Le cinquante quatrième jour” continúa el show Pierre de Gondol. En esta ocasión, un enigmático cliente visita la pequeña librería de París que regenta Pierre de Gondol para pedirle algún libro de Pierre Benoit. Es el punto de partida de una extraña y fascinante investigación que le lleva a nuestro librero/detective favorito a montar una teoría por la cual el maestro de Perec, el padre escogido, fue un escritor que tuvo su momento de fama en la primera mitad del siglo XX pero que, aparentemente, no tiene nada que ver con el tipo de literatura que hizo Perec. Comienza entonces una pequeña digresión sobre todos aquellos autores a los que ni se cita, incluso se desprecia, con la excusa de que su narrativa simplemente intenta divertir. Se ignora a Pierre Benoit y, también, a Jules Verne. Sin embargo, sabemos que Verne era uno de los autores preferidos de Perec. ¿Por qué no Benoit?</p>
<p>El descubrimiento que hace Pierre de Gondol de nuevos papeles de Perec amplia y alarga los vasos comunicantes entre los dos autores. Lo hace por simples alusiones o de manera explícita, como el descubrimiento de un juego lipogramático compuesto por una jaula de letras de once líneas y doce columnas en la que cada una es un anagrama de Pierre Benoit. Es evidente que hay un vértigo de juegos de palabras y de anagramas con los que se puede decir cualquier cosa (y quien lo interprete puede interpretar también cualquier cosa), sin embargo, hay una innegable coherencia en las explicaciones y también en las repeticiones que Pierre de Gondol encuentra en la obra de los dos autores.</p>
<p>Cuando al final, Pierre de Gondol abandona la investigación porque cree que ha resuelto todas las dudas que tenía, aparece el mismo enigmático hombre que le encargó un libro de Pierre Benoit y le solicita uno sobre el cantante francés Claude François. Y así empieza otra investigación relacionada con Georges Perec. En este caso, Gondol descubre que la más famosa de las canciones de Claude François, “Comme d’habitude” (que se acabaría transformando en su versión inglesa en “My Way” y sería mundialmente conocida gracias a Paul Anka y, sobre todo, a Frank Sinatra) está compuesta por palabras que aparecen todas en la tercera novela de Georges Perec, “Un homme qui dort”. Hay que hacer constar que la novela se publicó en 1967 y la canción vio la luz en 1968. ¿Qué quiere decir esto? La presencia en una novela de absolutamente todas las palabras de una canción puede ser difícilmente cuestión de azar, aunque tampoco es imposible. ¿Una novela de Perec podría estar influida por una novela de Benoit que Perec nunca hubiese leído, y también participar de la letra de una canción que ignoraban tanto el escritor como el compositor? Ahí queda la duda para quien quiera recoger el testigo.</p>
<p>En fin, un festival de anagramas y de juegos lipogramáticos, todo encaminado a bucear las relaciones entre Georges Perec y Pierre Benoit. Una verdadera delicia para los que amamos a Georges Perec. Por cierto, la acción de la novela se desarrolla desde el 31 de octubre al 23 de diciembre del año 2000. Sí, 54 días. ¿Resulta necesario recordar que la última novela escrita por Perec, e inacabada por culpa de su temprana muerte, lleva por título “53 días”?</p>
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		<title>UNIVERSO PEREC</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 10:06:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en El Norte de Castilla el 13 de abril de 2012 Hay muchos mundos pero todos caben dentro del mundo Perec. En estos días, una espléndida exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid nos regala pedacitos de la vida y de la obra de uno de los mejores escritores del pasado siglo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2012/04/perec.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1043" title="perec" src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2012/04/perec.jpg" alt="" width="294" height="453" /></a>Publicado en El Norte de Castilla el 13 de abril de 2012</p>
<p><strong>Hay muchos mundos pero todos caben dentro del mundo Perec. En estos días, una espléndida exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid nos regala pedacitos de la vida y de la obra de uno de los mejores escritores del pasado siglo XX. Un autor inclasificable obsesionado con clasificar todo, un prestidigitador, un coleccionista de sueños, un mago de las palabras, un obseso de los anagramas, crucigramas, puzles y todo tipo de travesuras intelectuales. Georges Perec dejó una obra asombrosa en la que la manipulación de las estructuras narrativas y la fascinación por las palabras y los juegos escondía, en el fondo, una obsesión por la memoria y por acumular recuerdos. La exposición nos acerca a ese Perec necesitado de recuerdos porque, como él mismo confesaba, no tenía recuerdos de infancia y esos recuerdos se resumían en dos líneas: perder a su padre a los cuatro años, perder a su madre a los seis y pasar la guerra de pensión en pensión. Perec, exiliado de los recuerdos, sostenía que la escritura no era otra cosa que el recuerdo de la muerte de sus padres y la afirmación de su propia vida. Tal vez por eso decía deber la vida al azar y al exilio. El origen de su apellido, Peretz, se encuentra en la Biblia. En hebreo quiere decir agujero. Es por ello que el Perec sin infancia necesitaba llenar ese agujero: tener recuerdos de una infancia sin recuerdos. En las salas de la exposición cientos de voces con “me acuerdos” salen de bafles escondidos: Perec condottiero de Antonello de Messina, Perec tendero de souvenirs Madame Proust, Perec intentando pasear por el tiempo que no es otra cosa que el espacio que hay entre nuestros recuerdos. Georges Perec, calle de la Asunción número 8, escalera A, tercer piso, puerta derecha, distrito 16 de París, Sena, Francia, Mundo, Universo. Perec loco por recopilar recuerdos porque disfrutar de los recuerdos es vivir dos veces. Y sin recuerdos no vives. Perec recordándonos, en fin, que vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse y enseñándonos que todos los caminos de la literatura son recuerdos o preguntas.</strong></p>
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		<title>EL COLECCIONISTA DE SUEÑOS</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Nov 2010 12:39:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
		<category><![CDATA[LIBROS DE CABECERA]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento literario de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de noviembre de 2010 Leer a Georges Perec nunca deja de resultar sorprendente. El mismo autor parisino, trágicamente desaparecido a los 45 años, se jactaba de no haber escrito nunca dos libros semejantes: “nunca tuve ganas de repetir un libro, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento literario de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de noviembre de 2010</p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNoSpacing><SPAN style="FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt">Leer a Georges Perec nunca deja de resultar sorprendente. El mismo autor parisino, trágicamente desaparecido a los 45 años, se jactaba de no haber escrito nunca dos libros semejantes: “nunca tuve ganas de repetir un libro, una fórmula, un sistema o una manera ya elaboradas en un libro precedente”. Sin embargo, jamás hubiera dudado de que “La cámara oscura” era obra de Perec. A nadie se le hubiera ocurrido recordar, recopilar, reunir y sistematizar los sueños que tuvo entre 1968 y 1972. Un total de 124 sueños. Eso es “La cámara oscura”.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNoSpacing><SPAN style="FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt"><IMG style="WIDTH: 283px; HEIGHT: 386px" id=img_0 class=imgizqda src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=244 height=382>Georges Perec es un autor inclasificable. Volvía locos a los críticos y desconcertaba a los lectores. La huella del escritor desaparecía en odiseas más o menos extravagantes, en retos más o menos fascinantes. Perec escribía con el cuchillo entre los dientes y al filo del precipicio. Gracias a ello, firmó una de las obras más fastuosas de todo el siglo XX y es el padre de una novela total, casi perfecta, auténtico resumen de sus preocupaciones literarias, de sus anhelos, de sus desafíos. “La vida, instrucciones de uso” es probablemente el último gran acontecimiento literario en la historia de la novela. Es más, tengo la sospecha de que todos los libros que escribió Perec fueron sólo un banco de pruebas para poder alumbrar “La vida instrucciones de uso”. “La cámara oscura” sería un eslabón más de ese seductor proceso. Corresponde a un período, alrededor de 1970, en el que Perec había comenzado una febril actividad de recuperación autobiográfica. En ese año empezó a anotar sueños en libretas negras, así como a redactar fichas sobre las habitaciones en las que había dormido o a escribir recuerdos de infancia.<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>“La cámara oscura” se publicó en 1973, tras los hercúleos retos de “La disparition” (novela de intriga en forma de lipograma donde no aparecía ni una sola vez la vocal e) y “Les revenentes” (novela construida utilizando una única vocal: la e). Con “La cámara oscura” Perec olvida la forma novelesca y se deja arrastrar por uno de sus mayores placeres, el de inventariar, enumerar, acumular, archivar. En este caso, sueños.<o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNoSpacing><SPAN style="FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt">El mismo autor dividió su obra en cuatro grandes apartados. El primero hacía hincapié en lo cotidiano (“Las cosas”); el segundo en lo autobiográfico (“W o el recuerdo de la infancia”); el tercero en lo lúdico (el gusto por las constricciones, las proezas lingüísticas, las enseñanzas del Oulipo); y el último en lo puramente novelesco (“La vida instrucciones de uso”). Una clasificación que puede saltar por los aires en cualquier momento. Así, en todos los libros de Perec late un tono autobiográfico y casi todos están mediatizados por alguna restricción o estructura oulipiana. Es más, se podría dibujar un quinto apartado, el de todos aquellos proyectos perecquianos consistentes en listas, enumeraciones, inventarios, catálogos, series minuciosas y largas de todo tipo de cosas. En este apartado podríamos encuadrar libros y proyectos tan interesantes como “Me acuerdo”, “Notas sobre el modo y arte de ordenar libros”, “Tentativa de saturación onomástica de J.R.”, “Me gusta, no me gusta”, “243 postales en colores auténticos”, “Notas sobre los objetos que ocupan mi mesa de trabajo” o “Intento de agotamiento de un lugar parisino”. También “La cámara oscura”, sin duda uno de los proyectos más relevantes y consistentes. El primer sueño registrado es de mayo del 68 aunque es a partir de julio de 1970 cuando Perec comienza a anotarlos en sus libretas negras. Reconoce el mismo autor que lo hizo por el miedo a olvidar, por el temor que le producía el no poder retener la vida que se le escapaba, por el pánico a perder sus huellas. Su furor por clasificar e inventariar le llevó a guardar todo. Incluido sus sueños. “Admito que estos sueños no fueron vividos para ser sueños, sino soñados para ser textos”, confiesa Perec. La realidad es que en la experiencia onírica y fragmentaria de “La cámara oscura” vale todo. Se trata de un striptease<IMG id=img_0 class=imgdcha src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=175 height=271> emocional en el que las obsesiones de Perec se suben al escenario. Hay juegos de palabras, humor (planea hacer una traducción para tartamudos de “Las cosas”), obsesión por alguna mujer de la que sólo conocemos la inicial de su nombre, aparición de referentes literarios como Verne, gags estilo Lucky Luke, bailes de Butsy Berkeley, mundos de Escher y Moebius, sueños de crucigramas, angustia onírica, pesadillas literarias (encuentra una e en “La disparition”), evocación de sueños comunes. También una gran ceremonia del recuerdo y la tragedia: el sueño recurrente de campos de concentración o de las SS llegando a su casa para detener a la familia. A veces los sueños son microrrelatos hermosísimos. Otras, unos impactantes poemas. En algún caso, el propio autor omite voluntariamente el sueño, que aparece registrado pero sólo nos regala la página en blanco. “Sé que no es más que un sueño pero no puedo escapar de este sueño”, dice en uno de ellos. “Solamente soñaba para escribir mis sueños”, confiesa en otro.<o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNoSpacing><SPAN style="FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt">“La cámara oscura” es una obra absolutamente perecquiana. Una obra menor pero necesaria para conocer al gran mago de las palabras, al escritor inclasificable obsesionado con clasificar todo. Un genio que murió en 1982 mientras escribía “53 días”, una novela que olía a obra maestra por los cuatro costados. Alguna vez yo he soñado que regresaba Perec y terminaba “53 días”. Por soñar que no quede.<o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNoSpacing><SPAN style="FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt"><o:p></o:p></SPAN></p>
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		<title>PEREC EL PRESTIDIGITADOR</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Mar 2010 21:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de marzo de 2010 Desde hace mucho tiempo tengo a Georges Perec como mi particular geniecillo de la lámpara maravillosa, un maestro con perilla mefistofélica y pelos de sabio loco al que siempre acudo en busca de nuevos juguetes para [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG style="WIDTH: 255px; HEIGHT: 213px" id=img_0 class=imgizqda src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=283 height=308>Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de marzo de 2010</p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNormal><SPAN style="FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 10pt">Desde hace mucho tiempo tengo a Georges Perec como mi particular geniecillo de la lámpara maravillosa, un maestro con perilla mefistofélica y pelos de sabio loco al que siempre acudo en busca de nuevos juguetes para mis artificios literarios. Le conocí gracias a la memorable “La vida instrucciones de uso”, un monumental puzzle lleno de historias y juegos desmenuzados por un narrador que, avanzando como el caballo del ajedrez, recorre capítulo tras capítulo las cien viviendas de un inmueble parisino. A partir de ese momento, me enamoré de él y me adherí para siempre a la literatura que él propugnaba. Una literatura en la que la memoria, la manipulación de las estructuras narrativas y la fascinación por las palabras y por los juegos se convirtieron en los pilares fundamentales con los que construir una de las obras más fastuosas y originales de la historia de la literatura (“Georges Perec es, sin duda, el novelista más grande de la segunda mitad del siglo XX”, llegó a decir Roberto Bolaño). Perec me descubrió la literatura lúdica, la literatura entendida como un juego, algo por otro lado muy borgiano. Perec escribió, por ejemplo, “La disparition”, una novela en la que no aparece en ningún momento la letra e. Luego escribió “Les revenentes”, una novela construida con la e como una única vocal. Sus juegos lingüísticos y sus trucos de ilusionista no terminan ahí: lipogramas, heterogramas, anagramas, crucigramas, palíndromos, cronogramas…. Su obsesión por la memoria y por la arqueología de los recuerdos la mezclaba prodigiosamente con su vocación por los catálogos, por las listas, por los objetos, por las interminables enumeraciones. En su literatura todo valía y se transformaba en originales malabarismos literarios: enloquecidas tramas detectivescas enriquecidas con toques folletinescos y de novelas de aventuras, guiños literarios y homenajes continuos a otros autores, una lista de pinturas colgadas en una galería de arte, variaciones sobre una receta de cocina, enumeraciones jugosas encabezadas por “Me gusta” o por “Me acuerdo”, 243 postales que no recogen otra cosa que el texto de otras tantas postales enviadas por el autor, enumeración de algunas de las infinitas posibilidades de ordenar los libros de una biblioteca, etc. La lista es interminable. El juego <IMG style="WIDTH: 132px; HEIGHT: 187px" id=img_0 class=imgdcha src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=172 height=183>para él era un elemento tan imprescindible que su literatura no es otra cosa que la excitante aventura de ver cómo ha sorteado las trampas que previamente se ha tendido a sí mismo. La filosofía de Perec consistía en autoimponerse unas reglas de juego y hacerlas coincidir con su deseo de contar una historia. Eso fue, precisamente, lo que me empujo a unirme incondicionalmente a la religión perecquiana, a convertirme en un hijo de Perec. Así, en mi primera novela, construí una serie de 26 capítulos en base a otras tantas constricciones sobre las letras del alfabeto español. En el primer capítulo no podía aparecer la letra a, en el segundo la letra b, en el tercero la letra c, y así sucesivamente. En mi segunda novela el protagonista es un fanático de los palíndromos, de las frases capicúas, y el libro está lleno de ellos. Por supuesto no me quiero olvidar de mi fastuosa experiencia con el blog de El Norte de Castilla en la que participaron más de 600 personas que me regalaron su particular colección de “Me acuerdos” y que espero algún día poder organizar y publicar. En realidad todas mis novelas están llenas de juegos perecquianos (en la tercera aventura de mi detective de libros Ariel Conceiro, “El viaje de invierno” será una referencia fundamental) porque siempre trabajo con constricciones, algunas tan sencillas como establecer una serie de palabras, citas, alusiones o referencias que deben formar parte obligatoriamente del capítulo a escribir. Es un método muy bueno para hacer excitante la escritura y para hacer un corte de mangas al tremendo abismo de la página en blanco. De esa forma ya no existe la página en blanco. Hay un crucigrama del que sabemos algunas cosas y que hay que rellenar para darle sentido: la constricción se convierte en un estímulo que abre la puerta a la imaginación. Porque no hay que olvidar que detrás siempre hay una historia. Perec lo sabía. Por eso, a pesar de ser un gran experimentador, no paraba de regresar y citar a Julio Verne, su autor favorito. Y por eso, siempre que comienzo a escribir, me encomiendo a Georges Perec que está en los cielos.</SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNormal><SPAN style="FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 10pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN><IMG id=img_0 class=imgcen src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=343 height=363></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNormal><SPAN style="FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 10pt"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNormal><SPAN style="FONT-FAMILY: Arial; FONT-SIZE: 10pt"><o:p></o:p></SPAN></p>
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