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	<title>EL FARO DE AQUALUNGtarantino &#8211; EL FARO DE AQUALUNG</title>
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		<title>EL GURÚ DEL EXCESO</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Feb 2016 08:48:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
		<category><![CDATA[LA SOMBRA DEL CIPRÉS]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;. Fue el 23 de octubre de 1992 cuando nació el estilo Tarantino. Aquel día se estrenó Reservoir Dogs. No fue un éxito de taquilla, pero inoculó el virus tarantiniano que no tardaría en propagarse por el resto del planeta. Ahora, 24 años [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2016/02/efesdfsdfsdfsdf.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-2201" title="efesdfsdfsdfsdf" src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2016/02/efesdfsdfsdfsdf.jpg" alt="" width="300" height="151" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2016/02/efesdfsdfsdfsdf.jpg 646w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2016/02/efesdfsdfsdfsdf-300x152.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Publicado en &#8220;La sombra del ciprés&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;.</p>
<p><span style="font-size: medium; color: #333399;">Fue el 23 de octubre de 1992 cuando nació el estilo Tarantino. Aquel día se estrenó <em>Reservoir Dogs</em>. No fue un éxito de taquilla, pero inoculó el virus tarantiniano que no tardaría en propagarse por el resto del planeta. Ahora, 24 años después, Tarantino ha declarado que todas sus películas forman parte de una misma historia. Y no le falta razón. Sus detractores (que los hay a millones, tantos o más que sus acérrimos seguidores) no han tardado ni un segundo en decir que ellos tenían razón, que Tarantino plagia a Tarantino y que todas sus películas son realmente la misma. Da la sensación de  que no han entendido nada&#8230;</span></p>
<p><span style="font-size: medium; color: #333399;"><em>Reservoir Dogs</em> fue sólo el pistoletazo de salida. Una violenta ópera prima sobre un atraco donde no vemos el atraco y sí unos personajes insólitos protagonizando unos diálogos hilarantes, ingeniosos y rompedores. Todo el universo Tarantino está ahí: una trama hipnótica, una enérgica banda sonora, una violencia explosiva, un guión perfecto y una originalísima estructura. Para muchos, la mejor ópera prima desde <em>Ciudadano Kane</em> y el prólogo perfecto para lo que vendría después, una contestadísima Palma de Oro en Cannes (peineta incluida del díscolo Tarantino al recoger el premio) y la certeza de que estábamos ante el nuevo enfant terrible del cine moderno. Con <em>Pulp Fiction</em>, caímos rendidos ante su particular forma de contarnos las historias, en este caso relacionadas con el mundo mafioso de Los Ángeles. Hablamos de una auténtica sinfonía pop con múltiples referencias a una música y un cine concretos, hablamos de pura adrenalina y humor ácido salpicado con diálogos frenéticos, hablamos de una estructura narrativa rompedora, hablamos de un genial cuento de violencia desbordante de cultura pulp, hablamos de un ejercicio de locura y exhibicionismo portentosos. Sin duda, la cumbre tarantiniana y una de los hitos cinéfilos de las últimas décadas. A partir de aquí, el chico malo tenía carta blanca para hacer lo que le diera la gana. Lo primero fue <em>Jackie Brown,</em> un thriller de aire setentero, un homenaje al cine blaxplotation, un film de ritmo mucho más pausado cargado de ingeniosos diálogos y basado en una novela de Elmore Leonard. Una joya por redescubrir. Lo siguiente, tras seis años desaparecido, nos devolvió al Tarantino más salvaje con su obra magna estrenada en dos partes. En <em>Kill Bill</em> encontramos violencia coreográfica, un bombardeo visual rebosante de toques filosóficos y una revisitación única a las películas de kung-fu de los setenta. Nadie como él para escarbar entre la basura y regalarnos un western oriental con estética posmoderna y una banda sonora tan excéntrica como original, entre ecos de Morricone, de música discotequera y de flamenco de Lole y Manuel. El gurú del exceso nos llevó, en su siguiente película, a la Segunda Guerra Mundial y se permitió el lujo de pasarse la historia por el arco de triunfo. En <em>Malditos bastardos</em> tenemos una torre de Babel de diálogos excelentes, un particular homenaje al séptimo arte, una realidad alternativa para el final del nazismo y un cuento único de violencia, venganza y humor irónico. Revisionismo pop y auténtico entretenimiento de primera. Para finalizar, en su séptima y octava película nos adentramos en un género que, en realidad, ha estado siempre presente en su obra, el spaguetti-western. <em>Django desencadenado</em> son tres horas de diálogos a cuchillo, de guiños cinéfilos continuos, un cuento de hadas de un friki sádico y provocador, una ópera con ritmo de hip-hop y estética de sangre y violencia (atemperada con el humor negro marca de la casa como en la desternillante escena del Ku Klux Klan de mercadillo). Con la recién estrenada <em>Los odiosos ocho</em> continúa el show Tarantino. Se trata de un divertido, inteligente y salvaje thriller detectivesco en el Oeste. Una magnífica historia de mentirosos en medio de un ambiente opresivo donde por primera vez parece que hay demasiada complacencia gore y que sobra metraje. Por cierto, hablamos de ocho films de Tarantino aunque si contamos <em>Death Proof</em> (que es la mitad de <em>Grindhouse</em>, gamberro homenaje al cine de sesión doble) convendremos en que Tarantino lleva 8 1/2 películas en el saco. La cinefilia que le sale al chico malo del cine moderno por los cuatro costados. Muchos dirán que roba, absorbe, recicla y engulle todo lo que puede pero no negarán que lo hace fusionando códigos y géneros como nadie lo había hecho hasta ahora y con un resultado único. Su cine, pese a quien le pese, es deslumbrante, potente, ingenioso, torrencial, valiente, genial, chispeante y divertido. Bendito y maldito Tarantino.</span></p>
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		<title>LA D ES MUDA, PALETO</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jan 2013 12:33:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en El Norte de Castilla el 25 de enero de 2013 Se pueden escuchar de ella todo tipo de adjetivos: deslumbrante, potente, ingeniosa, torrencial, valiente, genial, chispeante, divertida. Se refieren a la última de Tarantino, claro. Muchos de los adjetivos basculan entre el elogio y el desprecio, dependiendo de quien los escriba. Así podemos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: small;"><a href="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft  wp-image-1415" title="django" src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2.jpg" alt="" width="428" height="614" srcset="https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2.jpg 989w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2-209x300.jpg 209w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2-768x1100.jpg 768w, https://static-blogs.elnortedecastilla.es/wp-content/uploads/sites/3/2013/01/django2-715x1024.jpg 715w" sizes="(max-width: 428px) 100vw, 428px" /></a>Publicado en El Norte de Castilla el 25 de enero de 2013</span></p>
<p><span style="font-size: medium; color: #bd2ed0;">Se pueden escuchar de ella todo tipo de adjetivos: deslumbrante, potente, ingeniosa, torrencial, valiente, genial, chispeante, divertida. Se refieren a la última de Tarantino, claro. Muchos de los adjetivos basculan entre el elogio y el desprecio, dependiendo de quien los escriba. Así podemos leer que “Django Desencadenado” es excesiva, sangrienta, escandalosa, desagradable, malsana, demencial, hiperviolenta, escabrosa, desmedida, grosera, irreverente, extravagante, desvergonzada, políticamente incorrecta. Claro, si no no sería Tarantino. Con la T de Tarantino. Amo a este tipo. Cuando escuché que preparaba un western comencé a contar los días que quedaban para su estreno. Dos de mis mayores pasiones en un mismo cóctel. Y eso que todas sus películas anteriores, de una u otra forma, respiraban western por los cuatro costados. Ahora lo ha vuelto a hacer, nos ha atado de nuevo a las butacas del cine con un ejercicio de locura y exhibicionismo portentoso, con esa mezcla de anarquía y de grotesca comicidad que tan bien domina, con ese ejercicio descomunal de apropiación marca de la casa (“robo de cada película que se ha hecho, robo de todas partes”), con esa inconfundible contundencia dialéctica que hace que los diálogos de sus films sean lo más parecido a una ráfaga de disparos de una Smith &#038; Wesson, con esa violencia explícita made in Tarantino, o esos apoteósicos momentos a cámara lenta, esa puesta en escena visceral, esa originalísima utilización de la música… Sin embargo, la razón por la que más admiro a Tarantino es por esa arriesgada propuesta con la que viene trabajando desde su primera película, la de reivindicar la cultura popular, la de rezar a ese imaginario común de la literatura pulp, la de trabajar con materiales que los gurús de la alta cultura consideran basura y convertirlos en verdadero arte. Ahora le ha tocado al spaguetti-western y el resultado es amor y muerte, sangre y humor, sonido y furia. Cine en estado puro. Incluso para los que odian a Tarantino. Para mí, un tipo que ha entrado, como Woody Allen, en la categoría de religión. Amén. </span></p>
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		<title>ENSALADA TARANTINO</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 12:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Álvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[EL NORTE DE CASTILLA]]></category>
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		<description><![CDATA[Publicado en El Norte de Castilla el 24 de septiembre de 2009 Mientras unos babean con él, otros parecen odiarle a muerte. Con Tarantino no hay término medio. Desde su desembarco con las memorables &#8216;Reservoir dogs&#8217; y &#8216;Pulp Fiction&#8217;, cada película suya es esperada con auténtica devoción. Es un maestro del exceso, un ratón de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 143px; HEIGHT: 789px" height=1285 src="/vicentealvarez/wp-content/uploads/sites/3" width=195><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3>Publicado en El Norte de Castilla el 24 de septiembre de 2009</FONT></o:p></p>
<p> <P class=MsoNormal style="BACKGROUND: white; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 130%"><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; LINE-HEIGHT: 130%; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-family: Arial">Mientras unos babean con él, otros parecen odiarle a muerte. Con Tarantino no hay término medio. Desde su desembarco con las memorables &#8216;Reservoir dogs&#8217; y &#8216;Pulp Fiction&#8217;, cada película suya es esperada con auténtica devoción. Es un maestro del exceso, un ratón de vídeo club, un verdadero icono de la cultura popular. Sus apariciones públicas tienen más de estrella de rock que de director de cine. Ha conseguido algo tan difícil como crearse un universo propio. De hecho, Tarantino es un género en sí mismo. La violencia, los recursos visuales llamativos, el humor negro y los diálogos frenéticos son su seña de identidad. Su adoración por la subcultura, el pastiche, los folletines, las series B y el reciclaje hacen el resto. Ya nos tiene acostumbrados a hurgar en la basura y a transformarla en material de primera clase. «Si Tarantino no se hubiera dedicado al cine es muy probable que se hubiera convertido en un asesino en serie», decían de él. Desde luego, Tarantino lleva el cine en sus venas y todo huele a Tarantino en «Malditos bastardos». <o:p></o:p></SPAN></p>
<p> <P class=MsoNormal style="BACKGROUND: white; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 130%"><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; LINE-HEIGHT: 130%; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-family: Arial">«Érase una vez en la Francia ocupada por los nazis», así comienza su último juego: la historia de un escuadrón de judíos que se dedica a cortar las cabelleras de los nazis que asesinan. Una película en la que todo vale, desde que la estrella del film (un autoparódico y cazurro Brad Pitt) sea arrinconado a un papel secundario, eclipsado por la portentosa interpretación que del sádico coronel Landa hace Christoph Waltz, hasta la utilización de significativos nombres para los bastardos que remiten a figuras olvidadas del cine de serie B europeo. Porque &#8216;Malditos bastardos&#8217;, en manos de este cineasta explosivo de sangre cherokee, italiana e irlandesa, acaba convirtiéndose en una película de venganzas en la que Tarantino se permite el lujo de falsear la historia a su gusto. El resultado: casi tres horas de diálogos a cuchillo, de guiños cinéfilos continuos, una utilización muy poco convencional de la música (desde Morricone a David Bowie) y una capacidad asombrosa para convertir en escenas cruciales momentos aparentemente triviales. La escena inicial es un verdadero prodigio de desazón dramática al igual que los treinta minutos de alta tensión en una pequeña y claustrofóbica taberna. Desde luego, la película parece en muchos momentos un auténtico (y esquizofrénico) &#8216;spaguetti-western&#8217; y algo más que un cuento de hadas de un friki sádico y provocador que se ríe mientras da la vuelta a la tortilla. ¿Es admisible aceptar los salvajes asesinatos, la matanza de inocentes, incluso el trasunto de cámara de gas en la que se convierte un cine en llamas con una sonrisa de complacencia? ¿No era eso lo que hacían los nazis? Pero dejando a un lado estas cuestiones, &#8216;Malditos bastardos&#8217; es sobre todo una película sobre el amor al cine que propone una nueva lectura de la historia en la que el propio cine se convierte en una poderosa arma capaz de acabar con la guerra. Algo que sólo podría ocurrírsele (el derrotar a los nazis con el cine, y no metafóricamente sino de verdad) al cineasta más cinéfilo del mundo. Un tipo que sabe muy bien cómo elegir a sus parejas: «Cuando voy en serio con una chica la llevo a ver &#8216;Río Bravo&#8217; y más vale que le guste». <o:p></o:p></SPAN></p>
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