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castilla y león

Primos y primarias
Roberto Carbajal 28-07-2010 | 8:07 | 0

Los partidos políticos detestan la democracia. Hablan de ella cuando se miden con sus adversarios o para embaucar a los incautos, pero en realidad la mancillan desde los despachos. En España los líderes se despiden a lo grande, sueltan unas lágrimas y dejan como herencia el nombre de su delfín para que lo devore la jauría. Por norma general, el heredero dilapida el legado y suele liquidar inconscientemente a la vieja guardia de su predecesor. Lo hicieron el PP y Zapatero, sobre todo el presidente, muy dado al refresco cuando no a la defenestración del patrimonio. Ahora le ha salido un sarpullido en Madrid, con la autocoronación del guía de los socialistas erigiéndose en candidato. Los jefes han dejado entrever a Tomás Gómez que su cartel no es mejor que el de Bob Esponja para llegar al corazoncito de los madrileños. Él lo niega, y ya están levantando un cadalso. Incluso planean exhibir sus despojos en la plaza pública.

No es necesario viajar hasta la ‘villa y corte’ para toparse con herederos desahuciados. El PSOE regional no atesora precisamente un capital boyante en materia gris. Óscar López hizo madrugar sin sentido a un puñado de damnificados para mostrar su aura y declararse candidato a la presidencia de la Junta, cuando aún faltan meses para la proclamación de las listas. Las formaciones políticas representan lo peor del sistema y los afiliados solo actúan como palmeros sobre el tablao de una dictadura encubierta. Hace años que los socialistas probaron las primarias: no mataron a nadie, porque hubiera sido un exceso; otra cosa fueron las ganas con las que se quedaron. Estados Unidos aplica la fórmula de permitir que casi cualquiera entre en liza por ganarse una candidatura. Presidenciables, jueces o el ‘sheriff’ del pueblo se someten a un escrutinio primario, mientras que en España se practica el bandolerismo político a gran escala.

Bien es cierto que los socialistas castellanos y leoneses apuestan por el caballo perdedor a conciencia. Quizá el mirlo blanco esté dormitando en algún granero, aunque perdería la cabeza si la asomase, con la misma seguridad con que López y compañía cavarían su fosa. Se ha instalado en el páramo una marca blanca sin envoltorio ni esperanza.

Publicado en El Norte de Castilla el 28 de julio de 2010

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La marca “de la Junta” y los caprichos del destino
Roberto Carbajal 25-09-2009 | 7:07 | 1

El dinero fácil es muy goloso. Y las casualidades te las encuentras. Así de simple. En 2002 me topé con un anuncio en el Boletín Oficial de Castilla y León, en la sección oficial de la propaganda. Se convocaba un concurso de ideas (suena solemne, lo sé). La intención era aglutinar la sanidad de la Comunidad en torno a una marca. Sistema Regional de Salud de Castilla y León sonaba demasiado… cómo diría… ¿extenso? Así que al entonces consejero, Carlos Fernández Carriedo, le encomendaron la tarea de trompetear a la comunidad creativa, que es mucha, aunque dormida en los laureles.

Como yo era diseñador editorial sin demasiadas pretensiones (¿sahbess?, diseñas o trabajas), creé un logo siguiendo fielmente las bases de la convocatoria. Aunque estés escaldado, entras al trapo como un vitorino. Te metes en un berenjenal sin berenjenas horneadas: cartón pluma con las medidas exigidas, gigantografías y gasto. Te presentas a tontas y a locas y, en un par de días, tracé el dichoso logo y un nombre que aglutinase la sanidad de esta bendita tierra. Sin ninguna fe, todo hay que decirlo; pero es que el premio era tan tentador: 12.000 euros, repartidos a partes iguales entre la nomenclatura del Sistema y el anagrama. Bien… Antes de que cerrasen la puerta de la Consejería, lo registré y me largué de allí, a la espera de noticias. 12.000 euros no eran ninguna broma en 2002; como hoy en día.

El jurado lo formaba gente de garantía estética: un presidente y tres representantes designados por el consejero; un miembro de la Federación de Municipios y Provincias de Castilla y León; otro, proveniente de las Centrales Sindicales que formasen parte de la Mesa Sectorial del Personal Sanitario; uno más, de las organizaciones de consumidores y usuarios; como secretario, un técnico superior de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social designado por la misma. Toda, gente con garantías estéticas y con criterio. (Ver BOCyL número 14, del 21 de enero de 2002.) El plazo de presentación de las ofertas finalizaba el 20 de febrero de 2002, a las 14.00 horas.

Pasaban los días y se te encogía el estómago: 12.000 euros. Soñabas con ellos. Y empiezas a ponerte nervioso, porque quieres que tu cuenta corriente deje de serlo. En el BOCyL número 60, del 27 de marzo de 2002, se publica la lista de agraciados del apartado ‘logo’. Son dos: Uno, un particular; otra, una agencia de publicidad, SM2, Asesores Creativos de Publicidad, S.A.

La creatividad es un pozo sin fondo. Y si el número de días de un mes no te gusta, lo cambias y listo. Eso debieron pensar Carriedo y los suyos. Como no daban ‘con la idea’, ampliaron el plazo para fallar el dichoso concurso y, en ese punto, ya estabas de los nervios. Los 12.000 euros dormían en tu cama para siempre. Cuando te atacas haces tonterías. Yo cometí una. Simplemente, llamé; más que nada, para ver qué pasaba con lo mío. No daban con la idea. Se ve que sindicalistas, funcionarios y demás familia estaban abrumados con tanto talento. La Junta amplió el plazo para resolver el lío.


La Orden de la Consejería rezaba que el fallo del jurado debía emitirse antes del 30 de marzo, un mes como Dios manda, con sus días reglados y pactados. La denominación abreviada corría peor suerte que el logotipo, que ya tenía ganadores, a 3.000 por cabeza. Sistema de Salud… Hmmm… Esto hay que pensarlo. Como el tiempo no corre sino que vuela, démosle a abril un día más. Y en la publicación oficial se le añadió un diíta extra. Tal cual (ver imagen en la parte superior de este párrafo tan, tan…).

Te caen encima los días como losas. Llamas y preguntas. Ya lo había hecho con el asunto del logo, así que cuando luego me topé con el nombrecito ya no me produjo desazón. La conversación que mantuve con la que decía ser secretaria del tribunal que juzgaría mi dibujo fue más o menos ésta:


-Concursante: Hola, buenos días. Mire, es que yo…

-Secretaria del jurado: Bueno… es que, verá… El tribunal no tiene nada claro aún. Nos gustan unas cuantas ideas pero no hemos concretado nada. Tenemos a un funcionario sentado ante un ordenador dándole vueltas a algunas propuestas que nos gustan e intentando mezclarlas, a ver si al final conseguimos lo que queremos de una vez…

[Que yo sepa, el funcionario no se presentaba al concurso; entre otras razones, porque la Ley no se lo permitía. Aunque esa pasta le gusta a cualquiera.]

-Concursante (o sea, yo): (¡?)

-Secretaria: Dentro de poco tiempo, lo verá publicado. Es todo lo que puedo decirle.

-Concursante de cámara oculta: Vale, muchas gracias.

-Secretaria: En los próximos días, creo que habremos llegado a un veredicto [no dijo veredicto, pero ¿a que queda bien...?]

BOCyL número 124, viernes 28 de junio de 2002.

Había transcurrido toda una vida.

Por fin: ganadores del nombre abreviado del Sistema de Salud de Castilla y León: 14 criaturas de entre trescientas. La pasta, a repartir. Esos 14 coincidieron en llamar SACYL al sistema que nos debe curar la gripe A.

Anteanoche El Norte colgó en su edición digital, nortecastilla.es, un avance del logotipo que envolvería el futuro que nos aguarda en este territorio nuestro, mientras se celebraba el acto de puesta de largo de la Cosa. Cuando lo vi me causó rechazo, lo diseñase McCann o Perico, el de los palotes. El proceso del parto duró dos años. Lo atribuyo a las idas y venidas del director de Comunicación del Gobierno regional, Ángel Losada, y las consultas con su almohada. Cené y encendí el televisor por cable, un electrodoméstico que, bien visto, tiene mucha información oculta y de servicio público. De entre toda la programación, elegí una ‘peli’ de Clint Eastwood. Me gusta como figura del celuloide y, sobre todo, como director. La rodaron en 1967. En España la llamaron “La jungla humana” (título original, Coogan’s Bluff). Créanlo, premonitoria a tope.

Eastwood es un sheriff de la América profunda que viaja a Nueva York para capturar a un delincuente. Sus colegas le tratan como si fuese un paleto, pero el tío lo pasa en grande y liga más que nadie mientras recibe andanadas a diestro y siniestro. Pero liga y eso es lo que cuenta. (Por cierto, en la versión que emitió anoche CineStar eché en falta escenas un pelín más ardientes; pero bueno, no se puede tener todo en la vida.)

Con el logo de la divisa castellano y leonesa aún en la cabeza, me topé con esto, que capturé para todos ustedes.

La secuencia completa de la película es la que sigue, para que no entrevean malas intenciones:

¿A que está bien?

De súbito, la escena en la que se besan me resultó evocadora. ¿Qué diablos es eso…? Claro, tenía tan reciente el pedazo de cuarzo multicolor que ha elegido el Gobierno de Juan Vicente Herrera como aglutinante del futuro de Castilla y León que salté del sofá. ¡Anda ya, pero si acabo de ver una versión parecida!, pensó este servidor de ustedes. Corría 2009 para mí y 1967 para Eastwood. Una imagen, de forma esférica; la otra, deconstruida y prismática. Pero tenían tantas cosas en común que me llevaron a escribir este rollo tremebundo.

Cuando diseñas algo que te gusta a ti tienes que enfrentarte a una trampa: la explicación. Ahí entra en juego la creatividad, de nuevo. Cualquiera que conozca el pasado, presente y futuro de CyL (llamémosla así), ha de ser consciente de que constituye una quimera toda la parafernalia. Pasamos de ‘Castilla y León es vida’, atravesamos la ‘Tierra de Sabor’ y ahora desembocamos en ese mapa espantoso y alejado de la lógica, cuando no de la realidad.


Y el spot se las trae. Dan ganas de llorar, porque es demasiado triste y crepuscular para un pesimista que busca dejar de serlo.


El contenido de la locución continúa incidiendo en los tópicos que, por otra parte, dan forma a nuestra realidad: esta tierra es vieja, carga con el peso de la Historia y, quien viva aquí, sabe que es feudal, de un feudalismo tremebundo. Asegura el locutor que menudea la palabra dada; es decir, si pactamos algo a viva voz, la palabra va a misa y, en ocasiones, a los juzgados, porque cuando no hay nada escrito es posible que tengas que sentarte en el banquillo de los acusados pa’ na’.

En una cosa estoy de acuerdo con quien ideó el spot: en Castilla y León laten múltiples posibilidades de desarrollo y de futuro, las mismas que se ven cercenadas por el feudalismo que aplica el tercer grado sobre los ciudadanos que pretendan sacar la cabeza y no pasar por el cedazo. Castilla y León es tierra de sabor y es vida, una vida de fantasía que te pagan sin que pegues un palo al agua, levantando la mano en la sede de la soberanía popular aunque vayas en contra de quienes un día te votaron para que les representases.

En fin, Castilla y León tiene un potosí que no es capaz de explotar y el sentir popular y su percepción de la realidad no acaba de eclosionar. Todos deberíamos amar este pedazo de tierra, la que vio nacer e irse a sus hijos y la que contempla cómo continúa desangrándose. Puede que Castilla y León sea sinónimo de vida algún día; ahora es sinónimo de muerte y pasividad.

Por eso, evocando la película de Eastwood, creo que hoy Castilla y León es un bluff. Pero en nuestras manos está cambiarla, lejos de los focos, preservando nuestras raíces y nuestro legado, condenando al extrañamiento a quienes traten de hundirla.

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Juan José Lucas recibe una medalla tan inútil como la institución que se la concedió
Roberto Carbajal 01-07-2009 | 10:47 | 0

Cuando te lluevan los homenajes, comienza a preocuparte. Una de dos: o te van a liquidar en sentido figurado o tu médico se ha ido de la lengua y eres el último en enterarte. No es el caso de Juan José Lucas, que ni está tumbado en la morgue política ni a él le satisfaría; digamos que disfruta de la nada y de un cargo de relumbrón. En esta ocasión, sólo le han hincado una medalla, la Medalla de Oro del Senado, una institución a la que accedes porque te ponen en una lista y alguien te vota; similar a lo que pasa si tu nombre va para el Congreso, sólo que en esta cámara los votos cuentan y en el Senado son un cuento caro e inútil defendido por todos los cuentacuentos que lo pueblan.


Ya tiene otra. El mes pasado, el Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz al Mérito Militar, con distintivo blanco, por su labor de colaboración con el Ejército durante sus tres legislaturas al frente de Castilla y León, nuestra humilde casa. Es decir, eres del PP, presidente de Castilla y León, conservador, leal a la Constitución y cuando hablas con los militares lo haces con normalidad… Pues no le veo el mérito, la verdad.

Con las medallas hay que tener cuidado porque, a poco que te descuides, tu americana tiene tantos agujeros que más que un homenajeado da la sensación de que has pasado por un pelotón de fusilamiento. Juan José Lucas es agradecido, pues dedicó la medallita a Castilla y León, tierra que tan feliz le ha hecho. Me impresiona la facilidad que tiene la pintora Irene Iribarren para retratar a las personalidades. Lucas parece un recién licenciado de Yale que acaba de heredar. Dejemos claro que el arte no tiene la culpa, porque una cosa es pintar y otra distinta es subyugar. Qué quieren que les diga, no formo parte de la familia de Lucas, así que desconozco si se muestra de este modo tan afable en casa con las zapatillas guateadas. Pero no hay que culpar a Juan José Lucas, porque las medallas van y vienen, y a esto se apuntan socialistas y todo el arco parlamentario.

En 2002 escribí un artículo sobre el personaje para la edición impresa de El Norte de Castilla. ¡Qué días tan plácidos, en los que aún no había cumplido los 40 e Internet iba casi tan lenta como hoy en día…!

El texto tiene connotaciones gastronómicas, lo advierto para que no se atraganten.

LA RECETA DEL VIRREY

Un virrey de polainas raídas disfruta del entorchado del poder en una especie de vergel a las afueras de Madrid. Sentado en un cómodo sillón, mira el futuro con optimismo, encantado de que los planes salgan bien.

En 1989, durante una comida a la desesperada con Fraga Iribarne, apostó con energía por un político gris, un inspector de la Hacienda pública que durante algún tiempo gobernó Castilla y León. Cuentan las crónicas que el regidor gallego, descorazonado por no ver clara la culminación de las ideas conservadoras en España, comía las gambas del menú sin pelar, mientras el hagiógrafo soriano narraba la idoneidad del inspector fiscal para catapultarse hacia el Palacio de la Moncloa. En una huida hacia adelante, la apuesta cuajó y, algún tiempo más tarde, el hoy presidente del Gobierno consolidó un partido desmoralizado en una fuerza política sin aparentes fisuras.

Durante su virreinato castellanoleonés, el mentor Lucas gobernó su predio con mano de acero. Es éste un territorio eminentemente agrícola y, como el poeta Virgilio, las preferencias de Juan José Lucas hacia sus administrados tendían más hacia la dedicación a esas nobles y bucólicas tareas que a propugnar la modernización de un territorio anclado en el feudalismo. Su discurso político giraba en torno a un ideario sin ningún fundamento del que emanó su aportación más creativa, “vertebrar la Comunidad”, una sentencia que ni los más avezados exégetas consiguieron descifrar nunca y que todavía da vueltas en su dulcificada y confusa cabellera.

Pero Castilla y León se le quedaba pequeña. Su pensamiento estaba casi siempre en Madrid, en donde sus polainas podrían adquirir cierto lustre; tal vez sea por eso por lo que nunca alcanzó a pronunciar correctamente el nombre de esta Comunidad, utilizando términos tan cercanos al acróstico como ‘Castileón’ para hablar de sus dominios, probablemente debido a esa prisa por perderla de vista cuanto antes. El tiempo pasaba y Lucas dotaba a su parcela territorial de la consistencia del algodón de azúcar que con tanto deleite disfrutan los niños en las ferias, haciéndonos creer que la realidad paralela es el mejor de los escenarios posibles. Mientras, paseaba por sus dominios acompañado de sus mesnadas. Visitaba a sus súbditos sumidos en su ‘ora et labora’ cotidiano, adornando sus incursiones con una cohorte de reidores que proyectaban hacia el infinito su excelsa figura.

De todos los beatos que emergieron de esta tierra, Lucas optó por encabezar la delegación que hace algún tiempo sentaría en los tronos de Roma al palentino monseñor Rafael Palmero, apellido que resulta evocador de su auténtico carácter y vocación. En 2001, Juan José Lucas vio coronado su sueño de verse rodeado de la corte del Reino y José María Aznar, por fin, le pagó en especie. Durante la toma de posesión, su palmerismo arrancó un discurso que ya se ha convertido en un clásico del agradecimiento humano: “Vengo a poner mi voluntad al servicio del proyecto político que se llama José María Aznar y que encarna personalmente él”. Estas palabras, dichas en democracia, no dicen nada pero explican absolutamente todo.

Aficionado circunstancial a la gastronomía, desde el Ministerio de la Presidencia cocina los afectos hacia el pequeño emperador europeo desde su marisquería del CIS. Esa asociación carismática le permite no perder de vista lo que sucede en su parcela de la Meseta y disfruta de un más que honorífico ‘reinamadrismo’ para estar al día. Aquí cuenta con algún pseudogobernador aliñado con pomada que vigila con atención esta isla en mitad del progreso, quién sabe si asaltado por visiones catastrofistas que pudieran traerle de nuevo con todos nosotros.

Lucas cree ser amante de los cangrejos del río Duero, y dice deleitarse comiéndolos regados con un buen vino. ¿La receta?: “Cangrejos de río en salsa”. Los ingredientes: Un kilo de cangrejos, medio kilo de tomates maduros, una cebolla grande, dos dientes de ajo, una guindilla seca, un vaso de vino de Rueda, aceite de oliva virgen y sal. Modo de cocinarlos: Saltear los cangrejos en una sartén y sofreír con la cebolla picada y los ajos. Incorporar a media cocción el tomate triturado, remover, echar la guindilla y, limpios, se vierten los cangrejos; rehogar, salar y añadir el vino. Cocer cinco minutos y servir caliente. El truco: Que los cangrejos sean del río Duero (supongo que del tramo limpio). Todo un carácter.


Mientras Lucas disfruta en Madrid, en Castilla y León gobierna un civil, de quien aún no sabemos sus apetencias culinarias, pero quienes han visto cómo compra cuentan que su estilo se centra en la cocina casera y en la magia de la multiplicación de los panes y los peces.


Publicado en El Norte de Castilla el 16 de mayo de 2002

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La televisión vasca emite ya un mapa del tiempo con las fronteras en su sitio
Roberto Carbajal 29-06-2009 | 10:17 | 0


Euskal Telebista, la cadena pública que durante tiempo inmemorial trató de intoxicar a los vascos, le acaba de dar un revolcón a algo tan sencillo como el mapa del tiempo. Desde ahora, los ‘vascos y vascas’ podrán salir de la frontera idealizada en que se había convertido Euskalerría, un espacio que no paraba de crecer y que se extendía hasta el mundo de los sueños. Como puede apreciarse en la captura superior, las fronteras están claras. Durante la etapa larga, larga, larga del PNV en el Gobierno Vasco, los hombres del tiempo consideraban como propios el País Vasco Francés y Navarra (a la izquierda de la imagen) y las predicciones meteorológicas se ceñían a esa idea. A partir de ahora, se hablará también de los chubascos que caerán en otras latitudes, como Cantabria, La Rioja y Castilla y León, en su zona septentrional, zonas a las que los ciudadanos de Euskadi se desplazan en tromba cuando cuelgan el uniforme de trabajo y que echaban en falta en su televisión, no quedándoles otra que enterarse a través de otros medios de comunicación contaminantes.

Así, cuando nuestros compatriotas del Norte se monten en el coche sabrán a través de la ETB si tienen que enfundarse el bañador o si toca paraguas. Es una de las medidas del Ejecutivo de Patxi López en la televisión pública vasca, a la que sucederán otras en el marco de la nomenclatura en los informativos, en los que el término España se convertirá en algo… ¿normal?

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Silvia Clemente no sabe por qué han muerto cerca de 25 kilómetros de ‘bestias’
Roberto Carbajal 10-06-2009 | 10:11 | 0

El cálculo está hecho a ojo de buen cubero y seguro que me quedo corto con la medida, colocando cadáver tras cadáver. Es una forma de echar números tan precisa como el pelín, que tanta gracia hace a los alemanes, porque a quien sea capaz de explicarme a qué corresponde exactamente ‘dale un pelín más’ le doy un millón de euros, y quizá me esté metiendo en un lío, pues España está poblada de audaces.

Lo que es incontestable (aunque no exacto, porque seguro que habrá que actualizarlas día sí, día también) es que, coincidiendo con la campaña de vacunación contra la lengua azul, en Castilla y León la han palmado 13.000 cabezas y el resto de los cuerpos de fallidos filetes. Por cierto, imaginen los kilómetros de carne y los ríos de leche en que podrían haberse convertido si las vacunas no fueran las presuntas causantes de esta especie de holocausto animal.

Dicen que el dinero no da la felicidad, pero aplaca los nervios. Como la Junta no sabe qué diablos está pasando, de entrada, aligera la cartera y va a poner a la moneda europea a circular. Total, 1,4 millones de euros de nuestros impuestos para tapar las vergüenzas. Es fácil tirar de fardos cuando no son tuyos. El secretario general de Agricultura y Ganadería, Eduardo Cabanillas, va a hacerlo y la consejera del ramo, a rumiar cómo parar la sangría de tanta vida echada a perder antes de pasar por el supermercado.

El problema no es la lengua azul; lo que se debería investigar es qué está pasando con las dichosas vacunas y si no nos estamos pasando de la raya con la eugenesia que aplicamos por estos lares. Pensemos y rebusquemos en el baúl de la ciencia. Pero me da que no; que talentos como el de la imagen, pocos.

El departamento que vela por la salud animal y vegetal resta importancia a tanta devastación. Asegura el subordinado de Silvia Clemente que todo esto es “una gota de agua en una jarra”, porque el ganado que ha pasado a mejor vida representa el 0,35% de las ovejas y el 0,02% del vacuno de Castilla y León. Estas cifras siempre pueden ajustarse un pelín si ampliamos quién puede ser incluido en tal o cual especie. Es hablar por hablar y dar por supuestos los enunciados, porque la jarra no tiene por qué estar a rebosar. Si en ese recipiente tan solo hay tres gotas y se evapora una, las cuentas parecen estar claras.



Pocas cosas me quitan el sueño y eso no me hace un degenerado o un insensible. Recuerdo bien los días en que los topillos dieron un golpe de Estado en esta comunidad de vecinos. Cuando alguien hablaba de cifras, no podía creérmelo: ¿75 millones de esos tiernos animalitos? ¿Cómo se calcula eso? El caso es que aquella enorme serpiente de verano se acabó convirtiendo en una pesadilla. Soñaba con ellos: 75 millones de roedores en fila india dirigiéndose hacia mi dormitorio. Era una cola muy larga, la verdad. El caso es que los ganaderos están con el agua al cuello y ahora comienzan a flotar sobre ella las cabañas ovina y bovina. Se les nota más asustados por las “soluciones” que llegan desde la Junta que por la lengua azul. Estoy convencido de que les satisfaría que desde Ganadería alguien utilizara el coco. Es lo mejor: ponerse manos a la obra. Fíjense si no en el actor porno Nacho Vidal. Tiene tiempo para todo: trabaja a destajo y aún le quedan fuerzas para saludar, sonreír y sacar la lengua. Rosita, por cierto. Es que esta máquina catalana ya está vacunada de todo. ¡Que le hablen a él del célebre pelín hispano y de medidas, que de esto saben bastante quienes han sido pasados por sus armas!

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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