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Transparencia traicionada
Roberto Carbajal 22-06-2011 | 8:55 | 0

La Administración española padece de obsesión por custodiar la información. Documentos sin ninguna trascendencia duermen bajo llave rotulados con el marchamo de reservado o secreto. A estos hay que añadir otros de menor relevancia aun que deberían estar a disposición de la ciudadanía. La inmensa mayoría de los países de nuestro entorno cuentan con una ley que permite el libre acceso a la información, de la que se excluye la relativa a la seguridad nacional. En el año 2004, el PSOE prometía en su programa electoral la puesta en marcha de una norma que franquease a cualquiera el camino de la cocina del Estado. Zapatero volvió a ganar las elecciones en 2008, e idéntica promesa. Han transcurrido siete años y a los ciudadanos de nuestro país se les sigue privando de este derecho democrático esencial. En agosto del pasado año se publicó que en el primer Consejo de Ministros de septiembre se elaboraría un proyecto de ley sobre el asunto. Y Rubalcaba anunció a principios de este año una lista de prioridades legislativas para el curso, entre las que no se encontraba la ley de transparencia.

Ha tenido que manifestarse el movimiento Democracia Real Ya para que reverdezca esta promesa electoral. Los Indignados han elaborado una serie de peticiones a los partidos políticos con la idea de regenerar el sistema. Entre ellas se encuentra la anhelada ley de transparencia. Es difícil saber si alguien va a tomar en consideración esta sugerencia largamente acariciada. De lo que no hay duda es de que el presidente Zapatero y su partido llevan burlándose de quienes les votaron casi dos mandatos, al menos en esta materia. Resulta patético escuchar a dirigentes socialistas valencianos quejarse por no tener acceso a la información de la Administración Camps. Estos mediterráneos torpes están siendo víctimas, como el resto, de sus propios incumplimientos. Si todos los grupos hubiesen podido desgranar la documentación pública se habrían evitado muchos de los excesos del pasado. Pero prevalece la traición frente al compromiso.

Publicado en El Norte de Castilla el 22 de junio de 2011

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El mártir
Roberto Carbajal 01-06-2011 | 9:07 | 0

Cuesta imaginar a Zapatero en el papel de reina madre. Qué hará cuando hable Rubalcaba sobre sus planes para sacar a España de la crisis. Si ambos pactarán un discurso para centrar al electorado. Si los votantes se aclararán sobre quién manda en el PSOE e, incluso, si el presidente del Gobierno es capaz de correr los cien metros en diez meses. Todo forma parte de una incógnita enorme.

Lo único que es cierto es que Alfredo Pérez Rubalcaba está encantado de conocerse y que perdonó unas cuantas vidas el día de su puesta de largo. Asegura que tiene un plan para que volvamos a ser un país solvente. Con él al frente, España dejaría atrás el pozo sin fondo en el que hoy braceamos atolondradamente. Y visto así, no estaría de más que compartiera la fórmula con quien aún sigue siendo el presidente, entre otras razones porque los ciudadanos tienen prisa por sacar la cabeza del agua. Pero la mala noticia es que las previsiones de crecimiento de la economía nacional ponen los pelos de punta. Pasarán demasiados años hasta que volvamos a tener unas cifras de desempleo asumibles. Si no se afronta ya la reforma del mercado laboral, las expectativas para quienes no trabajan serán nulas. Así que, con el paquete completo, ¿puede Rubalcaba ganar unas elecciones?

La percepción es que no, y más si echamos mano de las dotes adivinatorias del vicepresidente, quien ha demostrado ser incapaz de acertar sobre lo que aguarda a la vuelta de la esquina. Marzo es lo que se esconde al otro lado de esa esquina y el sucesor de Zapatero va a quemarse a lo bonzo por entregas. Hará bastante ruido y puede que ahora sueñe con verse ungido como jefe del Gobierno. Es natural sentirse así y soñar despierto. Pero estos dichosos diez meses pasarán volando y no existen los milagros. Los carpinteros usan un trozo de madera cuando encajan las piezas de un mueble, con el fin de preservarlo de los golpes del martillo. Suele aplicarse este tipo de martirio en los devaneos políticos, sobre todo si se trata de proteger el dedo que se usa para firmar.

Publicado en El Norte de Castilla el 1 de junio de 2011

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Otoño, dos estaciones
Roberto Carbajal 25-05-2011 | 8:07 | 0

El presidente Zapatero debe quedarse e irse al mismo tiempo. Resulta una paradoja de lo más extravagante, comparable al don de la ubicuidad de los dioses. Por una parte, el presidente tiene que acabar lo que empezó, que no es otra cosa que enderezar las cuentas públicas y dejar el camino expedito para que España pueda salir de esta pesadilla abracadabrante. Al otro lado del pecho, tiene al PSOE, descabezado y hundido, sin un candidato presentable de cara a las generales del año próximo. Y, por último, en la yugular siente el aliento del Partido Popular, que va a forzar la maquinaria hasta el límite para que Zapatero se convierta en comida para mascotas. Una persona corriente en la actual situación del jefe del Gobierno subiría a la azotea de la Torre Picasso y saltaría sin pensárselo dos veces. Cualquiera de las decisiones que brujulean sobre la mesa marcan una escena tremenda para los socialistas y para quien es hoy su aherrumbrado líder. España necesita aprobar unos presupuestos generales vitales, quizá los más importantes de su historia reciente. Para ello precisa de cómplices que guardan un plan oculto. Ese colaborador necesario es el PNV. Pero dado el actual mapa político en Euskadi, con la irrupción de Bildu sacando pecho en las instituciones, y la perspectiva de las elecciones vascas en 2013; con otro plan latiendo tras la conformación en ese cercano año de un Parlamento Vasco mayoritariamente soberanista: ¿quién es capaz de relajarse y mirar hacia otro lado?

El presidente Zapatero suele ser un optimista recalcitrante. Aun así, esa forma de pensamiento puede que no sea útil frente a la realidad ante la que nos encontramos. Flaco favor le haría el presidente a sus correligionarios, a los votantes que se quedan en casa y a la sana existencia de un bipartidismo fuerte si no disuelve el Parlamento tras sacar adelante los presupuestos. La marca ZP está amortizada. Por el bien de su sucesor, del partido y del país, convendría que el presidente se diese un baño en el Polo Norte. Te cambia la vida.

Publicado en El Norte de Castilla el 25 de mayo de 2011

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Hacerse el egipcio
Roberto Carbajal 09-02-2011 | 8:07 | 0

Hasta hace poco tiempo, de Egipto conocíamos sus pirámides, los jeroglíficos y a un par de momias. El notable Lawrence de Arabia se tomó algunas molestias más y profundizó en la idiosincrasia de aquella cultura tan sorprendente. No deja de ser paradójico que mientras en los enigmáticos jeroglíficos se representa a la gente mirando hacia otro lado con las extremidades dislocadas, Occidente hacía lo mismo. Para quien se lo crea, nuestros gobiernos desconocían lo que hervía en el interior de aquel pueblo árabe. Tras el aldabonazo tunecino, la tierra de los faraones estalló contra una dictadura asfixiante y, con la inestimable ayuda de la Internet, el rumbo de su historia cambiará.

En España practicamos el espasmo egipcio como algo cotidiano. A Dolores de Cospedal le han preguntado hasta la extenuación por qué cobra varios sueldos derivados del erario público, a lo que la secretaria general del PP ha respondido haciéndose la egipcia. El presidente Zapatero es de aquí, no cairota, así que no sé por qué mira hacia otro lado cuando urge conocer sus planes. Con mal gusto, algunos califican a Manuel Fraga de momia, aunque sea el único que sea transparente diciendo lo que piensa, algo que no se estila demasiado entre sus correligionarios. El ministro José Blanco se ha quitado las gafas y nunca ha mirado más de frente que ahora para que todos vean la claridad de sus ojos, no la de su talento. Se encaró a los controladores pero hoy parece que el problema se ha desvanecido. Millones de españoles viven en la desesperación del desempleo, sumergidos en la marginalidad y el desánimo. Para paliar su angustia, los partidos mayoritarios se enfrascan en estupideces y aparcan el consenso. El entramado periodístico se queda tan campante cuando los políticos desprecian sus preguntas. Nadie ha decidido plantarse y hacer el egipcio cuando los representantes públicos deciden cuándo toca colocar un titular. Y las asociaciones de la Prensa, con la vista puesta en El Cairo. Que Alá sea quien nos inspire, porque no queda otra.

Publicado en El Norte de Castilla el 9 de febrero de 2011

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Zapatero, el otro Moisés
Roberto Carbajal 05-01-2011 | 8:07 | 0

Franco sostenía que España era la reserva espiritual de Europa. Tenía razón en parte: en nuestro entorno abundaban los países democráticos y él estaba al frente de un régimen despótico. Hay que reconocerle el ingenio al dictador. El presidente Zapatero no sostiene ni de lejos los principios del general gallego, pero si no da en el clavo durante lo que le resta de mandato nuestro país podría convertirse en una reserva, en una reserva india. No obstante, hay que reconocerle la oblación de que relegue los intereses electorales en pos del futuro de España.

Las sagradas escrituras cuentan que Moisés condujo a los israelitas hacia la tierra prometida. Se largaron en tropel de la esclavitud en Egipto y caminaron hacia el lugar de promisión. Moisés se mostró reacio a aceptar la tarea que le encomendó Dios, un sacrificio colosal que no tuvo más remedio que asumir con las tablas de la ley en la mano. Cruzaron el desierto e incluso se cuenta que dividió en dos el mar Rojo para zafarse del faraón y las tropas que le perseguían. Como todo el mundo sabe, las aguas volvieron a su cauce, los egipcios se ahogaron y el pueblo de Israel continuó sufriendo. En aquellos días no existían las casas de apuestas ni las empresas demoscópicas que cocinan las opiniones de la gente. Si alguien hubiera tenido que jugarse los cuartos por un posible ganador, la situación parecía clara: diez a uno a favor del faraón, como hoy con el PP. Pero no, triunfaron el tesón y los trucos de un mago.

Salvando las distancias, la realidad española desprende tintes bíblicos. El presidente Zapatero puso en circulación medidas sociales avanzadas que fueron bien acogidas por los ciudadanos. Luego se le echó encima la crisis y lo emponzoñó todo. Ahora toca recortar derechos y afrontar reformas potentes para salvar a España. Zapatero sacrifica la cabeza por su país. Como le sucediera a Moisés, él no va a llegar a la tierra prometida. Al caudillo bíblico le salvaron de las aguas in extremis. Si Zapatero no acierta, nadie impedirá que se ahogue en ellas.

Publicado en El Norte de Castilla el 5 de enero de 2011

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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