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Siempre leyendo (y XXXIV)

UNA LENGUA QUE ÉL HABLABA (POESÍA REUNIDA)

Supongo que es inevitable. Leer ahora algunos poemas de Tomás Salvador González, cuando está tan reciente su muerte repentina, supone escuchar interiormente una resonancia distinta a la de la primera vez que fueron leídos. Me ha ocurrido por ejemplo con estos versos pertenecientes a su poema ‘Tendría que saber decir adiós’: “Se raja el vaso de improviso. / Se oye un crepitar apagándose, / Los últimos pasos en la escalera. / Un té muy frío / dibuja en el cristal / una fisura / que lo parte en dos piezas caprichosas”.

Dije que evitaría la poesía en esta sección salvo en un par de excepciones. Aquí está la segunda con la que cierro estas lecturas de estío. No hace mucho celebrábamos en la Fundación Santiago Montes la publicación de su poesía reunida. Tomás Salvador, exigente, inconformista, se había puesto a la tarea de revisarla con la mano de pulir entrenada. La cuidadosa escritura de este poeta nacido en Zamora y madurado en el silencio de la vida rural donde impartió su enseñanza, tuvo la mejor de las cómplices en la colección que dirige Antonio Ortega para Dilema. Celebrábamos el libro bello por dentro y por fuera y poco después nos pesaba en las manos, perplejas con la noticia de su ausencia.

Es difícil evitar el tópico: pero ahí están sus versos tal y como él quiso que los leyéramos ahora. Están hechos de memoria, de naturaleza, de infancia, de afectos y de oquedades, pero también de la mirada a un presente al que es difícil encontrarle la poesía. Él la encontró, o mejor, él fue encontrado por ella y simplemente nos devolvió el don en líneas entrecortadas.

Miro ahora la dedicatoria del libro en el que me habla de un lejano recital de Agustín García Calvo que compartimos en Segovia. Hace… Estaba desdibujado en una niebla que ha quedado para siempre esclarecida en su letra tan cuidada, como la de aquellos cuadernos de ortografía que quizá habría que recuperar. Voy leyendo y encontrando: “De lo que guarda la cabeza / no sabemos ni siquiera los nombres: / es el tiempo quien devuelve la luz / a las imágenes, las lee: // el huésped se acerca desde un lugar / que sigue a oscuras // pero trae su luz.”

Es ‘Una lengua que él hablaba’.

FICHAtomas-salvador

Una lengua que él hablaba
Poesía reunida
Autor: Tomás Salvador González
Editorial: Dilema

Sobre el autor

Más que un oficio, el periodismo cultural es una forma de vida. La llevo ejerciendo desde que terminé la carrera. Hace de eso algún tiempo. Me recuerdo leyendo y escribiendo desde que tengo uso de razón. La lectura es mi vocación; la escritura, una necesidad. La Cultura, una forma de estar en el mundo. Dejo poemas a medio escribir en el bolso y en todos los armarios.


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