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Pásame el mando

Pásame el mando

Juego deTronos 2×07. A Man Without Honor

No es complicado saber el tema sobre el que gira este séptimo capítulo, el título lo dice todo ‘A man without honor‘ es un viaje por las lealtades, fidelidad y el honor de varios personajes. De este a oste y de norte a sur Theon, Jon, Jorah, Bran, hasta el Perro y sobre todo Jaime se convierten en este hombre sin honor. Un capítulo en que se prueban, se ponen al límite e intentan salir de la encrucijada moral.

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– Invernalia

Todo empieza en Invernalia donde Theon ha traicionado su familia ‘adoptiva’ para tormar el castillo. El nuevo príncipe se despierta con la noticia de la huida de Bran y Rickon junto a Osha y Hodor. El cadáver del guardia al que asesina la salvaje preside el patio. Uno de los hombres del hierro se atreve a señalar a Theon al declarar que se había estado tirando a Osha. El traidor, el hombre sin honor arremete sin pensarlo contra ese hombre, a patadas.

Un grito desesperado de rabia e impotencia mientras pide hombres y perros para salir a buscarlos.

Mientras los cuatro fugados se dirigen al Norte sin más sustento que unas nueces. Osha quiere pedir ayuda en alguna de las granjas aprovechando que todos adoran a los Stark pero Bran no quiere que tengan problemas, el honor no se lo permite. Incluso encuentran la granja a la que Bran destinó a dos huérfanos para ayudar. Aún así, pasan de largo. Mención a parte se merece el afecto y la ternura que desprende Osha al referirse a Hodor. Para ella no es un gigante tonto sino uno muy bueno.

Theon llega a la granja por la que han pasado y aunque Luwin le pide que lo dejen hasta el día siguiente Theon no está dispuesto a hacerle caso. Su honor no se lo permite. Su credibilidad al frente de los hombres de su padre está en entredicho y no puede ceder.

“Es mejor ser cruel que débil”

Dagmer encuentra el rastro de los restos de unas nueces. Le pide a Theon que mande al maestre a Invernalia. Theon da la orden sin pensárselo dos veces.

Sin más ni más volvemos a la fortaleza. Theon habla ante los aldenanos mientras arrastran a Luwin al patio. Tira de una cuerda y aparecen dos cadáver calcinados e irreconocibles pero son de niños. El maestre grita… Son Bran y Rickon…

– Más allá de El Muro

Jon e Ygritte despiertan y empieza el festival del humor sexual. Es sexo esgrimido por Ygritte para reirse de El Cuervo sirve a Jon para reafirmarse en su honor. A pesar de las insistencias y las insinuaciones de la salvaje pelirroja él se mantiene firme. Sobre todo por la mañana. La erección madrugadora le sirve a Ygritte para inciar las hostilidades y continuarlas a lo largo de todo el capítulo.

Hablan de la libertad y del honor que hay en los votos que ha hecho. Ha jurado  no tomar a ninguna mujer. Para Ygritte no tiene libertad pero Jon tuvo la libertad de elegir no tenerla. Ahora que se supone que sabe lo quiere debe mantenerlo. Hacer lo contrario no sería honorable y él es hijo de Eddard Stark.

Ygritte le dice que piensan más que ellos, a los que llaman salvajes por vivir en castillos, pero realmente hacen lo quieren y sobre todo, no siguen a un rey porque sea hijo de otro. Jon habla con desprecio de Mance, el Rey más allá del Muro, de la traición a la Guardia pero Ygritte lo achaca todo al deseo de libertad algo que él también puede hacer.

Vuelven sobre el tema del sexo hasta que ella le pregunta si sabe como se hace, que le puede enseñar. Cuando responde que sabe como se hace llega la frase que todo el mundo que se haya acercado a los libros estaba esperando.

“No sabes nada Jon Nieve”

No lo susurra, lo escupe. Lo pronuncia con desprecio y bastante cabreo seguramente regado con algo de frustración.

El tema no acaba allí. Está perdido, a pesar de que cuando Ygritte pregunta él siempre responda que están cerca de sus hermanos. La pelirroja aprovecha la ocasión para seguir con su guerra particular. El sexo se convierte en su mejor arma y una acusación falsa ante Lord Comandante sería perfectamente creíble. Ygritte se acerca a Jon pero cuando empuña la espada se aparta. Aprovecha para tirar de la cuerda, derribarle y salir corriendo. Jon la persigue pero la pierde. Al momento, se encuentra rodeado de salvajes, atrapado, con Ygritte a la cabeza.

– Harrenhal

Lord Tywin mira por la ventana como torturan y matan hombres para intentar averiguar quién ha intentado asesinarlo. Lame el dardo envenenado para concluir que es matalobos y después azuza a la Montaña contra campesinos y granjeros, que lo arrase todo con tal de saber la verdad. Es la primera vez que veo al caballero asesino de los Lannister encadenar tres palabras seguidas.

Mientras tanto Arya llega con la cena y prepara la mesa. Tywin invita a Arya a comer con la excusa de que no le gusta el capón que le ha llevado. Este momento desencadena una de las tres grandísimas escenas de este séptimo capítulo. Y si no es la mejor de todas puede que sea la segunda, pero da igual. El cambio en la trama de Harrenhal la hace especial, es todo un acierto juntar a estos dos personajes, que compartan planos y conversaciones que Lord Lannister sospeche de Arya. Sabe que es más de lo que realmente es pero no puede (o no quiere saber realmente de donde viene).

Lord Tywin habla de la guerra de cómo lo recordarán cuando acabe ya que para él será la última. Mientras el divaga sobre el legado (y, por ende, el honor que hay detrás) Arya mira fijamente su nuca y especula con la posibilidad de clavarle el cuchillo al señor. Pero no hace. A cambio, Lord Tywin le cuenta la historia de Harrenhal pero cuando llega a la parte de la destrucción es Arya quien da la respuesta correcta. Fueron los dragones los que acabaron con la fortaleza.

Harrenhall hubiera aguantado un asedio con un millón de hombres pero no estaba preparado para el fuego aéreo de los dragones. Aegon cambió las reglas del juego y por eso consiguió que su nombre fuera recordado durante 200 años. Entonces Arya confirma las sospechas de Lord Tywin. Habla de las hermanas de Aegon: Rhaenys, montada sobre Meraxes y Visenya sobre Vaeghar también participaron en las batallas.

Arya habla con pasión sobre Visenya, sobre la mujer guerra y sobre la heroína que fue. La sentencia de Lord Tywin tiene su gracia:

“Me recuerdas a mi hija”

Lannister se muestra sorprendido de que la hija de un cantero sepa tanto y Arya le dice que lo aprendió de su padre. Entonces cruza la raya preguntándole con insolencia cuantos canteros ha conocido para saber como son. La cara de Tywin no cambia mientras le dice que aunque le caiga bien tiene que tener cuidado.

Le manda marcharse pero no sin antes recordarle que pronuncie Lord como una plebeya, no como una niña de noble cuna. Arya dice que su madre sirvió en un castillo pero las cartas están boca arriba. Tywin tiene confirmado que Arya no es quien dice ser y cada mirada, la tensión a pesar de la rara familiaridad, lo explica todo.

– Desembarco del Rey

Sansa se cruza con el Perro. En una escena cortísima pero muy intensa le da las gracias por haberla salvado de la violación pero el escudo de El Perro le impide recibir el perdón. Toda la ternura (y/o el amor) que inspira Sansa se diluye. Ella es todo cortesía pero él no considera que tuviera valor por perseguir a unas ratas. Al ser tan desagradable, Sansa le echa el cara si siempre quiere asustar a la gente.

Él le responde que lo que a él le produce satisfacción no es asustar sino matar. Sin honor, el matar porque es lo “más dulce del mundo”. Eddard Stark también mató gente aunque dijera que era por honor. El Perro hace “todas esas cosas horribles” porque sí. Sin el más mínimo resentimiento, sin el menor atisbo de honor. Esa palabra que usan tantos con tanta ligereza pero que tan pocos se atreven a mantener realmente.

“Cuando seáis reina y yo sea lo único que se interponga entre vos y vuestro amado rey estaréis encantada de las cosas horribles que hago”

Pero Sansa sigue soñando con el intento de violación a pesar de que se había librado. Cuando despierta sobresaltada descubre que tiene las piernas y el colchón llenos de sangre. Por fin “ha florecido” y ahora ya no hay excusas para no acercarse al rey. Tiene que esconderlo así que con un cuchillo intenta quitar el trozo de colchón manchado.

Shae entra en la habitación y se ofrece a ayudarla a girar el colchón pero otra doncella entra y las ve. Sale corriendo con Shae detrás. Iba a contárselo todo a la reina pero la doncella de Sansa le amenaza con una navaja. Esta bien esa complicidad, fidelidad que le profesa Shae a Sansa y que en el libro no existe. Aquí hasta una puta como Shae tiene honor.

El caso es que no ha servido de nada porque cuando vuelve con Sansa el Perro está allí. Mucos han echado de menos que se queme el colchón pero la verdad es que tampoco es para tanto.

Cersei le pregunta a Sansa si su madre no le preparó para el momento. Ella dice que sí pero que no esperaba que fuera “tan sucio”. “Espera a que des a luz”

Cuando la reina le dice que si sabe lo que significa Sansa le dice que sí que ya podrá dar hijos a Joffrey (claro que lo sabe, bien que lo sabe, que remedio).

“Es el mayor honor para una reina”

Cersei, en todo un alarde de hipocresía mezclada con ternura y cierta nostalgia narra a Sansa como su marido, el rey Robert nunca estuvo con ella en un parto. Como se largaba de cacería cada vez que iba a dar a luz. Como volvía con cabezas de animales para agasajarla mientras ella le agasajaba con hijos.

No le importaba que no estuviera, incluso lo agradecía porque tenía a Pycelle, a las matronas y a su hermano. Recuerda como Jaime entró en el parto de Joffrey cuando no le dejaban pasar.

Hablan del amor. Sansa insiste en que quiere a Joffrey pero en una conversación magistral Cersei le explica que lo único que va a querer de verdad en ese mundo son sus hijos. En eso no hay elección para una madre.

“Cuanta más gente ames más débil serás”

Cersei sabe  bien lo que dice y lo deja claro en la conversación con Tyrion. Un diálogo que comienza hablando de la estrategia ante la inminente llegada de la flota de Stannis a Desembarco del Rey termina con Joffrey.

Tyrion dice que el rey es incontrolable algo de lo que la reina es consciente. Cersei le dice a su hermano que esperaba que se pareciera a Jaime (cuando se da cuenta de lo que ha dicho añade “de alguna manera”) La Mano dice que Joffrey se parece más a Robert que a Jaime. Y la reina defiende a su marido, por primera y seguramente por última vez.

“Robert era un idiota borracho pero no era cruel”

Tyrion dice que los Targaryen se casaron entre ellos durante generaciones y Cersei le replica que cree que todo eso es un castigo por los pecados, que la mitad de los Targaryen estaban locos. Para consolarla le dice que ella ha tenido suerte que Myrcella y Tommen son buenos. Cersei rompe a llorar y en un alarde de sentimientos contradictorios Tyrion se acerca a su hermana. Se nota de sobra que quiere consolarla, abrazarla o al menos, ponerle un brazo encima, pero no lo hace. Se queda mirándola con pena.

– El Campamento de Robb

El primo Lannister enviado a Desembarco del Rey llega con las respuestas de su familia. Robb se muestra agradecido y  clemente. Aunque es un prisionero pide que le traten con deferencia pero su celda está ocupada así que la solución es meterlo con Jaime. Algo que me parece bastante absurdo a pesar de la vigilancia.

La señorita enfermera que tiene loquito al Rey en el Norte llega para pedirle más suministros. Al final, quedan en que irán juntos hasta ‘El Risco’. Él debe ir a negociar la rendición de la fortaleza mientras ella puede hacerse con las medicinas necesarias.

Sin Rey presente Jaime y su primo están en la misma celda. Es el primo quien comienza la conversación. Una vez, en un torneo fue su escudero y Jaime se acuerda de él. Todo un honor. Igual que lo fue servirle en la justa. Fue feliz, tan feliz que no puede explicarlo.

Jaime le dice que lo entiende que a él le paso lo mismo que sintió  honrado por servirle de escudero en una batalla a Sir Barristan Selmy. Jaime explica su admiración por el anciano caballero. Toda la devoción del mundo no le impidió abstraerse del deshonor que le hicieron al cuando Cersei y Joffrey quisieron llevarlo a El Muro.

Después de contar su historia con Ser Barristan, el capitán de los honorables donde los haya, Jaime le habla de que no está hecho para estar prisionero pero que tiene un plan donde su primo juega un papel fundamental. “Debes morir” Y sin más le machaca la cabeza con una piedra, justo como explica a Cathelyn que lo haga para matarle a él en la primera temporada.

Cuando el guardia entra a ver que ha pasado se le echa encima y lo ahoga con las cadenas. Escapa. ¿Habrá sido honorable morir por su primo? El caso es que Jaime usa el método que haga falta para escapar. No le hace falta el honor, solo seguir vivo y libre.

La alegría no dura mucho en casa del pobre así que pronto lo vuelven a capturar. Jaime vuelve al campamento atado, entre golpes e insultos que piden su cabeza. Cathelyn los contiene, incluido a Lord Karstak, el padre del carcelero asesinado por Jaime.

Mientras, el Matarreyes no deja de lado su actitud chulesca, sarcástica y divertidísima. Jaime es un personaje especial, es un hombre de honor, a su manera, aunque el mundo se empeñe en lo contrario. Es cierto que mató a su rey pero era un rey loco y asesino que no tenía el más mínimo respeto por nada ni nadie. Jaime fue el único que tuvo el valor para hacer lo necesario aunque eso le ha costado una marca: la del hombre sin honor como bien le recuerda Cathelyn al visitarlo en la celda.

Durante la visita de Lady Stark Jaime insiste varias veces en el aspecto poco femenino de Brienne pero el culmen viene en el momento en el que se refiere a él mismo como a más honorable que a Eddard Stark ya que él solo ha estado con su hermana mientras que su marido llevó un bastardo a Invernalia. Jaime recuerda a Cat lo que odia a Jon y como nunca lo ha disimulado.

Cathelyn le pide la espada a Brienne con Jaime encadenado a sus pies.

– Qarth

En el Este, Daenerys discute con Xaro. Él le ofrece su ayuda para encontrar a los dragones pero ella lo rechaza. El mercader intenta convencerla de lo contrario esgrimiendo su enorme fortuna como argumento. No necesita comprar nada así que por mucho que valgan los dragones a él no le hacen falta.

Ser Jorah llega a la habitación de Daenerys donde ella mira las jaulas vacías de los dragones. Piensa en Irri, que está muerta y en Doreah, desaparecida. El caballero insiste en que debió estar allí y no buscando un barco porque no se puede fiar de nadie.

Daenerys se enfada. No puede fiarse de nadie, ni siquiera de los Targaryen, el único que conició fue su hermano, la vendió, hubiera dejado que la violaran 1000 hombres a cambio de una corona. A pesar de que el caballero de dice que su gente está en Poniente ella sigue insistiendo en que no puede confiar en nadie que su hermano pensaba que le recibirían por todo lo alto pero al fin y al cabo Viserys estaba loco. No la conocen. Jorah le recuerda que ella no es su hermano.

“Confiad en mi”

La frase desata la ira de Dany porque confirma lo que Xaro de dijo. El caballero le sirve porque la quiere no por verdadera lealtad. La verdad, es que no es el fuerte de Jorah. Dany dice que no tiene sitio para la confianza en nadie. Él va a tocarla y ella le para.  Le pide perdón y baja la cabeza.

“Nadie puede sobrevivir en este mundo sin ayuda”

Toda esta escena es un festival de miradas. Iain Glen (Ser Jorah) se merecería un premio de algo solo por como dice kaleeshi. Otro se merecería Emilia Clarke por ese “Find my dragons”. Cuanto Targaryen hay en tan poca frase.

Jorah sale a buscar a Qaithe, la hechicera que le advirtió que protegiera a Daenerys. La encuentra y le pregunta sobre los dragones. La bruja no se corta y le pregunta si está enamorado de su reina. Él no lo niega pero sigue preguntando por los lagartos. Qaithe le hace la pregunta, ¿la volverá a traicionar?. Con tembleque incluido Jorah le responde que “nunca” y le da la respuesta que está buscando. Dany está ahora mismo con aquel que robó los dragones.

Daenerys junto a Xaro comparece ante los 13 para pedir sus dragones. Los 13 no están muy receptivos, es mejor que mueran para que no provoquen todo el dolor y la muerte que algún día provocarán.

Pyat Pree defiende a Daenerys, debe volver a encontrarse con sus dragones y para eso debe ir a la Casa de los Eternos que es donde los ha llevado. Es un acuerdo que ha hecho con el rey de Qarth. Xaro es el rey, le ha traicionado, ha robado sus dragones.

Los guardias (Pyat Pree) fotocopiados matan a los 11 restantes y Daenerys sale corriendo dela sala. Por el camino se encuentra con uno de sus jinetes de sangre mientras el brujo le corta el paso. Jorah llega para atravesarle con la espada pero solo quedan las ropas. Ha desaparecido y vuelto a aparecer a unos metros para insistirle en que vaya a la Casa de los Eternos.

Promo 2×07. A Man Without Honor

http://www.youtube.com/watch?v=JD7rLWyPmbY

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Besa mi brillante culo metálico.- Bender (Futurama)

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