¿GENIO O VÁNDALO?

banksy

Publicado en El Norte de Castilla el 22 de febrero de 2019

Una rosa atrapada en un cepo para ratas. Un billete de diez libras con la efigie de Lady Di. Un manifestante embozado lanzando un ramo de flores como si fuera un cóctel molotov. Un policía haciendo una peineta y otro esnifando coca. Churchill con una cresta punk. Un leopardo escapando de una jaula representada como un código de barras. Dos militares armados pintando en una pared el símbolo de la paz. Una joven abrazando una bomba. Una pareja disfrutando de un día de playa mientras su hija, embadurnada de combustible, juega con unas cerillas. Un policía registrando con guantes esterilizados la cestita de Dorothy de El mago de Oz. Un pajaro llevando en el pico una granada. Una tribu cazando carritos de compra. La reina Victoria en actitud poco decorosa con una señorita ligera de ropa. Una rata empuñando un cartel en el que nos da la bienvenida al infierno. Mickey Mouse y el payaso de McDonalds llevando de la mano a la famosa niña vietnamita quemada por el napalm. Todo muy reconocible. Todo muy Banksy. Al igual que los mandamientos, todos estos escupitajos a nuestra conciencia pueden resumirse en otra provocadora obra que representa la subasta de un cuadro con la frase: “No me puedo creer que vosotros, imbéciles, compréis esta mierda”. Desplante marca de la casa. Pues sí, el subversivo, escurridizo y misterioso Banksy ha aterrizado en Madrid con una exposición que, por supuesto, él no ha autorizado. Todo suena a estrategia muy bien calculada. Como la de hace unos meses cuando su famosa “Niña con globo” fue destruida por el propio artista en Sotheby’s. Lo único que le reportó aquello fue más fama, una nueva obra rebautizada como “El amor está en la papelera” y una venta por más de un millón de libras. Banksy te puede gustar más o menos, te puede parecer un genio o un farsante, un artista imprescindible o una mala copia de Warhol, pero lo que no se puede negar es que sus trabajos son un desafío para el sistema, una protesta incendiaria que nos remueve el alma. Banksy no sólo es uno de los grandes referentes del Street Art, es también el gran azote del capitalismo, el consumismo, la violencia, la guerra o el control de la sociedad. Toda su obra es una inmensa protesta. También, probablemente, un gran negocio teledirigido hábilmente desde su calculado anonimato. Lo mejor es quedarnos con sus obras y, desde ellas, discernir si estamos ante un genio o ante un vándalo.

ELOGIO DEL JUEGO

bandersnatchPublicado en “La sombra del ciprés”, suplemento cultural de “El Norte de Castilla”, el 16 de febrero de 2019

El futuro ya está aquí. La perturbadora y exitosa serie británica Black Mirror, con sus paranoias e inquietantes predicciones, ya nos había colocado ante el abismo en anteriores ocasiones. Esta vez va más lejos. Ahora nos deja al mando de las operaciones. A estas alturas, la mayoría de la gente ya conoce la historia. En diciembre Netflix estrenó un episodio independiente de la serie titulado Bandersnatch. Nos lo vendieron con un señuelo tan atractivo como revolucionario: Bandersnatch iba a ser el primer producto interactivo de acción real. Dicho de otra forma: el público iba a poder tomar decisiones desde su mando a distancia convirtiéndose así en parte fundamental de la historia (el espectador pasaba a ser también guionista). Las reacciones no han tardado en colapsar las redes. Unos hablan de un juego metarreferencial que sólo busca divertir dejando de lado cuestiones más profundas y otros lo consideran una jugada maestra de Netflix encaminada a que sus productos sean cada vez más difíciles de piratear. Unos hablan de una auténtica revolución para la ficción televisiva y otros sólo ven un fallido intento de llevar el mundo de los videojuegos a las series. En todo caso, guste o no, parece evidente que se abren nuevas puertas a la forma de hacer cine. Ya son muchos los que apuntan a que el futuro pasa ineludiblemente por personalizar películas y crear distintos finales adaptados al usuario según los perfiles que tan bien trabajan todas estas nuevas plataformas de entretenimiento. Suena raro. Suena muy Black Mirror. Pero volvamos a Bandersnacht. En el episodio de marras hay una escena significativa en la que podemos ver un póster de Ubik, la novela de Philip K. Dick protagonizada por numerosas realidades o universos alternativos. No es una referencia casual. De eso va, en el fondo, Bandersnacht. De paranoias que no tienen fin. Aunque se habla de cinco finales definitivos, Charlie Brooker, el creador de la serie, confiesa haber olvidado cuántos finales diferentes existen. La posibilidad cierta de un final infinito está ahí porque un final sucede a otro final. Todo muy borgiano. La idea de infinitud convertida en pura y brillante pesadilla. Borges sabía que toda realidad se descomponía con la presencia del infinito y lo convocaba reiteradamente en sus obras. También los espejos que contribuyen a multiplicar el infinito. O el laberinto como símbolo del infinito y del caos. Bandersnacht, como muchos cuentos de Borges, juega a mostrarnos caminos que se bifurcan, juega con la posibilidad de elegir todos los destinos y de ir viviendo infinitas historias ramificadas. No es casual tampoco este otro guiño literario. Y mejor dejamos a un lado aquellos libros de “Elige tu propia aventura”. Sus editores ya se han lanzado como buitres a pescar en río revuelto y han denunciado a Netflix por un presunto delito de infracción de una marca registrada, algo traído muy por los pelos y que suena más a buscar publicidad gratuita. No, las referencias literarias son mucho más serias y nos llevan a un universo lúdico, al fascinante universo del juego en la literatura. Algunos dicen que la historia de Bandersnacht es muy floja comparada con otros capítulos de la serie. No han entendido que lo importante no es la historia sino el proceso. Lo importante no es la meta sino el camino que nos lleva a ella. Como en Rayuela. Todos recordamos la mítica novela de Cortázar que hace más de 50 años revolucionó de forma parecida el mundo de la literatura. En aquella novela, más que la historia de La Maga y Oliveira, nos sedujeron las múltiples posibilidades narrativas que Cortázar ponía a nuestra disposición con aquel libro que era muchos libros. Una novela que permitía a cada lector escribir su propia novela con unas combinaciones que también podían acabar resultando infinitas. Un reto fascinante basado fundamentalmente en el juego. El juego fue glorificado poco después por los chalados del Oulipo del que formaron parte genios como Georges Perec, Italo Calvino o Raymond Queneau. Todos ellos escribían sus novelas en base a retos y entronizando el juego como motor principal de creación. Aplicaban fórmulas a obras ya escritas para generar nuevas obras (el famoso s+7), construían novelas prescindiendo de alguna vocal y un larguísimo etcétera. Tampoco habían inventado nada nuevo. Sólo hay que recordar las novelas lipogramáticas de Francisco de Navarrete o de Alonso de Alcalá y Herrera a mediados del siglo XVII. El juego ha estado muy presente en la literatura desde siempre (ahí están por ejemplo también los “cadáveres exquisitos” de los surrealistas), así que bienvenido el juego al mundo del cine y de las series. Como anunciaba un entusiasta Álex de la Iglesia tras visionar Bandersnacht: “La ficción ha terminado por implosionar. Dios bendiga la nueva era que nos espera”. Pues eso, que con Bandersnacht Georges Perec se lo habría pasado bomba.

EL DIABLO, SEGUNDA PARTE

diablillo-segovia1Publicado en El Norte de Castilla el 15 de febrero de 2019

Pues sí, de la excelencia de los Brueghel y el Bosco al cutrerío más casposo y a un ejemplo de esos ataques de intransigencia e intolerancia que cada vez más campan a sus anchas. El diablo otra vez en el ojo del huracán. En esta ocasión, la polémica, en pleno siglo XXI, produce casi vergüenza ajena. Hay una leyenda preciosa en Segovia que señala que fue el mismísimo diablo el que construyó el acueducto. Lo hizo a cambio del alma de una joven segoviana harta de tener que acarrear todos los días el agua a lo alto de la ciudad. El trato era que el acueducto estaría construido antes del amanecer y cuando la joven vio a todo un ejército de diablillos trabajando a destajo comprendió su error y comenzó a rezar. La Virgen intercedió y, cuando el gallo cantó, al diablo le quedaba aún una piedra por colocar (justo donde ahora hay una estatua de la Virgen). Dicen que los agujeros de las piedras son las huellas de las pezuñas del diablo, que huyó rabioso… Con el fin de dar a conocer tan bonita leyenda y de atraer a los turistas a otra zona de la ciudad no tan visitada, al Consistorio se le ha ocurrido colocar un diablillo sonriente que con una mano sujeta un móvil y se hace un selfi. Ha sido en la parte alta de la calle San Juan y tras una polémica estúpida, quejas a tutiplén y la instalación paralizada por un juez. La Asociación San Miguel y San Frutos más cierto partido político incendiario han puesto toda la carne en el asador para tumbar el proyecto. Lo han hecho con argumentos inenarrables. Que si resulta ofensivo para los católicos porque supone una exaltación del mal. Que si Segovia puede convertirse en un foco de adoración satánica. Que si es un diablo bonachón y no repulsivo y despreciable como mandan los sagrados cánones. Que si cerca hay un colegio religioso y los niños se van a asustar al ver el ciruelo del diablo. El Bosco debe andar desternillándose. El día que estos tipos vean la Colegiata de Cervatos les da un ictus. En fin, medio mundo se ha hecho eco de la noticia. La caspa ha llegado a todos los lados. Ahora ya saben que la soldadesca de los tercios de Flandes se mantiene fuerte junto a la antigua sede de la Inquisición, justo al lado de la estatua del diablillo. Todo suena tan rancio y queda tan lejos del transgresor aliento de los Brueghel y su carnavalización del mundo que te entran ganas de echar a correr y no parar.

PURÉE D’AVOCAT SAUCE CHILI

pureeLa novela perdida de Francisco González Ledesma. Una novela publicada en Francia en el año 2002 dentro de la famosa colección de El Pulpo que puso en marcha Jean Bernard Pouy y que ningún editor (para vergüenza del colectivo) ha tenido a bien publicar en España. En fin, como llevaba tiempo detrás de meterle mano a esta novela, he decidido desempolvar mis conocimientos del francés (el idioma) y me he puesto manos a la obra. El resultado no ha podido ser más estimulante, algo previsible viniendo del gran Jefe. Todo en esta novela huele al viejo Silver Kane, tal vez porque esta historia nació de un encargo. Eso sí, sin los terribles plazos a los que se vio sometido en su día González Ledesma para entregar aquellos inolvidables bolsilibros a la editorial Bruguera. El argumento de “Purée d’avocat sauce chili” es sencillo y sugerente a partes iguales. Laura Belter, una chilena que ha huido de la dictadura de su país, recala en París y acude a un salón de peluquería con la intención de teñirse de rubia (para evitar ser reconocida y que la puedan encontrar). Sin embargo, su estancia en París va a ser muy corta. En la misma peluquería es degollada y las primeras sospechas policiales recaen en la dueña del establecimiento que no es otra que Cheryl, la novia de El Pulpo. Es el principio de una electrizante historia en la que no dejan de pasar cosas a un ritmo auténticamente frenético. Otra chilena, amiga de Laura, se verá involucrada y antes de que El Pulpo pueda contactar con ella desaparece misteriosamente. Pronto nuestro protagonista descubre que una herencia muy jugosa tras la muerte de Laura está en juego y su amiga es la heredera (eso sí, en caso de no aparecer en seis meses, dicha herencia pasará a un turbio bufete de abogados dirigido por un auténtico tiburón de las finanzas). El Pulpo ya sabe hacia dónde dirigir sus investigaciones… Por el medio, jerarcas de dictaduras militares, secuestros de bebés, abogados corruptos, usurpación de identidades y una intriga que te va zarandeando de página en página hasta un final típico de Silver Kane en el que nada ni nadie es lo que parece. Una auténtica maravilla con mucho del saber hacer del mejor González Ledesma y con el inigualable encanto de las novelitas pulp de Silver Kane. Por cierto, siguiendo la tradición y los designios de la serie de El Pulpo, hay que hacer mención al título, con el acostumbrado juego de palabras impuesto desde el primer número por Jean Bernard Pouy. En esta ocasión lo que sería algo así como “Puré de aguacate con salsa chili” tiene el doble sentido de la palabra avocat que es aguacate pero también abogado (un abogado es uno de los grandes protagonistas de la novela). Asimismo la palabra chili, además de la salsa de igual nombre, hace referencia al país sudamericano (Chili=Chile) que, por supuesto, goza de gran protagonismo en la novela. En fin, una fantástica novela que, repetimos, tiene el dudoso honor de no estar publicada en castellano. O dicho de otra forma, resulta lamentable que a estas alturas haya en España todavía una novela inédita (y para más inri publicada en otro país) del que para muchos de nosotros es el mejor escritor español de la segunda mitad del siglo XX.

EL DIABLO, PRIMERA PARTE

jan_brueghel_-__tentaciones_de_san_antonio_abad__-_google_art_project-1Publicado en El Norte de Castilla el 8 de febrero de 2019

El diablo, tal vez. Las mil caras del maligno. Una temporada en el infierno. Cualquier presentación vale para sumergirnos en el fantasmagórico universo de los Brueghel. Es el viaje que nos propone el Museo Nacional de Escultura a través de una exposición vertebrada alrededor de un portentoso lienzo del pintor flamenco Jan Brueghel titulado “Las tentaciones de San Antonio”. Junto a él, cuadros que siguen la estela de El Bosco imitando sus peculiares parajes devastados y cielos enrojecidos por pavorosos incendios. El demonio, la tentación y el pecado protagonizando cuadros de carácter fantasmal, repletos de alucinaciones diabólicas y en los que reina un ambiente de danza siniestra. Eso sin contar alguna curiosa obra como un relieve encargado a dos discípulos de Berruguete para el Hospital de San Antón de Valladolid, regido por antoninos, orden dedicada a tratar el “mal de los ardientes”. Una segunda parte de la exposición está centrada en los grabados alegóricos de “Los siete pecados capitales”, de Pieter Breughel, y su fantástica travesía al siglo XXI gracias a las ilustraciones animadas del belga Antoine Roegiers. Pero volvamos al principio. La beata Magdalena de San Jerónimo fundó en Valladolid, bajo protección real y del concejo municipal, la primera cárcel para mujeres de España. En realidad, Casa Pía de Santa María Magdalena o de la Aprobación, conocida también como Casa de las Arrepentidas. Una “galera para mujeres” o cárcel correccional para castigo de las mujeres vagantes y ladronas, alcahuetas, hechiceras y otras semejantes. Para una de las capillas de la iglesia, la beata encargó a Jan Brueghel un cuadro muy especial que ayudara a las pecadoras a resistir las tentaciones. Un cuadro valorado en mil ducados y del que el mismísimo Pantoja de la Cruz llegó a hacer una copia. “Las tentaciones de San Antonio” expresa a la perfección la resistencia del santo a los asaltos del maligno. El eremita entregado a sus oraciones mientras le acosan monstruos y seres maléficos. El eremita resistiendo las tentaciones carnales personificadas en mujeres convertidas en instrumentos del demonio. El eremita, en fin, ascendiendo al cielo y rodeado por una legión de demonios que intenta impedirlo. Pues eso. Exposición fastuosa y diabólica. Un inquietante universo infernal. Y, por supuesto, el diablo protagonizando un mundo de carnaval.

SHERLOCK HOLMES EN VENECIA Y OTRAS HISTORIAS VERDADERAS

sherlock-holmes-en-veneciaPequeño y memorable libro que aglutina nueve historias cortas en las que se entremezclan literatura, imaginación, librerías viejas, manuscritos perdidos  y protagonistas muy reconocibles. Sherlock Holmes, que da título al libro, capitaliza la primera y la última de las historias. La primera de ellas habla de un artículo perdido de Rubén Darío que refería el robo en Venecia de unas joyas de la familia real española y la intervención del detective de Baker Street. La última habla de un manuscrito de Sherlock Holmes que cuenta lo que sucedió inmediatamente después de su presunta muerte en las cataratas de Reichenbach y cómo una serie de aparentes suicidios hizo intervenir al “desaparecido” Holmes. Las otras siete historias no tienen desperdicio y están todas tocadas de un encantador toque borgiano. Precisamente Borges protagoniza el segundo de los relatos. En él, el autor cuenta cómo se encontró con Borges en una plaza de Taormina donde hablaron, entre otras cosas, de Sherlock Holmes. La excusa de  “Lo que Baroja nunca contó” son unos papeles que el escritor bilbaíno dejó en la casa de una familia casi desconocida en Bayona y de los que habló en alguna ocasión. En “Anatomía de un asesinato” se relaciona a Gustavo Adolfo Bécquer con el asesinato de Prim, muertos con ocho días de diferencia. El quinto relato habla de un inédito de Pessoa sobre su viaje a Fátima y de un premio amañado. En “París Buenos Aires” se desarrolla una historia fantástica con física cuántica por medio. Un viaje en el espacio y en el tiempo. Todo ello con base a la fascinación que tiene el autor por un relato de Cortázar en el que el protagonista entraba en el Pasaje Güemes de Buenos Aires y reaparecía en París. La séptima historia está protagonizada por una carta perdida de Luis Cernuda y el fantasma de Canterville. La octava historia es una reinterpretación, en fin, de Los papeles de Aspern, de Henry James, con Rafael Alberti por medio y unas cartas que dejó a una amante en Venecia. Pues eso, historias deliciosas que se dejan leer con una mezcla de fascinación y entusiasmo.

“En la nota a pie de página de una erudita monografía, en un artículo olvidado, en el testimonio de un testigo al que no se había dado importancia, se encuentran a veces las claves de esos grandes o pequeños enigmas que la historia oficial suele pasar por alto. No sabemos si la frase es una mentira verdadera, pero San Agustín decía que la verdad es como un león. No hay que defenderla, déjala suelta y se defenderá por sí sola. En Sherlock Holmes en Venecia y otras historias verdaderas, largo título para un breve libro, el penúltimo de José Luis García Martín, nos encontraremos con varios leones que sueltos intentan defenderse por sí mismos. En este libro todo lo que se dice es verdad, salvo algunas cosas que también son verdaderas”.

ESCALOFRIANTES NANAS

miedogran-800x400Publicado en El Norte de Castilla el 1 de febrero de 2019

El pasado sábado Albert Pla actuó en Valladolid. Ese mismo día supimos que el PP de Soria había pedido eliminar la actuación del artista catalán en el programa cultural de la primavera soriana. Lo hizo con razones demoledoras. La concejala del ramo las enumeró con convicción patriótica. El “pseudo-artista” provocador y/o catalanista invasor debía quedar fuera de suelo numantino. Eso venían a decir los amantes de la libertad… Albert Pla está de gira con su nuevo espectáculo “Miedo”, que es lo que parece que tienen la concejala y sus camaradas. Miedo a la libertad de expresión. Es evidente que desconocen por completo la obra del cantautor catalán, que no entienden su humor corrosivo, su necesidad de provocar, su surrealismo, sus contradicciones. En el LAVA pucelano no hubo, felizmente, ningún problema. Con el aforo completamente lleno, Albert Pla desgranó un concierto repleto de escalofriantes nanas cantadas con su característica voz de niño, aquí más apropiada que nunca. Un viaje muy íntimo (un tren de la bruja lisérgico) desde la infancia a la sepultura a través de los miedos, los temores infantiles (esos barbudos gordos que se cuelan por la chimenea cada navidad o ese ratoncito que arranca los dientes a los niños), los fantasmas que hay dentro de nosotros, el miedo a lo que hay fuera, a lo que hay dentro, a nuestros recuerdos, a bailar a solas con nuestros temores. Hubo de todo: payasos sádicos asesinos, equilibristas locos sin dientes, una muñeca diabólica que no paraba de repetir “canta, canta, no dejes de cantar, si dejas de cantar te morirás”, y hasta un hilarante monólogo de la madre ante el hijo moribundo, una vuelta de tuerca a lo bestia de “Cinco horas con Mario”. En fin, un espectáculo multimedia (multimierda, según Pla) fascinante, un recital teatralizado de todo menos convencional. Un show que remueve tripas y sentimientos. Que te hace reflexionar. Te hace pensar. Te hace reaccionar dependiendo del miedo de cada uno. Y también de sus prejuicios, que es otra forma de estar maniatado por el miedo. A la concejala de Soria seguramente le gustará más llevar a su ciudad a José Manuel Soto con su gira “Soy español”. O mejor aún, a Arévalo, para que cuente unos chistes de gangosos. Albert Pla es otra cosa. Del LAVA se marchó dejándonos con el alma en bandolera. “Estar vivo me da miedo, por eso me voy, ya estoy muerto, ya me voy”.

LA HIJA DEL ESPÍA

la-hija-del-espia-001Carter es un asesino a sueldo. Tras cuatro meses de búsqueda mata en Sao Paulo a Morgan, un peligroso espía internacional que había conseguido los planos de unos proyectiles orbitales y estaba dispuesto a venderlos a los rusos. Desde Washington quieren recuperarlos a toda costa. Morgan trabajaba con su hija y sospechan que ella tiene los planos así que comienza la búsqueda a contrarreloj de Mara Morgan. El problema es que no conocen su aspecto físico y lo único que saben es que tiene una pequeña quemadura en la parte interior de su muslo derecho.

Chris recibe órdenes de su jefe, Olson, de trasladarse a Sao Paulo y entrar en la casa de Morgan. Allí, tras una larga búsqueda encuentra dentro de un libro un cabello rubio y un dibujo a lápiz de una mujer rubia de unos veinte años. Supone que es Mara. En ese instante, alguien le ataca y le golpea. Poco después le tiran a un pozo, en realidad el famoso serpentario de Butantan, atestado de serpientes venenosas. Está atado, no se puede mover y a él se acercan algunas de ellas. Cuando cree que va a morir escucha un disparo con silenciador. Una joven rubia le acababa de salvar. No le quiere decir su nombre pero Chris sabe que es Mara Morgan. Al despedirse ella le confiesa que marcha en dirección a Río. Chris informa a Olsen de sus intenciones de dirigirse a Río de Janeiro pero los espías neutralizan el comunicado. Carter y otros dos compinches se dirigen también a Río. Los espías no tardan en localizarla. Uno llega hasta su habitación pero Mara se defiende y le tira por la ventana. Los otros dos llegan y la secuestran. Es el principio de un macabro juego entre espías de uno y otro bando con Mara Morgan en medio. El desenlace se sitúa en Nueva York donde está escondida la joven trabajando de incógnito como bibliotecaria en la Biblioteca Pública aunque ni siquiera allí estará a salvo. Como tampoco lo estarán los lectores de esta novelita ya que, fiel a su estilo, Silver Kane les zarandeará de uno a otro lado y pondrá en práctica la sagrada máxima de que las cosas (ni las personas) nunca son lo que parecen. Otra pequeña joya, en fin, del gran Silver Kane.

AFEITARSE ES COSA DE HOMBRES

gillettePublicado en El Norte de Castilla el 25 de enero de 2019

Pues sí, todo el mundo habla del anuncio de Gillette. El macho-macho de toda la vida está ofendidísimo y cree entender que el anuncio se pone al lado del feminismo, ese para el que (según ellos) todos los hombres son malos, violadores y agresivos. Tras ver el anuncio varias veces no salgo de mi asombro. Resulta inexplicable que un anuncio que dice “nosotros creemos en lo mejor de los hombres” o “los niños que están mirando hoy serán los hombres de mañana” haya podido molestar a tanto machito. Es alucinante que un anuncio en el que salen hombres que separan a dos críos que se están pegando, que ayudan a chavales que están siendo acosados o que reprenden a babosos que hostigan a mujeres pueda molestar a alguien. En el anuncio aparecen hombres buenos y hombres malos. Cada cual sabrá con quien se identifica. En cambio, los comentarios en las redes sociales son implacables. ¿Qué mierda es esa de que el anuncio culpabiliza a todos los hombres? Los trolls de VOX siguen con el mantra nazi de que las feministas odian a los hombres y, para ellos, este anuncio es un ejemplo más. Su masculinidad queda en entredicho. El Bolsonaro de turno se siente atacado. Añora a Pajares y a Esteso. Detesta, como El Fary, al hombre blandengue. Su discurso es el mismo: “la mujer es granujilla y se aprovecha del hombre blandengue”. A otros, por lo visto, lo que les molesta del anuncio es que unos creativos publicitarios nos digan cómo comportarnos. Les ofende el sermón. Que intenten vender su producto con moralina. Enhorabuena por descubrir lo que es la publicidad. Las empresas invierten en ella para ganar dinero. Y lo hacen con anuncios que nos manipulan emocionalmente. Lo hacen todos. Nadie se queja del sermoneo de todos los años de El Almendro. En lugar de hacer sentir mal a los hijos e instarles a que regresen a casa por Navidad para hacer felices a sus madres podían dedicarse simplemente a hacer turrones, ¿no? Qué curioso, en cambio, que lo de Gillette haya ofendido tanto. Muy sintomático, en realidad. El anuncio de marras no tiene por qué molestar a nadie salvo que se simpatice con las conductas machistas que refleja. Y ahí es cuando un batallón de machitos heridos ha jurado no volver a comprar maquinillas Gillette. Son tan machos que prefieren afeitarse con un machete, como Rambo, aunque a la vez no paran de llorar porque un anuncio les ha ofendido. Incongruencia troglodita.

EL HOMBRE EN EL CASTILLO

el-hombre-en-el-castilloTal vez la ucronía más famosa de la historia de la literatura. La escribió Philip K. Dick en 1962 y en ella nos encontramos un mundo alternativo en el que Alemania y Japón ganaron la II Guerra Mundial (Roosevelt había sido asesinado en 1933 y su sucesor había decidido no intervenir en la guerra). Los Estados Unidos están territorialmente divididos en tres sectores: la costa este ocupada por los nazis, los estados del Pacífico bajo el dominio japonés y los estados de las Montañas Rocosas aparentemente autónomos. Tras quedar incapacitado Hitler al término de la guerra, Martin Bormann se había puesto al frente del estado nazi, sin embargo, durante la novela, Bormann muere y se desata una tremenda lucha entre diversos jerarcas nazis. En este ambiente, se desarrollan diversas tramas argumentales protagonizadas por distintos personajes: un propietario de un reputado negocio de antigüedades americanas, uno de sus clientes (el señor Tagomi) angustiado porque sus arraigadas creencias budistas chocan con todo lo que está sucediendo a su alrededor, un espía que llega a San Francisco con la intención de alertar sobre una operación nazi destinada a derrotar a sus aliados japoneses, un par de artesanos americanos que comienzan a diseñar unas joyas con un extraño poder y la exmujer de uno de ellos (Juliana) que vive en Colorado y ha comenzado una relación con un agente al servicio de Alemania y empeñado en una misión secreta. Tal vez lo más interesante de esta ucronía es la existencia de otra ucronía dentro de la ucronía central, representada en un libro (“La langosta se ha posado”) que leen algunos personajes de la novela. En este libro, Roosevelt sobrevive al intento de asesinato y los EEUU se involucran en la guerra. El resultado es que Alemania y Japón salen derrotados. El libro está prohibido por los nazis pero en la zona japonesa se puede adquirir sin muchos problemas. Cuando Juliana se entera de que su pareja tiene la misión de asesinar al autor del libro (que supuestamente vive recluido en un castillo rodeado de complejos sistemas de seguridad) todo desemboca en un extraño final… Por cierto, a este juego metaliterario hay que añadir otro representado por el I Ching chino o Libro de los cambios cuyo sistema adivinatorio utilizan muchos personajes (al parecer, incluso, el propio Philip K. Dick lo utilizó para escribir la novela). En fin, una novela interesantísima que parte de una premisa fascinante. Quizá lo más atractivo sea precisamente el ejercicio metaliterario y la sugerencia de la existencia de algún universo paralelo representado en la novela a través de la figura del señor Tagomi que, en un momento de confusión y crisis existencial, aparece en un mundo alternativo en el que, efectivamente, Alemania y Japón han perdido la guerra… El juego de matrioskas literarias va en aumento y desemboca en un extraño y desconcertante final, tal vez en extremo caótico y divergente. Uno tiene la sensación de que Philip K. Dick no acaba de desarrollar todo el inmenso potencial que tiene la historia. Quizá tengamos que aguardar a otro Ridley Scott que explote por completo la fabulosa historia esbozada por el genio del LSD y la ciencia ficción.

El Norte de Castilla

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