MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA

ellis3Publicado en el suplemento especial final Heineken de Liga de Rugby en El Norte de Castilla el 25 de mayo de 2019

Cuenta la leyenda que hace casi dos siglos un joven y rebelde estudiante de la Rugby School, en el condado de Warwickshire, disputaba un partido de fútbol cuando, en un lance del juego, recibió la pelota y, ante el asombro de todos, la cogió entre sus manos, la aplastó contra su pecho y echó a correr hacia adelante hasta adjudicarse el tanto. Dicen los entendidos que aquel gesto de William Webb Ellis constituye el punto cero de la historia del rugby y que al aplastar el balón de fútbol contra su corazón convirtió aquella pelota esférica en un balón con forma de huevo. Dicen esos mismos entendidos que la historia no deja de ser una leyenda y su historicidad es más que dudosa. Da lo mismo. Necesitamos de las leyendas. De hecho, la International Rugby Board la acepta oficialmente como primer antecedente del rugby moderno y, desde 1987, el trofeo que se entrega a los ganadores de la Copa del Mundo de Rugby lleva el nombre de Copa Webb Ellis. Por si fuera poco, en la Rugby School se alzó una estatua del joven Ellis y en 1985 descubrieron una placa que dice: “Esta piedra conmemora la proeza de William Webb Ellis que con indiferencia hacia las reglas del fútbol jugado en su tiempo, tomó la pelota en sus manos y corrió con ella, originando así el rasgo distintivo del juego del rugby”.

Eso es el pasado y la leyenda. Ahora viajemos al 2019 y a la más pura y efervescente realidad. Cuando hace años desembarcó en Pucela el ínclito Nacho Lewin puso encima de la mesa el proyecto de hacer un gran equipo de rugby fusionando al VRAC y a El Salvador. Durante unas semanas, fue el tema estrella en la ciudad. La gente estaba dividida pero, hablando con los protagonistas, lo veían imposible. Un exjugador me decía que eso era como hacer desaparecer al Betis y al Sevilla de fútbol para crear un nuevo equipo. Era prescindir de los duelos históricos, de un derby que es mucho más que un partido normal, era meter con calzador en el mismo lecho a los Stark y a los Lannister. Han pasado muchos años de aquello. Ahora ha aterrizado en la ciudad otro personaje mediático y ya han empezado a correr algunos rumores. El primero de ellos habla de un posible interés de Ronaldo por comprar el equipo de baloncesto. Otro rumor que está en el aire (aunque uno lo pone mucho en entredicho) es la posibilidad de hacer un gran equipo de rugby fusionando a los dos equipos de la ciudad. ¿Tendría sentido? Lo dice alguien que no entiende de rivalidades, alguien que va a asistir a la final del sábado sin importarle quien gane, alguien que es del Quesos y del Chami. ¿Es eso posible? He sido muchísimos años socio del VRAC pero estoy muy unido por diversos lazos a El Salvador. El domingo quiero que gane el mejor. El que más se lo merezca. En todo caso, sé que va a ganar Valladolid. Sé que va a ganar el rugby. Sé que va a ganar el deporte. Y lo sé en un año muy duro en otras disciplinas. Un año en el que se ha menospreciado y no se le ha tenido el más mínimo respeto al equipo de fútbol por mucho que estuviera Ronaldo al frente. En el mundo del rugby, en cambio, lo que hay es mucho respeto por estos dos clubes que son un ejemplo a todos los niveles, no solo para el rugby sino para el deporte en general. Tanto es así, que uno no vería para nada descabellado fusionar a los dos equipos pero de otra forma. No lo haría en un nuevo equipo. Lo haría en un premio conjunto para ambos. Ahora que acaban de conceder el Premio Princesa de Asturias de los Deportes a la esquiadora Lindsey Vonn, no estaría nada mal un premio especial para estos dos equipos que han conseguido tantos milagros casi desde la nada, que se han convertido en iconos, que han hecho de un deporte minoritario el deporte rey en una ciudad como Valladolid, que dominan con mano de hierro la Liga española en los últimos tiempos (repartiéndose títulos como quien se reparte los trozos de una tarta), que han llevado al rugby español a otra dimensión ejemplificada en el hito que supuso llenar el estadio Zorrilla con 26.000 personas en la Final de la Copa del Rey de Rugby de 2016 (aquel día los queseros y los chamizos honraron al rugby y dieron una lección a toda España), que representan a la perfección los sagrados valores del rugby (como el respeto, la deportividad o la solidaridad), grandes y sagrados valores que están en peligro, no solo en el deporte sino en toda la sociedad, en fin, dos equipos que tienen una cantera que es la envidia de toda España, con decenas de críos y crías de todas las edades entrenando en Pepe Rojo con un único sueño: jugar algún día en el primer equipo del VRAC Quesos Entrepinares o del SilverStorm El Salvador. Pues eso. Que este fin de semana hay otra fiesta del deporte. Ni queseros ni chamizos alzarán la Copa Webb. Harán algo mucho más importante. Viajarán más allá de la leyenda y harán que nos sintamos orgullosos. Este sábado los dos equipos de Valladolid se vuelven a jugar la Liga Heineken. Lo hacen por cuarto año consecutivo. Gane quien gane, ganaremos todos.

EN MITAD DE LA VÍA

pucela-2019Publicado en El Norte de Castilla el 24 de mayo de 2019

El pesimista es incapaz de ver la luz al final del túnel. El optimista siempre ve la luz al final del túnel. El realista ve la luz de lejos y sabe que es un tren. Y el maquinista se pregunta cómo es que hay tres gilipollas en mitad de la vía. Así fueron algunos de los momentos vividos a lo largo de la última temporada liguera. Lo más importante: el Pucela se queda un año más en Primera. ¿Eso es bueno? Tras lo sucedido, uno no sabe. Tanto desfibrilador a mano no puede ser sano. Tampoco el sentirse ninguneado y estafado. Eso que llaman fútbol y cada vez es menos fútbol. Quizá el VAR no sea el problema sino la mierda de uso que están haciendo de él pero lo ocurrido este año ha sido masacrar a nivel futbolístico al equipo más débil y, de paso, humillarle a nivel social. En las últimas jornadas ya era un clamor a escala nacional. “Si el Real Valladolid se salva será una hazaña nunca vista. ¡Qué escándalo! Uno detrás de otro” (Tomás Guasch, tras el robo del Wanda Metropolitano). Hace unos días en La Vanguardia hablaban del mérito de la permanencia del Pucela. Según ellos, habría perdido hasta 15 puntos por culpa de los árbitros y del VAR. Da lo mismo. Se han superado todas las adversidades. El presupuesto más bajo, el equipo con menos tiempo para confeccionar la plantilla, jugadores de menor calidad y debutantes en su mayoría, lesiones… Es cierto que ha habido fallos, malos partidos, errores infantiles. Pero, al final, entre todos hemos sacado el orgullo y con la afición siempre al lado del equipo. Todos menos unos pocos parapetados tras redes sociales y foros. Pocos pero ruidosos y deprimentes. La forma de ser del castellano, dicen. Eso de llevar el ADN agorero tatuado en el alma, de bajarse del autobús a la mínima, de verlo todo negro. Produce vergüenza ver ahora los comentarios de tanto infausto profeta que ya en enero daba la matraca con que estábamos en segunda, que no ha parado de pedir la cabeza del entrenador, que se ha hartado de insultar a nuestros jugadores. Son los mismos que el año pasado también los insultaba y hablaba de descenso a Segunda B. Los mismos que decían que Mata no valía ni para jugar en la liga chipriota. Los mismos que, a nada que se tuerza la cosa, escupirán su bilis el próximo año. Pues nada. Que se tomen una tilita. Todos somos gilipollas y todos estamos en mitad de la vía pero los pesimistas (inclementes e insultantes a mayores) no tienen perdón.

LA BELLEZA, pt. 3

capaPublicado en El Norte de Castilla el 18 de mayo de 2019

Mucho tiempo hablando de lo mismo. Y mucho tiempo comentando algo casi idéntico pero con distinta voz. He aprendido que hay muchas preguntas y casi ninguna respuesta. También he aprendido que las pocas respuestas que hay las encontramos en el arte (versión 1). Las pocas respuestas que hay las encontramos en la literatura (versión 2). Las pocas respuestas que hay las encontramos en la belleza (versión 3). De algo de todo eso hablaron el pasado martes el escritor Gustavo Martín Garzo y el pintor Jesús Capa en el Patio Herreriano con la exposición del segundo velando armas casi en la puerta. “Una jaula salió en busca de un pájaro” es el título de la bellísima e inquietante instalación dedicada al universo literario de Kafka. Pintura transformada en algo tridimensional. En cuadros por los que se puede caminar. En arte envolvente obsesionado por atrapar lo atmosférico de la obra, lo que parece que se escapa. Una invitación a deambular entre los extraños y enigmáticos héroes kafkianos, personajes enjaulados e instalados en la incertidumbre y enfrentados a puertas abiertas que no dan a ningún lugar, a escaleras tortuosas sin destino conocido, a ventanas que no se abren al mundo sino a algo inquietante y desconocido. Un bosque, en fin, lleno de secretos. Eso es la belleza para el hombre. Historias que necesitamos contar y que necesitamos escuchar para sentirnos vivos. Para preguntarnos por el sentido de todo. “El arte sólo surge del miedo a que la vida no signifique nada”. Algo así leemos en “La rama que no existe”. Y es que si dejamos de hacernos preguntas se acaba la vida. El arte mantiene vivas las preguntas (versión 1). La literatura mantiene vivas las preguntas (versión 2). La belleza mantiene vivas las preguntas (versión 3). Llegados a este punto la conclusión resulta sencilla: sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Luis Eduardo Aute lo explicó muy bien: “más que náusea dan tristeza, no rozaron ni un instante la belleza”. Y el poeta va más allá reivindicando “ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza” (quizá porque, como decían en “Esplendor en la hierba”, la belleza siempre subsiste en el recuerdo). Por eso la belleza es la que nos protege de los peligros. La belleza como refugio. Como único y necesario salvavidas. Dice Gustavo Martín Garzo en su última y memorable novela que no estamos solos, que la belleza siempre regresa.

CUATRO PUERTAS ROJAS

cuatro-puertas-rojas“Recuerdo muy bien la casa del abuelo tal como era antes, en los años en que Ketty, Sigrid y yo jugábamos frente a ella, entre los inmensos árboles. Recuerdo los enormes muros de piedra, las enredaderas que trepaban por ellos, los cristales emplomados y el aire siniestro que parecía flotar en torno a la casa. Nuestros juegos eran siempre los mismos: «¿A que tú no ves un fantasma en aquella ventana? Yo sí que lo veo». A veces jugábamos a descubrir tumbas en el jardín. Eso no era difícil, porque la casa había sido antes una antigua abadía, y sus alrededores estaban tapizados de tumbas de los monjes, tumbas que la hierba y la maleza habían ya cubierto. Entre Sigrid y yo descifrábamos las inscripciones latinas o normandas, ya casi borrosas del todo, y tratábamos de imaginar cómo habían sido los seres que ahora reposaban allí, bajo nuestros pies, convertidos en polvo”.

Así empieza esta pequeña joya de Silver Kane. La historia de Jimmy Logan, el hombre que lo compra y lo vende todo, incluso cadáveres. Recuerda su infancia en la casa del abuelo, jugando con sus primas Ketty y Sigrid. Recuerda la enigmática y tenebrosa casa con un largo pasillo con cuatro puertas rojas. Nunca atravesaron ninguna de ellas. Sólo la primera. Allí apareció muerto el abuelo. Envenenado…

Muchos años después, Ketty está en la cárcel y corre peligro de ser condenada a muerte por asesinar a su esposo. Llama a Jimmy Logan para que le ayude. Le dice que hay un testamento con mucho dinero en juego. El testamento del abuelo que nunca se encontró. Está escondido en aquella casa. Ella sabe que los beneficiarios eran ellos tres más el marido de Ketty. Hay una cláusula, por otro lado, que indica que solo uno de ellos cuatro se llevará la herencia. Y antes tienen que morir que morir los otros tres…

Cuando Jimmy se dirige hacia la casa se encuentra con Sigrid, a la que incluso llega a salvar la vida ya que unos mafiosos andan detrás de ella. Los dos se refugian en el viejo tenebroso caserón. Escuchan ruidos por la noche. Entran en la primera puerta y se encuentran con el cadáver del abuelo embalsamado y sentado en una mecedora. Luego, cuando regresan, ya no está. Sin embargo, se sigue escuchando por la noche el ruido de la mecedora moviéndose. Poco después golpean a Jimmy e intentan asesinar a Sigrid. Poco después aparecen en la casa dos nuevos personajes: Gloria, la hermanastra de Jimmy, y Johnson, un antiguo amigo de la familia. Todos parecen ir detrás de la herencia del abuelo. El problema es que sólo uno puede ser merecedor de ella. La clave está detrás de esas inquietantes puertas rojas…

LA BELLEZA, pt. 2

belleza2Publicado en El Norte de Castilla el 10 de mayo de 2019

¿Puede haber belleza en el ruido? La banda californiana Metallica desplegó en Madrid, hace justo una semana, todo su aquelarre metalero ante setenta mil almas en un espectáculo de luces multicolores, fuego, pantallas gigantes y juegos pirotécnicos regado con una potencia de miles de vatios de sonido. Una apisonadora descargando himnos y liberando adrenalina a ritmo de puro rock. El ruido y la furia. ¿Hay belleza en ello? Por cierto, desde hace más de treinta años Metallica empieza sus conciertos con “El éxtasis del oro”, melodía apabullante y desgarradora que Ennio Morricone compuso para “El bueno, el feo y el malo”. Escuchar a miles de personas en plena catarsis colectiva coreando esa canción no tiene precio. Precisamente, Morricone se presentó cuatro días después en Madrid acompañado de más de 200 músicos y coristas para regalarnos un viaje nostálgico por algunas de sus más memorables bandas sonoras, títulos y melodías que ya forman parte de nuestra memoria sentimental. Lo que escuchamos en el Wizink Center fueron algunas de las composiciones más hermosas de toda la historia. De hecho, la música de Morricone ejemplifica como pocas aquel dicho de que la belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. O aquel otro que nos recuerda que la belleza, como el dolor, hace sufrir. Medicina para el alma. Música de las esferas. La misma que nos recibirá cuando llamemos a las puertas del cielo. El nonagenario compositor italiano terminó por la puerta grande con un bis de “El éxtasis del oro” mientras todos nos sentimos, de repente, como el bueno, el feo y el malo luchando en el cementerio de Sad Hill. Allí precisamente había ido unos días antes a visitar la tumba de Jazz Negroponte. Y, aprovechando la cercanía del monasterio de Santo Domingo de Silos, a buscar la belleza en el increíble canto gregoriano de los monjes. Tocar lo divino con el corazón. Luz para el alma. Voces celestiales. Gratias agamus Deo Patri qui idoneos nos fecit in partem sortis sanctorum in lumine. Música silenciosa. Refugio espiritual. El aire vestido de belleza. La misma música que el mago Merlín creyó oír cuando fue con el hada Morgana en busca de la espada encantada. En todo ello hay belleza. Y eso es lo único que nos salva. Lo que nos mantiene vivos. Metallica, Morricone y los monjes de Silos. La música convertida en refugio. Porque buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo.

LA BELLEZA, pt. 1

corto-maltesPublicado en El Norte de Castilla el 3 de mayo de 2019

Dice Gustavo Martín Garzo en su última y memorable novela que no estamos solos, que la belleza siempre regresa. “La rama que no existe” es su título. Luis Cernuda on fire. Una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe, una pregunta cuya respuesta nadie sabe. Todo eso es el deseo. Y ya se sabe que la satisfacción del deseo engendra las frutas de la vida y de la belleza. También que la belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad. Quizá por ello nos sentimos felices e incluso nos engañamos pensando que, por momentos, acariciamos eso tan mágico de la belleza cuando regresamos a Corto Maltés. “En cualquier lugar excepto en Ítaca” es el nombre de la magnífica exposición instalada en la Casa Revilla para homenajear a Corto Maltés, sin duda uno de los mayores mitos literarios del siglo XX, un moderno Ulises que nos ha hecho viajar a los lugares más fascinantes del mundo a lo largo de los maravillosos tebeos de Hugo Pratt (ahora continuados por Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero). De ese fascinante relevo habla la exposición. Hay bocetos, dibujos, anotaciones, mapas, una banda sonora e incluso cuatro perfumes creados para la ocasión que se corresponden con el perfume del mar, el de la jungla, el del aventurero y el de los libros viejos. Pero, sobre todo, está el recuerdo constante a la figura de ese capitán de mar enigmático, lacónico y solitario; un tipo que prefiere libertad y fantasía antes que riqueza. Un icono inconfundible, con su gorra, los cuellos subidos de la chaqueta, el arete en la oreja y el cigarrillo siempre humeando. Están también esos personajes maravillosos que le acompañan en sus aventuras como El Monje, Rasputín o la hermosa Pandora, la mujer de su vida a la que nunca se cansará de buscar, tal vez porque le recuerda a un tango de Arola que escuchó en Buenos Aires (“Precisamente porque no te pareces a ninguna me gustaría encontrarte siempre, en cualquier lugar”, le confesó Corto a Pandora en el primer álbum de la serie). Pues eso, relatos hijos directos de Jack London, de Stevenson, de Salgari, de Verne. “Cuando quiero relajarme leo a Engels, cuando quiero algo serio leo a Corto Maltés” dijo en su día Umberto Eco. Enfrentarse a la aventura y no esperar al otoño. En eso puede radicar la felicidad y la búsqueda de la belleza. Corto Maltés: siempre fiel a la aventura pero también a la nostalgia de un mundo perdido. Hay belleza en ello. Pero también saudade. Mucha saudade.

LA DAMA ENTRE LLAMAS

notre-dame2Publicado en El Norte de Castilla el 26 de abril de 2019

En 1944 París pudo ser destruida por completo cuando Hitler ordenó volar los puentes sobre el Sena y lanzar sobre la ciudad una lluvia de bombas para que no quedara en pie ningún  monumento. Con los aliados a las puertas de París, su perverso plan consistía en que la ciudad no cayera en manos del enemigo a no ser como un montón de ruinas. Sin embargo, el comandante del Gran París no se atrevió a asesinar la belleza. Cuando las tropas aliadas entraron en París, Hitler le llamó. Sólo le preguntó una cosa: ¿Arde París?  Dicen que le pusieron el auricular para que escuchara el sonido de las calles de París. Hasta él llegaron las notas de la Marsellesa y las campanas de Notre-Dame revoloteando gracias a los poderosos brazos de Quasimodo. Unos días antes, los nazis habían detenido a un joven de la resistencia. Le vendaron los ojos y se dispusieron a fusilarlo frente a Notre-Dame. La leyenda cuenta que se arrodilló y rezó a la Virgen. En ese instante, los nazis escucharon un aullido y una sombra se proyectó sobre el atrio de la catedral. En apenas unos segundos, las gárgolas rescataron al prisionero bajo la aterrorizada mirada de sus verdugos. Ahora, 75 años después, el mismo día en el que el Titanic se hundía en nuestra memoria, las llamas han estado a punto de devorar Notre-Dame. Durante unas horas, París dejó de ser una fiesta. A las ocho de la tarde del 15 de abril, París quedó decapitada mientras caía la aguja central. Victor Hugo ya lo había escrito: “una gran llama subía entre los dos campanarios con torbellinos de chispas, una gran llama desordenada y furiosa que con el viento parecía por momentos un jirón en medio del humo”. Entonces todos nos convertimos en Quasimodo llorando lágrimas de desesperación. No hablamos solo de la mayor catedral gótica del mundo. Hablamos de una tumba vertical invertida que forma parte de nuestra educación sentimental. Un mágico bloque de tinieblas que se ha convertido a lo largo del tiempo en parte de nosotros, de nuestros recuerdos. Quasimodo, escondido en la oscuridad, el ojo brillante, espiando a Esmeralda bailar entre la niebla de las cenizas de la catedral en llamas mientras las gárgolas nos protegen del ataque de los demonios. Gracias a ellas sabemos que nadie torcerá sus nervios de acero. Que ningún dragón podrá fulminar con su fuego su antigua osamenta de roca. Dentro de mil años la vieja Dama sepultará París como un día anunció Nerval. Y nosotros estaremos allí leyendo a Victor Hugo.

MENOS LOBOS, CAPERUCITA

caperucita-rojaPublicado en El Norte de Castilla el 19 de abril de 2019

Y llegaron y tiraron a la hoguera “Caperucita Roja” por sexista, por temeraria, por llevar una botella de vino en la cesta, por contar una historia tóxica, por vestir caperuza de
color rojo. Y después tiraron a la hoguera “El soldadito de plomo” por militarista, “El patito feo”por discriminatorio, “Pinocho” por atentar contra el octavo mandamiento, “Blancanieves” por ser la imagen de una mujer objeto, “Los tres cerditos” por especulación inmobiliaria, “Hansel y Gretel” por maltrato infantil. Habían comenzado por eliminar libros que consideraban tóxicos para los niños pero luego decidieron seguir con el resto. Y llegaron y tiraron a la hoguera “Harry Pottter” por incitar a la brujería, “Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn” por racistas, “Lolita” por inmoral, “Los tres mosqueteros” por violencia y falta de paridad, “Otelo” y “David Copperfield” por asesinato en el ámbito familiar, “Viaje al fin de la noche” por el antisemitismo de Celine, “El principito” por animar a una ilimitada fantasía (algo que perjudicaba el control gubernativo), “Alicia en el país de las maravillas” por considerar inaceptable que los animales del libro hablaran y se comportaran como seres humanos, “Cuentos de la locura ordinaria” por sádico, “Como agua por chocolate” por estimular malos hábitos alimentarios, “El cantar de Mío Cid” por violencia contra las esposas, “Retorno a Brideshead” por promover la homosexualidad, “La Celestina” por ser un canto al abuso y comercio carnal. Las llamadas brigadas Fahrenheit 451 se pasaron años y años haciendo auditorías por todos los hogares y tirando libros a la hoguera empezando por “Fahrenheit 451”. Y acabaron retirando los libros que consideraron tóxicos, que fueron casi todos. Y borraron de los libros de historia a la mayoría de escritores por no ajustarse a los patrones del nuevo siglo. Y los libros acabaron pareciéndose a las drogas: debías de tener tu traficante de libros prohibidos. Y no se dieron cuenta de que cuando se queman libros se acaba quemando también personas. Que cuando borramos la historia de la literatura borramos nuestra memoria. Y el mundo acabó por transformarse en un lugar destinado a que los demonios exterminasen a los ángeles. Pues eso. Llegaron y tiraron a la hoguera “Caperucita Roja”. Y luego vino el lovox. Y ya fue demasiado tarde para quejarnos. Eso sí, nos quedó una sociedad preciosa llena de gilipollas y gilipollos.

EL COLOSO PARA ASNOS

colosoderodasPublicado en El Norte de Castilla el 12 de abril de 2019

Cuentan las crónicas que un rico ateniense le pidió a Sócrates que se encargara de la educación de su hijo. El filósofo le reclamó 500 dracmas por ello. “Es mucho dinero. Por esa cantidad podría comprarme un asno”, contestó el ricachón. “Efectivamente, le aconsejo que lo compre, así tendrá dos”, sentenció el filósofo. Por cierto, Sócrates nació el 471 a. C. y murió el 399 a. C. Como la cosa va de asnos, alguno podría decir que murió antes de nacer. Viene la tontería a cuento ya que, por lo visto, vivimos en medio de la estulticia más absoluta. Todos conocemos (eso creía al menos) el Coloso de Rodas. Una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Una monumental estatua de 32 metros de altura que representaba al dios griego Helios. Una obra que durante mucho tiempo se consideró legendaria (nunca se supo muy bien ni su aspecto ni su ubicación exacta, lo que hizo volar la imaginación de todos) aunque ya se han encontrado restos que dan fe de su existencia. Plinio habla de una escultura tan descomunal que cada uno de los dedos del Coloso era más grande que una estatua normal. De todo ello se hacía eco hace poco una cuenta de twitter especializada en compartir fotos e imágenes que han marcado la historia de la humanidad. Como colofón comentaban que el Coloso de Rodas, que empezó a construirse en el 292 a. C., quedó destruido por un terremoto en el 226 a. C. Y ahí comenzó un Armagedón vergonzoso en forma de debate para asnos. Por lo visto la peña, aunque parezca increíble, desconoce lo que significa la abreviatura a. C. Los comentarios despectivos, el cachondeo generalizado y la chulería con la que los usuarios intentaron corregir al autor del tuit resultaron bochornosos. “O sea primero se destruyó y luego se construyó”, “”te equivocaste de año xd”, “¿pero cómo fue destruida antes de hacerla?”, “se cayó antes de ser construida, jajajaja”, fueron algunos de los comentarios asnales. Tampoco hacía falta contratar a Sócrates. Con echar un vistazo a Google les hubiera servido para no hacer el ridículo. De todas formas, ¿dónde ha quedado el sistema educativo?, ¿qué es lo que están aprendiendo las nuevas generaciones? Muchos de estos asnos cuando leen lo de AC y DC piensan que son las  siglas de una banda de rock. Lo de corriente alterna/corriente continua queda para otro momento. Y sí, si la cosa sigue así, seguramente nos espere un final muy parecido al del Coloso de Rodas.

LA SOMBRA DE POE

la-sombra-de-poeBaltimore, 1849. El cuerpo de Edgar Allan Poe es enterrado en una tumba sin nombre. El público, la prensa y la propia familia del célebre autor asumen su condición de borracho con un patético final. Pero un apasionado admirador, un joven abogado llamado Quentin Clark, decide arriesgarlo todo para restituir el buen nombre de Poe, descubrir el misterio que rodea sus últimos días y descifrar las extrañas circunstancias de su muerte. Inspirado por los relatos de Poe, Clark intenta encontrar al único hombre que puede resolver este extraño caso: la persona en la que se basó Poe para crear al infalible detective C. Auguste Dupin. Con la aparición de dos candidatos comienza una competición sin igual para desentrañar la muerte de Poe y demostrar quién es el «verdadero» Dupin….

A priori, el argumento no podía resultar más atractivo. Una investigación sobre uno de los enigmas más relevantes de la historia de la literatura, protagonizado además por mi adorado Edgar Allan Poe. Lo tenía todo. Menos alma. Eso lo descubrí mucho más tarde.

El señor Matthew Pearl ya había metido sus manos en Dante con la exitosa “El club Dante” y se propuso hacer lo mismo con Poe. El resultado no ha podido resultar más decepcionante. No merece la pena extenderse mucho. Esa aparición de dos investigadores (Auguste Duponte y Claude Dupin) que empiezan a competir por descubrir la verdadera causa de la muerte del poeta resulta tan estúpida como tediosa, sin contar con que los dos personajes en cuestión no resultan para nada atractivos y tienen la poderosa virtud de caer mal (en algún momento la competición parece centrarse en ver quién de los dos es más fatuo). Y lo peor de todo es que con todas sus infantiles disquisiciones y la aparición de otras historias, familia Bonaparte incluida, el autor parece olvidarse por completo de Edgar Allan Poe. Cuando ya casi al final de la novela (a la que uno llega solo por pasión y respeto al autor de “El cuervo”) aparecen unas conclusiones interesantes, con la teoría sobre la muerte de Poe propuesta por Claude Dupin tras sus investigaciones, llega el contrapunto del señor Auguste Duponte para tirar por los suelos todo el castillo de naipes y quedarnos como al principio. En fin, una gran idea como punto de partida y un desarrollo tedioso y aburrido, sobre todo desde que aparecen en escena los dos supuestos tipos en los que, presuntamente, Poe se había inspirado para crear al detective C. Auguste Dupin. “El Dupin real es aquel que convenza al mundo de que lo es; él será el que prevalezca”, dice el autor en un momento dado. La resolución que nos termina regalando es frustrante. Pues eso, que mi amigo el detective de libros Ariel Conceiro no descarta, visto lo visto, echar el resto e investigar en algún momento el misterio que rodea los últimos días de Edgar Allan Poe y su enigmática muerte.

El Norte de Castilla

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