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Categoría: Semblanzas
Iluminaria. Poesía reunida 1976-2017 – Octavio Uña Juárez

El sociólogo y poeta o viceversa, o lo uno porque lo otro, ha reunido en un sólo volumen arquetípico la poesía que ha publicado desde 1976 hasta el 2017.  A lo largo de sus 1120 páginas nuestro querido amigo reúne sus libros Escritura en el agua, Edades de la tierra, Antemural,  Usura es la memoria, Ciudad del ave, Labrantíos del mar, Cantos del escorial, Crónicas del océano, Cierta es la tarde, Puerta de salvación y un par de apéndices donde se compendian pregones líricos y los prólogos a los libros antologados. Un tercer apéndice muestra una selecta bibliografía de trabajos que han estudiado la poesía de nuestro autor.  El volumen de poesía ha sido publicado por a editorial Sial/Pigmalión en este mismo año 2017, en fecha tan señalada como el día del nacimiento de Dante Alighieri.

A Octavio Uña Juárez tuve la ocasión de conocerle y entrar en contacto con su manera de estar en el mundo en el año 81, pardiez, cuánto tiempo ha transcurrido. En aquel momento, cuando este hombre amable e ínclito (aunque entonces no lo sabía), entró por la puerta de un instituto de secundaria como catedrático de filosofía  y justo en mi clase. Lo que me llamó la atención de manera inmediata no  fue si no la palabra, la capacidad para nombrar todo lo que en el mundo había y más, lo que la mente contenía, y más, nombrar todas las cosas que aún sin nombre se removían en el alma. La palabra que deslumbraba a cada instante dictada al voltear de las cabezas. Metáfora excelsa y clarividente que escrita en la pizarra se derramaba sobre la mirada asombrada de aquellos alumnos no acostumbrados a tales alardes de comunicación. Que esa era su especialidad la comunicación y la iluminación de las almas. Por eso no extraña que su antología se denomine Iluminaria.

Iluminación por el conocimiento. Esparcir el conocimiento como quien labra la tierra, y el mar. Compré el primer libro de poemas de Octavio en aquel momento, finales del 80, y pude comprobar como era una poesía que quería hacer de la palabra conocimiento. Una palabra iluminativa: ilustrada y lustrosa.

Ilustrada porque se centra fundamentalmente en la naturaleza, que tiene un nombre Castilla y en la bondad humana, las gentes de Castilla. Una admiración aristótelica en laoc contemplación de la realidad de Castilla, una mirada asaz filosófica en la contemplación y recuerdo de Castilla. De la Castilla hoyada y la Castilla hoyadora. Pero siempre con la mirada puesta en la pieda, en el aljibe, en el adobe. Sin olvidar nunca que esa visión de Castilla se realiza a través de la palabra. (Yo siempre te amaré, palabra/Siempre/ te llevaré conmigo hasta los parques/en la tarde)

Si algo aprendí y creo que sí de aquella lectura franca e inocente, una mirada de crío de 16 años a unos versos de madurez de vino, es que lo esencial en la mirada a la naturaleza y a la gente es esa palabra admirativa y cargada de conocimiento filosocioteológico. Esta mirada admirativa conlleva una racionalización de los ctónico que anida en las gentes de Castilla, una depuración de las supersticiones, del fanatismo religioso en pos de un Deismo natural, de una naturaleza deifica (Yo te pensé en la luz,/acostumbra a júbilos ágiles de los párpados/¡Oh extraña posesión la de esta luna llena de tu cara)

De la misma manera, esa palabra ilustrada y lustrosa quiere enseñar a Castilla la necesidad de que se aleje de esa política absolutista que ha mantenido durante siglos, de posesión y mostrarle más bien esa necesidad de apertura al mundo pero sin posesión ni enseñoramiento. Sí, apertura, esa apertura comunicativa que tan bien describe el Octavio sociólogo con la mano de maní de Jaspers.

Ya ves que la Iluminaria del título es la iluminación ilustrada.ilumi

La palabra lustrosa de Ocativo Uña, una palabra que brilla como los campos amarillos del pan cuando el sol en su álgido esplendor los engrana aún más si cabe, Una palabra sana, saludable, que se ha de comer como se toma el pan en la mesa, sin tacha y como se toma el pan ante el altar, con limpieza de corazón. Porque la palabra sana es palabra singular y preclara.cir

Digamos sólo que es buen momento de publicar esta compilación de los libros de Octavio porque la singularidad de sus temas y de su palabra, ha de advenir de gloria y perlas a este mundo que ha perdido su ilustrada conciencia por mor de una libertad expresivista, confundida con libertad de expresión culta. Una poesía que conducirá a un nueve y joven lector por las sendas garabateadas del instante, a la búsqueda de la belleza y de esa verdad estética que no estática que se guarda en los lotos filosóficos.

La palabra de Octavio encandila y durante horas uno pasearía a su lado escuchando esa palabra ilustrada y lustrosa, convenientemente aderezada de odisea y canto. Iluminaria es ese paseo por las plazas mayores de Castilla, por la soledad de Castilla en la buena compañía de la palabra cognoscitiva de Octavio Uña.

 

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Teo Palacios: En España es impensable una Marsellesa

A las cinco de la tarde atravesé la plaza mayor de la localidad de Lerma a la búsqueda del Patio del Palacio del Duque de Lerma. Los pasos resuenan vacíos entre la niebla mientras camino a la puerta del actual parador de Turismo. Allí, entre voces que calman el presente con su conciencia intranquila de pasado de polilla, he quedado con el escritor Teo Palacios, a través de su editora, Penélope Acero. Se trataba de entrevistar al autor que había escrito y presentaba una novela veraz sobre el Duque de Lerma, El trono de Barro

Nunca había pasado al interior de esta lúgubre mansión de un pasado cierto, de corrupción y precivilización. Al atravesar la puerta, amablemente me recibe una de las encargadas de recepción para interesarse por lo que deseo. Le explico que he quedado con el escritor que presenta el libro esa tarde en el parador (no me salía si era Teo o Tino, y en palacio, recordaba su Palacios) mientras ella se ofrece a avisarle. No lo deseo porque ya he quedado telefónicamente a esta ahora y en el Patio de Palacio.

Mientras aguardo la llegada de Teo, observo a varias parejas de edad jubilada dando vueltas a las inscripciones y diversos atavíos y cuencos y propagandas y menús para sibaritas. Doy vueltas y me acerco a las escaleras donde, en el rellano, se exhibe un retrato, que imagino del Duque Francisco. Los trabajadores del parador hablan y se afanan a su trabajo. A la cuarta vuelta, en la que comienzo a parecer sospechoso de cualquier salvaje afección, o así lo siento, como siempre, aparece al fondo la figura bicéfala del escritor y su editora, de Teo y Penélope, un ser único amasado en el acero.

Teo aparenta más altura de la que inclina al saludo,cuando entrechoca sus manos con una confianza envidiable y que derrocha a raudales; y de desenvuelto, agota cualquier previa representación  de cómo me presentaría. Me he quedado inmóvil y sin palabras, y sin saber si sí o no dar la mano o sí  simplemente allegarme al autor y comentarle que su nueva novela, al menos en lo leído, no desagradaba. Lo digo, su desenvoltura de director empresarial establece una confianza envolvente que allana la entrevista y yo sólo me fijo en ese hálito de seducción inevitable. Nos sentamos en un antiquísimo banco corrido, al lado de la pared, en el pasillo que dirige a las escaleras que suben al piso superior, vigilados por el Duque de Lerma, severo y cruel.  

Con la grabadora dispuesta y bajo la atenta miada de la sutil Penélope, que aguarda a que finalice la entrevista tejiendo en su mirada la entrevista aún por realizar, como si ella ejerciera todo los papeles, entrevistadora, entrevistada y hasta el mismísimo Duque de Lerma, se inicia la entrevista en este escenario que nos aplana con su peso imponente.

 

“Sabes, trabajo en el Cardenal Sandoval y Rojas, en casa de Bernardo…”

– Su tío, sí, un personaje importante, que llegó a ser inquisidor general y de gran relevancia en su época. Pero en la novela, la familia del Duque de Lerma tiene poco peso. Aunque aparecen al comienzo de la novela, porque Francisco necesitó su ayuda. Estuvo estudiando a cargo de su tío, Arzobispo de Sevilla. La familia que más aparece en la novela es la familia íntima, su esposa, sus hijos, de la que, por supuesto, si hablamos. La historia que relata la novela no se centra en la familia Sandoval como tal; en realidad, contamos el ascenso y caída del Duque de Lerma. 

 

 

“¿Qué te atrajo de la figura de Francisco, qué le convierte en una figura tan singular?

Es una figura singular, básicamente Francisco es un tipo singular. La gente suele ver en el Duque de Lerma solo sus aspectos negativos, sobe todo, por toda la corrupción de la core en su aquella época. Sin embargo es un personaje que tiene muchas luces, que han quedado relegadas al olvido. Por ejemplo, se opuso, hasta el último día a la expulsión de los moriscos, cosa que la mayoría de la gente desconoce y fue el impulsor de una política pacifista con la que logra firmar la paz con Inglaterra, Francia,  Flandes; o mejora las relaciones con el Ducado de Saboya. Como se puede ver, hay muchas luces en este Duque de Lerma, aunque hayan quedado apagadas por las imponentes sombras que lo cubre.

En la novela hay un impresionante trabajo de investigación, que parece que nunca se agota, que siempre vaya a aparecer un dato nuevo…

Siempre, siempre, de hecho cuando yo di por finalizada la novela y se la pase a mi agente, me indicó que debíamos introducir una trama nueva para darle una pátina de conflicto narrativo y así fue como apareció la figura de Baltasar de Zuñiga, que para darle empaque en la novela, a pesar de que aparece en contadas ocasiones, hube de leer una bibliografía ingente, en un plaza de quince días, donde se incluía una biografía de Baltasar que se extiende en setecientas páginas, porque tenía que ponerme a escribir. Los procesos de investigación son largos, arduos y, a veces, inesperados.

Has maquillado literariamente a Francisco o le permites que se muestre tal cual fue…

No, yo creo que he realizado un acercamiento bastante fiel, en mi opinión, a lo que fue el Duque de Lerma. De hecho, mi editora, comentó en una ocasión que era la primera vez que veía un Duque de Lerma muy persona, muy familiar, lo que realmente debió haber sido. Incluso, más allá del personaje político que era. Proporcionamos escenas de su vida familiar, de su vida íntima, cómo se relacionaba con su esposa, con su hijo mayor, Cristobal. Trazamos a ese personaje solitario en que se convirtió, sin duda, y en esa soledad, tuvo que pasarlo mal en muchas ocasiones.

España es un reino de poca ideología y mucha devoción.

Eso lo ha sido siempre (por primera vez sonríe y muestra que se encuentra a gusto en la entrevista, mientras Penélope, que es más Peclamur que la que se uniera a Ulises, abandona sus tejes y manejes en el móvil, y sonríe, a la vez) Además, si no lo sabes, yo vengo de una ciudad como Sevilla, muy devota. De todas maneras yo creo que tanto la devoción como la ideología si se llevan al extremo, siempre acaban hiriendo a un país, siempre es malo. Creo mucho más interesante tener ideas firmes, evidentemente, y, sobre todo, actuar en consecuencia de estas ideas.

Has realizado un viaje en el tiempo al siglo XVI/XVII y has descubierto que no ha cambiado nada

Nada, no ha cambiado nada. Somos los mismos, nos gobiernan los mismos, nos roban los mismos. Las cosas siguen exactamente igual que hace cuatro siglos. Permíteme que diga que me resulta de una tristeza inconmensurable. En el siglo XVI/XVII las clases pobres lo pasaban muy mal, pasaban hambre, eran expulsadas de su territorio y tenían que dejar todo lo que tenían, sus casas, etc., y hoy en día nos está pasando más de lo mismo. Lo que no entiendo es como no despertamos y nos lanzamos a pedir que las cossas se hagan de otra manera.

 El refranero español celebra siempre al pícaro, al ladrón, y dice “si no quieres ser ahorcado, vístete de colorado”.

Si, efectivamente. Verás Francisco de Sandoval era un hombre muy inteligente, y una de las cosas que más sorprenden de su figura es la capacidad que manifiesta para ver a largo plazo. El supo muy pronto que su valimiento iba a terminar e iba a terminar muy mal. Entonces, busca la posibilidad de que se le invista Cardenal, como así lo consiguió. A día de hoy las coas se hacen más o menos igual, lo que pasa es que vamos a visitar al ministro, para que ayude y eche un mano en según que cosas. Las clases nobles, las clases poderosas siempre acaban por salirse con la suya.

La novela histórica actual, siempre parece escrita para un film futuro…

Pemíteme que te diga que considero imposible que se pudiera realizar una película de El trono de barro. Quizá sí una serie de televisión, que, además ahora está muy de moda. Además de realizarse algo con la novela, preferiría que se tratará de una serie por la complejidad de la historia.

A mí del Duque de Lerma siempre me ha atraído su mirada entreperillada y que oculta el cuello como si ocultase la marca del vampiro que es…

(Vuelve a reír nuestro entrevistado como si le hubiéramos leído el pensamiento) Sí, sí, totalmente de acuerdo. Es un personaje con mucho dobleces, con una parte oscura muy oscura, pero que, por otra parte, era muy visible, porque salía en muchos panfletos, donde se le criticaba sin piedad, que, por cierto, se prohibieron para evitar que ser fuera de las manos la situación social, Por otra parte, él siempre intentaba ocultar sus movimientos en la Corte, pero nunca lo consiguió, porque hay estaba la Reina Margarita, que se encargaba de desenmascararlo y junto a ella, toda una pléyade de personajes cortesanos.

Crees que tu novela puede herir a derechas o izquierdas, a monárquicos o validos

No, no creo que pueda herir según la ideología sino según la moralidad. Creo que va a haber muchos personajes políticos actuales que se van a ver reflejados. Y estos personajes, en los cuales todos estamos pensando, su moralidad es muy escasa, y, por eso, hasta que dudo que moralmente, pueda llegar a causarles siquiera un leve pinchazo. Aunque, por otra parte, me encantaría para que sirviese al resto de los mortales y se diesen cuenta de que no han cambiado, que no hemos cambiado, que siguen haciendo con nosotros lo que quieren y que en nuestra mano se halla el cambiar dicha situación.

Sumiller de Corps, Valido del Rey, Cabellerizo Real, el que mucho abarca, todo lo aprieta

Se lo lleva todo y lo que no puede llevarse, le encarga a un amigo, que se lo lleve a él. Sí, sí, Francisco de Sandoval hizo acopio de todos los trabajos posibles para acumula poder y dinero, que es de lo que se trataba. Cuando se decidió a traslada la Corte a Valladolid, él ya había comprado en la ciudad todos los palacios, el de Benavente, por supuesto, y cuando la Corte ya se había trasladado allí, el Rey estuvo un año sin un lugar donde vivir. Vivía de prestado en un palacio, Hay interviene Francisco y le vende el palacio de Benavente, a un precio muy superior al que él había pagado, y cuando realiza la transación, Francisco le dice a Felipe III, que en ese momento el problema es suyo, que no tiene donde vivir, y Felipe III, le explica que no debe preocuparse porque desde ese momento le hace Alcalde permanente del palacio y le otorga un sueldo. Ganaba por todas las partes.

Cuál es la literatura en la que crees y si la has reflejado en el libro.

La literatura en la que creo…Creo en el libro que me toca la fibra sensible por cualquier motivo. Desde muy pequeño sentí una atracción por la novela histórica. Yo, el primer libro que recuerdo haber leído fue Momo, de Michael Ende, que, por cierto, es un libro que recomiendo a toda la gente, independientemente de su edad, porque posee una lectura muy diferente siendo adulto que niño. El libro que me marco, sin duda, para la literatura hsitórica, fue El Corsario Negro, de Emilio Salgari. A partir de la lectura de esta novela me aficioné a la literatura histórica. Los libros que me gustan son aquellos que me llegan a la fibra, que me dicen algo, que el personaje me resulta atractivo por cualquier motivo. Las personas, al fin y al cabo, tenemos todos lados positivos y negativos y es importante que queden reflejados ambos en la literatura, en los libros que escribimos.

La mujer de Francisco y sus amantes, se dejaban llevar por los vientos o sabían del primordial papel que jugaban como conseguidoras...

La mujer de Francisco fue una mujer de su época. Se caso en un matrimonio concertado, no fue un matrimonio especialmente feliz, pero si es cierto que ambos remaban en la misma dirección y de hecho, Catalina llegó a obtener privilegios impensables. Erala camarera mayor de la Reina, lo que suponía que se encontraba a cargo de toda la casa de la Reina, y todo lo manejaba ella. Sin duda como mujer de honor, este cargo hubo de ser el culmen de su vida. Pero su matrimonio con el Duque de Lerma, no creo que fuese especialmente feliz.

Has tenido que tener especial cuidado a las palabras, a los giros lingüísticos…

Suelo utilizar en mis novelas un lenguaje actual, sin embargo, en esta novela y para los diálogos y solamente en los diálogos, sí que he intentado darle un giro al lenguaje, enfrentarme a un lenguaje más arcaico. No significa eso que se haya transformado en difícil de leer, que no lo es, sólo pretendía reflejar la época. Por ello hemos cambiado un poco el orden de las frases, utilias vocablos que en actualidad están en desuso. Siempre con la intención de darle color a la novela, no hubo nunca otra pretensión.

Los títulos de tus novelas son siempre muy claros con respecto a la trama de la novela y en este último más, El trono de barro, ¿crees que el actual trono también es de barro?

El actual trono es de espadas seguro. ¿De barro? No sabría decirte. De barro es seguro, el sillón de La Moncloa, este seguro que es de baro, y, a partir de ahí, veremos. Personalmente creo que la Monarquía en la actualidad ha dado un giro pero no me atrevo a decir si sera suficiente.

España siempre ha sido un pueblo de monarcas y validos, ¿que obligaría al pueblo español a comportarse como el francés y hacer una revolución?

Si nada le obligado ya, dudo que haya que lo obligue. No creo que por las venas españolas corra la sangre que corrió por las venas francesas cuando la revolución, sin duda, sino, ya habríamos hecho algo. En España dudo que haya una marsellesa nunca, porque creo que somos demasiado acomodaticios y que nos conformamos con poco, cosa que considero un error. España y su pueblo, debiera ser exigente.

Por qué debemos leer El trono de barro

Pues mira, no debéis leer el trono de barro por nada (oh, my good, que mirada más guillotinesca le lanza Penélope, que clama en su móvil, venganza!) debéis leer el trono de barro si os interesa descubrir una parte de la historia de España que prácticamente está en el olvido, pero lo que ocurre hoy es eso que hemos olvidado y no es nada nuevo, que sucedía ya hace cuatro siglos. Si os interesa estas cosas, leed el trono de barro porque os vais a sorprender; y si no os interesan esas cosas, no debéis preocuparos, hay muchos otros libros que os pueden tocar la fibra, como a mí.

 

La entrevista toca a su fin y tengo la impresión de haber hablado con el mismísimo Duque en persona, o con uno de aquellos escribientes de panfletos en los que se le ponía en su sitio. En la entrevista nos hemos encontrado a gusto y en este marco incomparable del Palacio de Lerma, parecía todo tan siglo XVII, que hasta nuestras vestimentas y palabras buscaban la época en el sitio. Sólo la existencia de Penélope Acero, son su móvil siglo XXI  nos ha devuelto al tiempo actual.

 No importa, son tan iguales.

Y nos despedimos. Teo seguirá con su periplo del Duque, acompañado por la sin par Penélope y yo atravesaré solo la Plaza que el Duque de Lerma veía desde su ventana…

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De nuevo

Vamos a realizar una serie de entrevistas y de lecturas, siempre siguiendo el mismo esquema de cuestionaamiento, tanto del entrevistado como del entrevistador. Hemos decidido comenzar esta serie con Teo Palacios y su novela, El trono de barro, porque así me lo han pedido. Nos vemos la próxima semana y aguardamos que os encanten dichas entrevistas.

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Félix González Modroño, frente al cántabrico: viaje imaginario por la literarura de imaginación

Nos sentamos sobre un sofá Manoir para hablar distendidamente con Félix G. Modroño. Hablaremos de literatura, de su literatura, de esas novelas que le están cincelando una personalidad literaria innovadora, fresca, rigurosa.
Félix G. Modroño es un escritor vasco, pero de orígenes zamoranos, y recriado en Sevilla. De Bilbao a Sevilla, al revés de la canción de Fito.
El pueblo zamorano de sus padres, Villalpando, fue el promotor de su primer libro, fotográfico; y este libro, fue el modelo para el resto de sus novelas.
Desde las alturas del puente colgante, se puede ver la margen izquierda y la derecha. La de Félix es la izquierda, a nuestro frente Portugalete, allí, a la derecha, Santurtzi.

– De verdad, de la buena, ¿cómo le afectó el cielo vizcaíno, quizá tanto como al hidalgo de la mancha el otro vizcaíno, que le hizo ver que lo suyo eran los entuertos?
– Crecí en Bizkaia en tiempos convulsos. Fui un niño algo enfermizo y mis padres me traían lecturas. Supongo que la imaginación se forja durante la infancia a partir de lo que somos y lo que nos rodea.
Ese niño enfermizo sólo parece notarse en la mirada angelical que te traspasa con una infinidad de palabras con las que reconstruye la realidad en su imaginación enrqiueedora. Unas palabras que surgen de aquellos libros léídos en la enfermedad; y de su impulsiva imaginación actual, la que se forjó en aquellos tiempos convulsos.
Nacido en Portugalete en 1965.
– Disculpe que le comente mi experiencia, pero en Portugalete no se aprende a escribir. Normalmente a potear cuesta arriba, cuesta abajo y a mirar a una ría madre desde una barquilla que gravita, ¿o es que será esto escribir?
– Para escribir hay que vivir. Sobre todo, si se pretende transmitir. Yo empecé a crear historias mucho antes de ponerme a escribir. Uno elucubra con los deseos, con la imaginación… Es inevitable que la infancia y la adolescencia nos marque. Y la mía transcurrió en Portugalete.

Desde el puente de Portugalete, oteamos el horizonte, y nuestra mirada se dirige a Villalpando, lugar donde nacen los padres de Félix, feliz reencuentro con los ancestros. Precisamente, el primer libro de Felix es un libro fotográfico sobre este cruce de carreteras, hacia el noroeste, hacia el suroeste. Entre Galicia y camino de extremadura, hacia la Lusitania.
– Villalpando era siempre un lugar donde paraba el autobúsa Galicia, a Extremadura; pero al observar su libro de fotografías de Villalpando se diría que tiene usted buen ojo para lo inmarcesible, ¿Cómo ve usted la fotografía en sus novelas?
– Ese libro de fotografías de Villalpando está elaborado con más cariño que maestría. Por fortuna, ahora soy mejor fotógrafo que entonces. Elegir encuadres es como elegir escenas que contar. Procuro que mis narraciones sean visuales.

Y aquí, en estos lugare zamoranos, transidos de poemas de León Felipe, de Octavio Uña, transidos de luz y de viento, por los que Castilla paga precio aunque el poeta no lo quiera, surge literariamente el Doctor Zuñiga. Deaquí es llamado y elegido para su primera gran aventura de herreros y arrieros y sangre. La sangre de los crucificados, año 2007, “en una noche triste”…
– A ver, ¿por qué “la sangre de los crucificados”? ¿Por qué Fernando de Zuñiga? ¿Por qué su periplo? ¿No podía haber permitido a su “camarada de estudios” la quietud argumentativa de Baker Street?
-Me pareció interesante recrear una especie de “road movie” en el siglo XVII. La historia me pedía varios escenarios y el doctor Zúñiga, a pesar de sus años, se vio obligado a recorrer España a caballo. La inspiración me vino a través de El Cachorro, una preciosa leyenda sevillana. Y el personaje de don Fernando es uno de mis “alter ego”.

El siglo XVII, el renacimiento, la ciencia, pero también un siglo para el pirronismo desacerbado, la duda en cada deuda, el dado como contraindicación al método. Y la espada.
– ¿Buen siglo el siglo XVII para haber nacido? ¿O se percibe uno más arraigado en este a caballo de siglos tecnológicos?
-Pues ni uno ni otro. Después de escribir “La ciudad de los ojos grises” me enamoré de París en los tiempos de la Belle Époque.

Sin duda París también se otea desde el puente de Portugalete, es más, ahora mismo estamos sobre medio París, sobre una torre Eiffel tumbada amorosamente sobre el Nervión, que es medio Sena. No es de extrañar ese enamoramiento de París, ya que vale una misa, una fiesta, y puede ser siempre el comienzo de una gran amistad. Como esta nuestra. Sin embargo, su Zuñiga, el doctor, maestro en todo por renacentista, viaja de lar en lar, por esta España alejada de cogitos y sumnes, piel de toro, crueldad extrema.
– Hablando de moverse, Salamanca, Madrid, Sevilla, Bilbao, ¿ida y vuelta o en alguna de estas ciudades permanecerías por siempre jamás? ¿Dónde moriría Zuñiga si no fuese eterno?
-Félix Modroño se ve en un lugar frente al Cantábrico. Zúñiga morirá en otro lugar. Ya sé cómo ocurrirá. Me encantaría poder escribir esa historia dentro de 15 años.

Quince años, una adolescencia de espera, para saber del destino del doctor Zuñiga. Parece que en la mente de Félix ya tiene la suerte echada, el destino escrito, ¿podrá reescribirlo como su racionalidad le indica o debera conformarse con ser este Zuñiga sólo un aquetipo sentimental que requiere hermenéutica?
– ¿Con sus novelas pretendes apelar a la racionalidad civilizada o la sentimentalidad arquetípica?
– Somos híbridos entre instinto y cultura, entre biología y moral. Por eso mis personajes tienen tantos recovecos y matices.

De nuevo en Zamora, de nuevo con Zuñiga, que recibe una carta, una carta de venganza. Y sale rápido para cobrarla, hacia Balmaseda, hacia Bilbao dirección Norte, de vuelta a la leyendas matriarcales, al enamoramiento con las sorguiñes.
– Sabido era que la muerte tenía un precio, pero que fuese dulce, ¿por qué?
-En el mus, “Muerte dulce” significa que se gana con la puntuación justa, casi sin querer. Me pareció un buen juego de palabras.
– Mus, Bizkaia y la muerte, ¿será por esta unidad de imposibles que este juego de cartas tiene tanta aceptación en el mundo?
-Tiene aceptación porque nació como compendio de los juegos anteriores. Pero su grandeza reside en que no siempre gana quien mejor cartas tiene. Es a la vez un juego de mentiras y un juego de honor. Nos sentimos atraídos por las incongruencias.

El honor y la muerte, la incongruencia, la mentira y la familia. Parece la definición de lapróxima novela de Felix, la que transcurre de Portugalete a Bilbao, esa orilla de sardineras. La ciudad de los ojos grises, que ya no es tan gris en su cielo, quizá por ese Guggenheim dispuesto a tarer el calor de la pintura. Pero esta novela es la incongruencia entre hermanos, la familia y su mentira. Una novela impresionante, que deja alado al lector para asumir eel honor, y la muerte, entre platos de bacalo a la vizcaina y la bizkaina.
– La ciudad de los ojos grises. Bilbao es la protagonista de tu penúltima novela, y, a la vez, en ella transcurre una historia de amor y venganza, ¿estarías de acuerdo con tal aseveración?
– Mi pretensión era homenajear a Bilbao. Por eso quise construir una novela que la evocara. Efectivamente, es una historia de amor a una mujer… y a una ciudad.
– Y la ría que lo vigila todo, desde los primeros besos, hasta el bacalao a la vizcaína o la vizcaína, gran dificultad entraña integrar tantos acontecimientos y que salga perfecta la historia, la novela. Hasta la portada. ¿Desde la añoranza se escribe mejor?
– Escribí esa historia durante la enfermedad de mi madre. Ese halo nostálgico tiene que ver con mi momento emocional y, por supuesto, con haberla escrito a cientos de kilómetros de mi tierra natal.

Y hoy miramos desde Bilbao a Sevilla, del arenal al arenal, desde las siete calles a la calle Sierpes, desde el botxo al botxo, el bar que regentaba un par de bilbaínos frente al Sánchez Pizjuán. Y vemos a Felix feliz, exultante, con el premio ciudad de Sevilla recién estrenado y más, por esa nueva novela que es el objeto del premio, Secretos del arenal.
– Y ahora, un premio para su escritura y sus mujeres, tan iguales, tan distintas, o viceversa.
– Las protagonistas de “Secretos del Arenal” tienen mucho en común, aunque sus infancias fueran bien distintas. Me gusta que mis personajes evolucionen a lo largo de la historia. Quizás no todo el mundo actuaría igual que ellas, pero seguro que son comprendidas.

– Desde Sevilla a Bilbao o viceversa, para redescubrir, el amor, la muerte, la venganza, ¿no hay felicidad posible salvo en la palabra fin?
– La felicidad no existe como tal. Siempre habrá algo que nos impida ser plenamente felices. A lo máximo que podemos aspirar es a acumular pequeños momentos de bienestar… cuantos más, mejor.

No nos podemos despedir de Félix sin peguntar por Zuñiga, ese extraño ser en aquella España del siglo XVII, el zamorano adelantado a su tiempo.
– ¿En qué historias anda enfrascado ahora, con qué acero se debate su pluma, o pretende descansar como Zuñiga? ¿No es hora de resucitarle?
– Recojo el guante. Estoy preparando la tercera entrega de Zúñiga. Y sigue viajando, incluso ahora más lejos. Esta vez nos iremos a Venecia.

Un viaje más para este arriero a medio camino entre Descartes y un capitán de la Guardia Real.

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Leyendas de María de Apuleyo Soto

Soto Apuleyo, Leyendas de María, 2014, Vitruvio, Madrid (ilustraciones de Diego Coca)

La voz clara y teatral, recitativa y cantarina, de Apuleyo Soto, festiva como sólo la licencia poética permite, se reviste de la misma y nos guía por los pensamientos y la vida de María, pero a la búsqueda, a su vez, de Jesús. Unos episodios, por cierto, que no se hallan en nigún lugar, pues los Apósteles se hicieron de Cristo, sin atender a lo que crecería la figura de la Madre a lo largo del tiempo. Apuleyo se nos hace apóstol poético de la madre, y va pintando con versos claros y diáfanos, tan claros como el agua de los ríos que el discurre, a la primera discípula Real de ese Jesús de carne y espíritu.
Es cierto, mayor seguidora nunca, pues ella misma lo llevo en su seno y le dió umbilicalidad, la misma que el Jesús espíritu, paloma santa, se encaragrá de prestar a los hombres venideros que atiendan a su palabra, por encima de la muerte. Porque esa umbilicalidad no se pierde tras la muerte de Jesús – persiste hoy en nosotros. Y la María es la umbilicalidad de la umbicalidad, pura transcendencia, ¿cómo no sentirnos en ella tanto como en el hijo, si compratimos la esperanza del hijo de vuelta a la vida, de que no hay sepulcro que no sepulte?
Más alla del deseo deseante de otros poetas está esta umbilicalidad umbilical, que pone en nuestras manos las manos de Ella. 
Bonita lectura, que, además, nos traslada, al seno mismo de la madre.

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Entrevistas I. Victor Fernández Correas

 

Victor Fernández Correas es un escritor y un amigo, y ambas cosas las digo con certeza. Como escritor y como amigo, es una persona cercana, abierta y cordial, que se dispone siempre para entresacar información hasta de una cita en un avispero, a tal llega su necesidad de precisión en lo que relata. En cuanto a su biografía, por conocerlo aún más en datos, él mismo nos lo cuenta: que nació en Saint Denis (Francia) en 1974. Hijo de la emigración, aunque reside en Getafe (Madrid), se siente extremeño por los cuatro costados. Y, más en concreto, Verato. Es periodistas y colabora con distintos medios y consultoras relacionados con las Tecnologías de la Información y el mundo de la pequeña y mediana empresa.Como escritor comenzó su andadura en el mundo de las letras en el año 2000, fecha en la que obtuvo el Primer Premio de Relato Corto de Valverde de la Vera (Cáceres) en su modalidad local. Galardón que repitió al año siguiente, en 2001, con un relato titulado ‘Epílogo Imperial’. También resultó ganador del Primer Certamen de Relato Corto Princesa Jariza, deJaraíz de la Vera (Cáceres) en 2001. Siete años después, muy ampliado y desarrollado, ‘Epílogo Imperial’ se convirtió en su primera novela: ‘La conspiración de Yuste’, en la que narra los últimos meses de vida del emperador Carlos V. Más tarde, en 2012, publicó su segunda novela, ‘La tribu maldita‘, en la que recrea la más que posible peripecia de los homínidos cuyos huesos son investigados y analizados cada año por elEquipo Investigador de Atapuerca en la sierra del mismo nombre.

 

 

JMPA:  Hablemos de tu primera novela, La conspiración de Yuste, ¿cómo se gesta en tu mente?

 

VFC: La Conspiración de Yuste surge de un relato corto, ‘Epílogo Imperial’, con el que gané el Primer Certamen de Relato Corto de Valverde de la Vera en 2001. Un mero vehículo con el que rendir un pequeño homenaje a la gran figura del emperador Carlos V, muy presente en la comarca de la que son oriundos mis padres, La Vera de Cáceres, y que con el tiempo convertí en esa novela histórica. Que, asimismo, también es un homenaje a aquella preciosa tierra que invito a todos a conocer con calma.

 

JMPA: Está claro que se puede hacer historia con la literatura, pero, ¿se puede hacer literatura con la historia?

 

VFC: Ambas son posibles. La historia universal, en general, y la española, en particular, está llena de acontecimientos históricos, de sucesos, leyendas, hechos y anécdotas que están esperando a ser contadas, a que alguien las cuente. Están ahí, sólo hay que documentarse, empaparse de esa historia y transformarla en literatura, que es un hermoso vehículo para, precisamente, que los lectores conozcan esa historia; que, de otra manera, seguirían desconociendo.

 

JMPA: Mójate, dinos, qué sintió Carlos V al tener que revivir por segunda vez todos los acontecimientos de la conspiración; o, mejor, qué sentiste tú al revivirlos; o, aún mejor, cómo os encontrasteis ambos dos.

 

VFC: Reencontrarse con Carlos V fue una deliciosa experiencia, que no descarto repetir en un futuro más o menos próximo. Es un personaje fascinante, sin ninguna duda. Y mi propósito no era otro que elucubrar cómo se las vería si en sus últimos de vida su misma existencia se viera amenazada en su dorado retiro por un par de tipos, unos luteranos, que representaban todo aquello contra lo que había luchado gran parte de su vida. Fue una experiencia magnífica no sólo intentar meterte en la mente del emperador, sino también revivir esa última y menos conocida etapa de su vida. A veces me decía: “¿serías capaz de que esos dos tipos ―los dos luteranos huidos de Valladolid― me mataran?”. Nunca supe qué responderle.

 

JMPA: ¿Crees que la conspiración, tu novela, ha ayudado a recordar de otra manera a Carlos V o a Carlos V no hay quien lo remendé?

 

VFC: El emperador es, personalmente, una de las figuras más importantes de la historia de España. Su obra, su época, su manera de entender la vida, sus filias, sus fobias… Es un personaje realmente apasionante te acerques como te acerques a cualquiera de las épocas o momentos de su corta existencia. Puede que el lector que lea o haya leído ya la novela se componga una imagen distinta de él, de cierta intransigencia y de una voluntad férrea de hacer valer sus ideales y creencias. Por eso, humildemente pienso que es difícil hacer cambiar la imagen de una persona por mucho que lo intentes. Con sus luces y sus sombras, Carlos V fue y es lo que es, y así se lo ha reconocido la historia.

 

JMPA: La Conjura sucede en tierras extremeñas, en Yuste y alrededores, ¿cómo intervienen estos paisajes extraordinarios de Yuste y alrededores en la trama conspirativa? ¿Son adorno o un personaje más del desarrollo de la Historia?

 

VFC: El personaje central de la trama, alrededor del que gira toda la trama, es el emperador Carlos V. En torno a él bailan otros personajes de mayor o menor importancia: desde un capitán de los tercios imperiales hasta un soldado raso oriundo de la zona a la que se ha retirado a descansar y morir el propio Carlos V; también hay espacio para un inquisidor general, un fraile con ávidos métodos inquisitoriales… Y hasta una muchachita con aires de Serrana de la Vera. Y por encima de todas las cosas, La Vera de Plasencia, un espectáculo natural en todos los sentidos a ojos de cualquiera, y preciosas ciudades como Valladolid, Medina del Campo o la Brujas del siglo XVI. Todos aportan su granito de arena para conformar una historia con base real y mucha ficción novelesca cuyo único propósito, además de entretener al lector, es contarle qué llevó por la calle de la amargura a Carlos V en sus últimos meses de vida.

 

JMPA: Hay un auge de escritores en España escribiendo sobre Historia, ¿crees que tal auge perjudica al género o esto no es un género?

 

VFC: La novela histórica goza de un gran prestigio en nuestro país. En la actualidad, autores como Jesús Sánchez Adalid, León Arsenal o Ildefonso Falcones, por nombras sólo algunos, logran captar la atención de miles de lectores con tramas que hunden sus raíces en nuestra rica historia, repleta de acontecimientos que sólo están a la espera de ser contados. Por eso no lo veo como una moda sino, tal vez, como un género que es capaz de contar de una manera un tanto desenfada pero sí rigurosa sucesos de la historia de España que así pueden ser conocidos por lectores que, de otra manera, no podrían conocerlos o tener acceso a ellos. ¡Y ojalá se mantenga este interés por mucho tiempo!

 

JMPA: Tu segunda novela tiene paisajes diferentes y personajes bien diferentes, su título, La tribu Maldita, ¿Cómo se te ocurre escribir sobre el Homo heidelbergensis y convertirlo en un referente novelístico?

 

VFC: La idea partió del que por entonces era mi agente literario, que me ofreció recrear una historia basada en los Yacimientos de Atapuerca. Esa era la idea, pero fue toparme con el magnífico yacimiento de la Sima de los Huesos, y el argumento inicial desapareció en beneficio de una novela que contara qué pudo ocurrir con aquel grupo de homínidos cuyos huesos, y nunca mejor dicho, acabaron en el fondo de dicho yacimiento. El resto fue investigar y recrear un argumento que llamara la atención de lector y le permitiera conocer cosas de una época tan distante ―estamos hablado de hace unos 500.000 años― y de un homínido, el Homo heidelbergensis, que en muchos aspectos era muy distinto a nosotros de no ser por ese componente Homo que nos hace a todos ser tan parecidos, por no decir casi iguales.

 

JMPA: La Tribu maldita obliga a una lectura antropológica, porque en la misma hay mucho material de trabajo de campo, ¿cómo afrontaste este trabajo suplementario de campo?

 

VFC: Fue un trabajo duro y apasionante. Duro porque casi toda la documentación reside en tesis doctorales de muchos de los investigadores o miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca tanto actuales como pasados, así como publicaciones científicas o específicas y de restringido acceso. Pero también apasionante porque la elaboración de esta novela me permitió contactar y extraer conocimientos de personas de la talla de Eudald Carbonell, uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, y además prologuista de la novela, o Emiliano Aguirre, el considerado padre de dichos yacimientos, entre otros, que me ofrecieron toda su experiencia y consejos para escribir una novela como La tribu maldita. Simplemente por eso todo mereció la pena. Eso, y empaparte de la Sierra de Atapuerca y sus alrededores. Una experiencia que aconsejo encarecidamente a todo aquel que esté pensando en subir a su cima o dar una vuelta por sus alrededores.

 

JMPA: ¿Crees que la Tribu maldita ha servido para complementar los libros que sobre este Homo heidelbergensis se han publicado en el ámbito de las ciencias sociales? ¿Puede considerarse tu novela un libro de ciencias sociales, amén de una novela? Lo digo, si me permites, porque muchos capítulos de la misma pueden considerarse divulgativos de la manera de vivir de este Homo… ¿Estaba en tu intención este carácter divulgativo?

 

VFC: El propósito de esta novela es simplemente entretener. Pero sonrío cuando también alguien me dice que tiene un componente didáctico, porque entonces es cuando pienso que esta novela puede servir para mostrar una época, una forma de vivir, un tipo de homínido que nos antecede en la carrera de la evolución humana. Cuando la escribí sólo pretendía contar una historia, hacer pasar un buen rato al lector. Si después se le atribuyen otros matices o se la ve con ese valor añadido que comentas, mejor que mejor, aunque no era ese su propósito inicial, desde luego.

 

JMPA:El mundo literario actual, ¿un fiasco para el autor? ¿Demasiados autores y poca literatura? ¿El autor es el esclavo poético de un mercado con una mano manca? ¿Los libros no existen más allá de la librería del catalán de cien años de soledad? ¿O empieza cien años de soledad para la literatura española?

 

VFC: Creo que estamos asistiendo a una época maravillosa para la literatura española. Internet ofrece nuevas posibilidades a muchos escritores que no tienen acceso a ninguna editorial para dar a conocer sus obras, y existen ejemplos de obras de mucha calidad que nacieron sin más intención que ser compartidas entre varios lectores, y que al final acabaron en los estantes de las librerías bajo el sello de grandes editoriales o grupos deseosos de sorprender al lector. Por desgracia, ese crisol cultural se enfrenta al muro de siempre, a la escasa conciencia lectora que existe en este país. Por eso siempre repito que leer es importante, pero no por el simple hecho de que un autor u otro pueda ganar más o menos dinero con sus obras y así poder seguir escribiendo; no. Lo es porque leer enriquece, te permite pensar, y eso te convierte en un ser más libre. Un lujo barato, ciertamente.

 

JMPA: ¿Y tú próxima novela se desgrana en folios de sepia color o la veremos publica enseguida?

 

VFC: Mi única pretensión ha sido rendir un doble homenaje: por un lado, reconocer el valor de cientos de miles de personas que tuvieron que abandonar este país en busca de un futuro mejor, entre ellos mis padres; y por otro, sacar a la luz la valía, el esfuerzo y la esperanza de cientos, quizás miles, de anónimos luchadores, que los hubo, y muchos, que se afanaron por devolver la democracia a un país que languidecía en manos de una agónica dictadura. No sé si lo habré logrado o no, pero al menos me siento satisfecho del resultado obtenido.

 

JMPA:¿Qué le has puesto a esta última novela que provoque sorpresa al mundo de los lectores?

 

VFC: Creo que la época y especialmente la perspectiva de su protagonista, que vive la experiencia de una época tan irrepetible para España como la Transición como una emigrante más en Francia. Un punto de vista novedoso que permite describir y relatar esa época de un punto de vista no demasiado habitual.

 

JMPA: La última: desvela el secreto de unas buenas migas para sentirse como un Carlos V al comerlas.

 

VFC: Eso, hacer buenas migas. Aunque era, y sigue siendo, una comida de pastores, se dice que cuando dos personas se juntan para comer este plato es porque hacen buenas amigas, es decir, que mantienen buena amistad. Basta con eso. Bueno, y una pizca de pimentón. Siempre hay que ponerle color a la vida. ¿O no?

 

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.