Que nadie me quite el único día del año en que soy monárquico. Que nadie me arrebate la magia. Que nadie venga a despertarme de mi sueño. Que me dejen seguir siendo un niño. Al menos esta noche….
Pues eso. Para los que añoran vivir en nubes salvajes, para los que inventan perfumes cuando miran a los ojos, para los que escuchan la música de la lluvia, para los que sospechan que detrás de los espejos hay un mundo fantástico, para los que hablan con las hadas, para los que todavía creen en los sueños, para todos los peterpanes, para los que saben que el dejar de ser niños representa el principio del final.
Para todos ellos (y en especial para el Torito de Parquesol): la verdad sobre los Reyes Magos.