EL PULPO

Publicado en El Norte de Castilla el 16 de abril de 2009.

En 1995, a Jean Bernard Pouy, uno de los máximos representantes del polar francés, se le ocurrió crear un personaje que sirviera como nexo común para un conjunto de historias que deberían de ser escritas por autores distintos. Así nació Gabriel Lecouvreur, alias El Pulpo. La propuesta multiautoral resultaba fascinante y novedosa por lo que, muy pronto, se vio desbordada por el éxito. Jean Bernard Pouy escribió la primera novela y estableció una especie de canon ideológico a partir de cuyos dictados y premisas cualquier autor podía participar en la escritura de una nueva historia. La idea era sencilla y se alimentaba de la literatura popular, del folletín y, por supuesto, de la novela negra. El Pulpo es una especie de detective libertario, una especie de Capitán Trueno obsesionado con la justicia social y con resolver casos extraños y peculiares. Un personaje curioso, libre y pintoresco empeñado en castigar injusticias, conspiraciones y maldades. Un tipo con larguísimos brazos (de ahí su apodo) que odia el vino, que ama la cerveza y que no tiene domicilio fijo (generalmente vive en hoteles o pensiones). A lo largo de las más de cien novelas escritas basadas en El Pulpo hemos ido sabiendo muchas cosas: nació en 1960 en París, sus padres murieron en un accidente de coche cuando contaba 5 años, se crió con sus tíos, fue arrestado en 1979 por atacar una librería de extrema derecha, y un largo etcétera. Eso sí, las situaciones recurrentes y los principales aliados de El Pulpo, los programados por Pouy, se mantienen de forma solemne y fija. El Pulpo tiene una amiga con derecho a roce (Cheryl) que regenta una pequeña peluquería y que está obsesionada con el color rosa. Gerard es el dueño del restaurante ‘Le Pied de Porc à la Sainte-Scolasse’ donde El Pulpo pasa horas y horas acompañado de Vlad, el cocinero rumano, y de Léon, el perro de Gerard. También está Pedro, un viejo anarquista catalán que luchó en la Guerra Civil y que suministra armas y falsos papeles a El Pulpo. Hay otras características comunes a todas las obras, así en cada novela se citan insistentemente frases de un libro, o versos de un mismo poeta, o trozos del cancionero de un cantante. También son muy peculiares y llamativos los títulos de todas las novelas: palíndromos o juegos de palabras que remiten a títulos de películas o de libros. La idea era sacar al mercado una novela cada dos o tres meses, con cubierta de colores y precio muy popular. A pesar de su irregularidad, de inmediato se convirtió en uno de los proyectos más atractivos de la literatura contemporánea. El cómic ha tomado el relevo y ya han salido varias decenas de obras (algunas editadas en España). Hay película, páginas webs y la editorial ha comercializado una cerveza, ‘La Poulpeuse’. Estos días, aprovechando que tenía que reencontrarme con Sophie Marceau, me he puesto al día con mi francés de BUP y he leído una de las aventuras de El Pulpo. En época de crisis, se necesitan ideas nuevas. La literatura no es una excepción. Llevo tiempo preguntándome por qué a ningún editor se le ha ocurrido trasvasar la idea de El Pulpo a la literatura española. Tal vez aquí somos demasiado exquisitos. En todo caso, ahí dejo la idea. Es gratis.

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