MENOS LOBOS, CAPERUCITA

caperucita-rojaPublicado en El Norte de Castilla el 19 de abril de 2019

Y llegaron y tiraron a la hoguera “Caperucita Roja” por sexista, por temeraria, por llevar una botella de vino en la cesta, por contar una historia tóxica, por vestir caperuza de
color rojo. Y después tiraron a la hoguera “El soldadito de plomo” por militarista, “El patito feo”por discriminatorio, “Pinocho” por atentar contra el octavo mandamiento, “Blancanieves” por ser la imagen de una mujer objeto, “Los tres cerditos” por especulación inmobiliaria, “Hansel y Gretel” por maltrato infantil. Habían comenzado por eliminar libros que consideraban tóxicos para los niños pero luego decidieron seguir con el resto. Y llegaron y tiraron a la hoguera “Harry Pottter” por incitar a la brujería, “Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn” por racistas, “Lolita” por inmoral, “Los tres mosqueteros” por violencia y falta de paridad, “Otelo” y “David Copperfield” por asesinato en el ámbito familiar, “Viaje al fin de la noche” por el antisemitismo de Celine, “El principito” por animar a una ilimitada fantasía (algo que perjudicaba el control gubernativo), “Alicia en el país de las maravillas” por considerar inaceptable que los animales del libro hablaran y se comportaran como seres humanos, “Cuentos de la locura ordinaria” por sádico, “Como agua por chocolate” por estimular malos hábitos alimentarios, “El cantar de Mío Cid” por violencia contra las esposas, “Retorno a Brideshead” por promover la homosexualidad, “La Celestina” por ser un canto al abuso y comercio carnal. Las llamadas brigadas Fahrenheit 451 se pasaron años y años haciendo auditorías por todos los hogares y tirando libros a la hoguera empezando por “Fahrenheit 451”. Y acabaron retirando los libros que consideraron tóxicos, que fueron casi todos. Y borraron de los libros de historia a la mayoría de escritores por no ajustarse a los patrones del nuevo siglo. Y los libros acabaron pareciéndose a las drogas: debías de tener tu traficante de libros prohibidos. Y no se dieron cuenta de que cuando se queman libros se acaba quemando también personas. Que cuando borramos la historia de la literatura borramos nuestra memoria. Y el mundo acabó por transformarse en un lugar destinado a que los demonios exterminasen a los ángeles. Pues eso. Llegaron y tiraron a la hoguera “Caperucita Roja”. Y luego vino el lovox. Y ya fue demasiado tarde para quejarnos. Eso sí, nos quedó una sociedad preciosa llena de gilipollas y gilipollos.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.