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Categoría: Novela
Iluminaria. Poesía reunida 1976-2017 – Octavio Uña Juárez

El sociólogo y poeta o viceversa, o lo uno porque lo otro, ha reunido en un sólo volumen arquetípico la poesía que ha publicado desde 1976 hasta el 2017.  A lo largo de sus 1120 páginas nuestro querido amigo reúne sus libros Escritura en el agua, Edades de la tierra, Antemural,  Usura es la memoria, Ciudad del ave, Labrantíos del mar, Cantos del escorial, Crónicas del océano, Cierta es la tarde, Puerta de salvación y un par de apéndices donde se compendian pregones líricos y los prólogos a los libros antologados. Un tercer apéndice muestra una selecta bibliografía de trabajos que han estudiado la poesía de nuestro autor.  El volumen de poesía ha sido publicado por a editorial Sial/Pigmalión en este mismo año 2017, en fecha tan señalada como el día del nacimiento de Dante Alighieri.

A Octavio Uña Juárez tuve la ocasión de conocerle y entrar en contacto con su manera de estar en el mundo en el año 81, pardiez, cuánto tiempo ha transcurrido. En aquel momento, cuando este hombre amable e ínclito (aunque entonces no lo sabía), entró por la puerta de un instituto de secundaria como catedrático de filosofía  y justo en mi clase. Lo que me llamó la atención de manera inmediata no  fue si no la palabra, la capacidad para nombrar todo lo que en el mundo había y más, lo que la mente contenía, y más, nombrar todas las cosas que aún sin nombre se removían en el alma. La palabra que deslumbraba a cada instante dictada al voltear de las cabezas. Metáfora excelsa y clarividente que escrita en la pizarra se derramaba sobre la mirada asombrada de aquellos alumnos no acostumbrados a tales alardes de comunicación. Que esa era su especialidad la comunicación y la iluminación de las almas. Por eso no extraña que su antología se denomine Iluminaria.

Iluminación por el conocimiento. Esparcir el conocimiento como quien labra la tierra, y el mar. Compré el primer libro de poemas de Octavio en aquel momento, finales del 80, y pude comprobar como era una poesía que quería hacer de la palabra conocimiento. Una palabra iluminativa: ilustrada y lustrosa.

Ilustrada porque se centra fundamentalmente en la naturaleza, que tiene un nombre Castilla y en la bondad humana, las gentes de Castilla. Una admiración aristótelica en laoc contemplación de la realidad de Castilla, una mirada asaz filosófica en la contemplación y recuerdo de Castilla. De la Castilla hoyada y la Castilla hoyadora. Pero siempre con la mirada puesta en la pieda, en el aljibe, en el adobe. Sin olvidar nunca que esa visión de Castilla se realiza a través de la palabra. (Yo siempre te amaré, palabra/Siempre/ te llevaré conmigo hasta los parques/en la tarde)

Si algo aprendí y creo que sí de aquella lectura franca e inocente, una mirada de crío de 16 años a unos versos de madurez de vino, es que lo esencial en la mirada a la naturaleza y a la gente es esa palabra admirativa y cargada de conocimiento filosocioteológico. Esta mirada admirativa conlleva una racionalización de los ctónico que anida en las gentes de Castilla, una depuración de las supersticiones, del fanatismo religioso en pos de un Deismo natural, de una naturaleza deifica (Yo te pensé en la luz,/acostumbra a júbilos ágiles de los párpados/¡Oh extraña posesión la de esta luna llena de tu cara)

De la misma manera, esa palabra ilustrada y lustrosa quiere enseñar a Castilla la necesidad de que se aleje de esa política absolutista que ha mantenido durante siglos, de posesión y mostrarle más bien esa necesidad de apertura al mundo pero sin posesión ni enseñoramiento. Sí, apertura, esa apertura comunicativa que tan bien describe el Octavio sociólogo con la mano de maní de Jaspers.

Ya ves que la Iluminaria del título es la iluminación ilustrada.ilumi

La palabra lustrosa de Ocativo Uña, una palabra que brilla como los campos amarillos del pan cuando el sol en su álgido esplendor los engrana aún más si cabe, Una palabra sana, saludable, que se ha de comer como se toma el pan en la mesa, sin tacha y como se toma el pan ante el altar, con limpieza de corazón. Porque la palabra sana es palabra singular y preclara.cir

Digamos sólo que es buen momento de publicar esta compilación de los libros de Octavio porque la singularidad de sus temas y de su palabra, ha de advenir de gloria y perlas a este mundo que ha perdido su ilustrada conciencia por mor de una libertad expresivista, confundida con libertad de expresión culta. Una poesía que conducirá a un nueve y joven lector por las sendas garabateadas del instante, a la búsqueda de la belleza y de esa verdad estética que no estática que se guarda en los lotos filosóficos.

La palabra de Octavio encandila y durante horas uno pasearía a su lado escuchando esa palabra ilustrada y lustrosa, convenientemente aderezada de odisea y canto. Iluminaria es ese paseo por las plazas mayores de Castilla, por la soledad de Castilla en la buena compañía de la palabra cognoscitiva de Octavio Uña.

 

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Entre estornudos y veleidades: el estornudo de la mariposa de José de Cora

Es de lógica pensar que los eventos relevantes que la Historia nos narra fueron llevados a buen término por personas principales y de buen hacer, con pedigrí de buena familia y con influencia y relevancia en la Historia de la Humanidad prácticamente desde la Era primigenia, en los orígenes. Es de lógica pensar que tales personas sean descendientes de los dioses, casi. Nadie imagina a los creadores de una vacuna esencial o descubridores de un elemento fundamental a la existencia humana muy humanos y naciendo en el portal de al lado de casa o vecinos de cama en la habitación del paritorio. Uno se los imagina surgiendo a la existencia prácticamente con la urgencia del descubrimiento en la mirada.

Sin embargo, en la novela de José de Cora, en la novísima novela titulada “El estornudo de la mariposa”, se nos extrae de este mito infundamnetado y casi leyenda urbana. No hay que ser hijos de los dioses ni héroes grecolatinos para influir sobremanera en la historia y en la Historia, sólo hay que desearlo y urgirlo y pedirlo cuantas veces se precise pero ante quien es menester y no arrodillarse ante cualquier frailecillo conventual. 

El estornudo de la mariposa nos pone precisamente ante todo lo contrario. La historia y la Historia no la escriben ni los ganadores ni los perdedores ni las grandes firmas que prevalecen en la hagiografía de los Grandes Nombres Históricos sino en una serie de personas que ni los miraríamos al pasar ni los saludaríamos de no ser porque resultan ser nuestro vecino o un señor que pasaba por allí o la chica que más se implica en la ayuda a los demás. Gente corriente, la denominó Redford en su película del ochenta y dos. Gente corriente es una buena denominación para los dos protagonistas de la novela de Cora. Gente corriente de lugares corrientes y que no hacen nada fuera de la corriente. Juan y Araceli, de Barcelona y Lugo, que se encuentran por azar mariposoidal en Burgos y se autoconvencen que son absolutamente imprescindibles para la Historia de Europa.

Este el desconocido mundo de Garbo y de Greta, del espía más zarzuelesco de la II Guerra Mundial y de su diáfana mujer, que era todo un Coro Wagneriano. La desconocida historia de Garbo, porque la Historia oficial se ha contado y de manera majestuosa, como parte de la Historia; pero la historia de este matrimonio sutil y distinto. 

Una novela que parece absolutamente inventada por lo absurdo de cada una de las situaciones por las que pasaron de manera real los protagonistas y que en un film de carácter surrealista tendría su coherencia, a la lectura parece que pasemos por el mismísimo origen de la vergüenza ajena, ¿es esto cierto?, ¿de veras que es verísima la historia que nos relatas/delatas, José?, ¿no te estarás quedando con el público lector con una de esas sinfónicas historietas de última página de los Pelúdez en el Sanfroi? 

Decidme que no, pero tan sólo por este choque cruel entre la realidad real y la apariencia realística merece la pena leer la novela. Si luego os acordáis del lenguaje claro y diáfano en la manera de narrar que utiliza siempre de Cora y ese aire de sutileza adjetival que compone en su aire lingüístico más arrimado al periodismo de última página, veréis que no os defraudará la novela. 

Bien desarrollada en sus tres partes fundamentales: la primera como un punto contrapunto de los dos personajes fundamentales en su río vivencias por las ciudades que les atan sus las de mariposa (aunque a veces resulte paralizante); la segunda como un diario de meses largos e historias cortas; y la tercera, un desenlace más carnavalesco que Ionesco, y que os divertirá emotivamente.

Novela para pasar un grato rato descubriendo que tu prima puede ser la Espía que la armó en la II Guerra Mundial y tú sin saberlo; y una gran lectura de un sólo tirón.

 

https://www.youtube.com/watch?v=WCv4hYBhYtU

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Teo Palacios: En España es impensable una Marsellesa

A las cinco de la tarde atravesé la plaza mayor de la localidad de Lerma a la búsqueda del Patio del Palacio del Duque de Lerma. Los pasos resuenan vacíos entre la niebla mientras camino a la puerta del actual parador de Turismo. Allí, entre voces que calman el presente con su conciencia intranquila de pasado de polilla, he quedado con el escritor Teo Palacios, a través de su editora, Penélope Acero. Se trataba de entrevistar al autor que había escrito y presentaba una novela veraz sobre el Duque de Lerma, El trono de Barro

Nunca había pasado al interior de esta lúgubre mansión de un pasado cierto, de corrupción y precivilización. Al atravesar la puerta, amablemente me recibe una de las encargadas de recepción para interesarse por lo que deseo. Le explico que he quedado con el escritor que presenta el libro esa tarde en el parador (no me salía si era Teo o Tino, y en palacio, recordaba su Palacios) mientras ella se ofrece a avisarle. No lo deseo porque ya he quedado telefónicamente a esta ahora y en el Patio de Palacio.

Mientras aguardo la llegada de Teo, observo a varias parejas de edad jubilada dando vueltas a las inscripciones y diversos atavíos y cuencos y propagandas y menús para sibaritas. Doy vueltas y me acerco a las escaleras donde, en el rellano, se exhibe un retrato, que imagino del Duque Francisco. Los trabajadores del parador hablan y se afanan a su trabajo. A la cuarta vuelta, en la que comienzo a parecer sospechoso de cualquier salvaje afección, o así lo siento, como siempre, aparece al fondo la figura bicéfala del escritor y su editora, de Teo y Penélope, un ser único amasado en el acero.

Teo aparenta más altura de la que inclina al saludo,cuando entrechoca sus manos con una confianza envidiable y que derrocha a raudales; y de desenvuelto, agota cualquier previa representación  de cómo me presentaría. Me he quedado inmóvil y sin palabras, y sin saber si sí o no dar la mano o sí  simplemente allegarme al autor y comentarle que su nueva novela, al menos en lo leído, no desagradaba. Lo digo, su desenvoltura de director empresarial establece una confianza envolvente que allana la entrevista y yo sólo me fijo en ese hálito de seducción inevitable. Nos sentamos en un antiquísimo banco corrido, al lado de la pared, en el pasillo que dirige a las escaleras que suben al piso superior, vigilados por el Duque de Lerma, severo y cruel.  

Con la grabadora dispuesta y bajo la atenta miada de la sutil Penélope, que aguarda a que finalice la entrevista tejiendo en su mirada la entrevista aún por realizar, como si ella ejerciera todo los papeles, entrevistadora, entrevistada y hasta el mismísimo Duque de Lerma, se inicia la entrevista en este escenario que nos aplana con su peso imponente.

 

“Sabes, trabajo en el Cardenal Sandoval y Rojas, en casa de Bernardo…”

– Su tío, sí, un personaje importante, que llegó a ser inquisidor general y de gran relevancia en su época. Pero en la novela, la familia del Duque de Lerma tiene poco peso. Aunque aparecen al comienzo de la novela, porque Francisco necesitó su ayuda. Estuvo estudiando a cargo de su tío, Arzobispo de Sevilla. La familia que más aparece en la novela es la familia íntima, su esposa, sus hijos, de la que, por supuesto, si hablamos. La historia que relata la novela no se centra en la familia Sandoval como tal; en realidad, contamos el ascenso y caída del Duque de Lerma. 

 

 

“¿Qué te atrajo de la figura de Francisco, qué le convierte en una figura tan singular?

Es una figura singular, básicamente Francisco es un tipo singular. La gente suele ver en el Duque de Lerma solo sus aspectos negativos, sobe todo, por toda la corrupción de la core en su aquella época. Sin embargo es un personaje que tiene muchas luces, que han quedado relegadas al olvido. Por ejemplo, se opuso, hasta el último día a la expulsión de los moriscos, cosa que la mayoría de la gente desconoce y fue el impulsor de una política pacifista con la que logra firmar la paz con Inglaterra, Francia,  Flandes; o mejora las relaciones con el Ducado de Saboya. Como se puede ver, hay muchas luces en este Duque de Lerma, aunque hayan quedado apagadas por las imponentes sombras que lo cubre.

En la novela hay un impresionante trabajo de investigación, que parece que nunca se agota, que siempre vaya a aparecer un dato nuevo…

Siempre, siempre, de hecho cuando yo di por finalizada la novela y se la pase a mi agente, me indicó que debíamos introducir una trama nueva para darle una pátina de conflicto narrativo y así fue como apareció la figura de Baltasar de Zuñiga, que para darle empaque en la novela, a pesar de que aparece en contadas ocasiones, hube de leer una bibliografía ingente, en un plaza de quince días, donde se incluía una biografía de Baltasar que se extiende en setecientas páginas, porque tenía que ponerme a escribir. Los procesos de investigación son largos, arduos y, a veces, inesperados.

Has maquillado literariamente a Francisco o le permites que se muestre tal cual fue…

No, yo creo que he realizado un acercamiento bastante fiel, en mi opinión, a lo que fue el Duque de Lerma. De hecho, mi editora, comentó en una ocasión que era la primera vez que veía un Duque de Lerma muy persona, muy familiar, lo que realmente debió haber sido. Incluso, más allá del personaje político que era. Proporcionamos escenas de su vida familiar, de su vida íntima, cómo se relacionaba con su esposa, con su hijo mayor, Cristobal. Trazamos a ese personaje solitario en que se convirtió, sin duda, y en esa soledad, tuvo que pasarlo mal en muchas ocasiones.

España es un reino de poca ideología y mucha devoción.

Eso lo ha sido siempre (por primera vez sonríe y muestra que se encuentra a gusto en la entrevista, mientras Penélope, que es más Peclamur que la que se uniera a Ulises, abandona sus tejes y manejes en el móvil, y sonríe, a la vez) Además, si no lo sabes, yo vengo de una ciudad como Sevilla, muy devota. De todas maneras yo creo que tanto la devoción como la ideología si se llevan al extremo, siempre acaban hiriendo a un país, siempre es malo. Creo mucho más interesante tener ideas firmes, evidentemente, y, sobre todo, actuar en consecuencia de estas ideas.

Has realizado un viaje en el tiempo al siglo XVI/XVII y has descubierto que no ha cambiado nada

Nada, no ha cambiado nada. Somos los mismos, nos gobiernan los mismos, nos roban los mismos. Las cosas siguen exactamente igual que hace cuatro siglos. Permíteme que diga que me resulta de una tristeza inconmensurable. En el siglo XVI/XVII las clases pobres lo pasaban muy mal, pasaban hambre, eran expulsadas de su territorio y tenían que dejar todo lo que tenían, sus casas, etc., y hoy en día nos está pasando más de lo mismo. Lo que no entiendo es como no despertamos y nos lanzamos a pedir que las cossas se hagan de otra manera.

 El refranero español celebra siempre al pícaro, al ladrón, y dice “si no quieres ser ahorcado, vístete de colorado”.

Si, efectivamente. Verás Francisco de Sandoval era un hombre muy inteligente, y una de las cosas que más sorprenden de su figura es la capacidad que manifiesta para ver a largo plazo. El supo muy pronto que su valimiento iba a terminar e iba a terminar muy mal. Entonces, busca la posibilidad de que se le invista Cardenal, como así lo consiguió. A día de hoy las coas se hacen más o menos igual, lo que pasa es que vamos a visitar al ministro, para que ayude y eche un mano en según que cosas. Las clases nobles, las clases poderosas siempre acaban por salirse con la suya.

La novela histórica actual, siempre parece escrita para un film futuro…

Pemíteme que te diga que considero imposible que se pudiera realizar una película de El trono de barro. Quizá sí una serie de televisión, que, además ahora está muy de moda. Además de realizarse algo con la novela, preferiría que se tratará de una serie por la complejidad de la historia.

A mí del Duque de Lerma siempre me ha atraído su mirada entreperillada y que oculta el cuello como si ocultase la marca del vampiro que es…

(Vuelve a reír nuestro entrevistado como si le hubiéramos leído el pensamiento) Sí, sí, totalmente de acuerdo. Es un personaje con mucho dobleces, con una parte oscura muy oscura, pero que, por otra parte, era muy visible, porque salía en muchos panfletos, donde se le criticaba sin piedad, que, por cierto, se prohibieron para evitar que ser fuera de las manos la situación social, Por otra parte, él siempre intentaba ocultar sus movimientos en la Corte, pero nunca lo consiguió, porque hay estaba la Reina Margarita, que se encargaba de desenmascararlo y junto a ella, toda una pléyade de personajes cortesanos.

Crees que tu novela puede herir a derechas o izquierdas, a monárquicos o validos

No, no creo que pueda herir según la ideología sino según la moralidad. Creo que va a haber muchos personajes políticos actuales que se van a ver reflejados. Y estos personajes, en los cuales todos estamos pensando, su moralidad es muy escasa, y, por eso, hasta que dudo que moralmente, pueda llegar a causarles siquiera un leve pinchazo. Aunque, por otra parte, me encantaría para que sirviese al resto de los mortales y se diesen cuenta de que no han cambiado, que no hemos cambiado, que siguen haciendo con nosotros lo que quieren y que en nuestra mano se halla el cambiar dicha situación.

Sumiller de Corps, Valido del Rey, Cabellerizo Real, el que mucho abarca, todo lo aprieta

Se lo lleva todo y lo que no puede llevarse, le encarga a un amigo, que se lo lleve a él. Sí, sí, Francisco de Sandoval hizo acopio de todos los trabajos posibles para acumula poder y dinero, que es de lo que se trataba. Cuando se decidió a traslada la Corte a Valladolid, él ya había comprado en la ciudad todos los palacios, el de Benavente, por supuesto, y cuando la Corte ya se había trasladado allí, el Rey estuvo un año sin un lugar donde vivir. Vivía de prestado en un palacio, Hay interviene Francisco y le vende el palacio de Benavente, a un precio muy superior al que él había pagado, y cuando realiza la transación, Francisco le dice a Felipe III, que en ese momento el problema es suyo, que no tiene donde vivir, y Felipe III, le explica que no debe preocuparse porque desde ese momento le hace Alcalde permanente del palacio y le otorga un sueldo. Ganaba por todas las partes.

Cuál es la literatura en la que crees y si la has reflejado en el libro.

La literatura en la que creo…Creo en el libro que me toca la fibra sensible por cualquier motivo. Desde muy pequeño sentí una atracción por la novela histórica. Yo, el primer libro que recuerdo haber leído fue Momo, de Michael Ende, que, por cierto, es un libro que recomiendo a toda la gente, independientemente de su edad, porque posee una lectura muy diferente siendo adulto que niño. El libro que me marco, sin duda, para la literatura hsitórica, fue El Corsario Negro, de Emilio Salgari. A partir de la lectura de esta novela me aficioné a la literatura histórica. Los libros que me gustan son aquellos que me llegan a la fibra, que me dicen algo, que el personaje me resulta atractivo por cualquier motivo. Las personas, al fin y al cabo, tenemos todos lados positivos y negativos y es importante que queden reflejados ambos en la literatura, en los libros que escribimos.

La mujer de Francisco y sus amantes, se dejaban llevar por los vientos o sabían del primordial papel que jugaban como conseguidoras...

La mujer de Francisco fue una mujer de su época. Se caso en un matrimonio concertado, no fue un matrimonio especialmente feliz, pero si es cierto que ambos remaban en la misma dirección y de hecho, Catalina llegó a obtener privilegios impensables. Erala camarera mayor de la Reina, lo que suponía que se encontraba a cargo de toda la casa de la Reina, y todo lo manejaba ella. Sin duda como mujer de honor, este cargo hubo de ser el culmen de su vida. Pero su matrimonio con el Duque de Lerma, no creo que fuese especialmente feliz.

Has tenido que tener especial cuidado a las palabras, a los giros lingüísticos…

Suelo utilizar en mis novelas un lenguaje actual, sin embargo, en esta novela y para los diálogos y solamente en los diálogos, sí que he intentado darle un giro al lenguaje, enfrentarme a un lenguaje más arcaico. No significa eso que se haya transformado en difícil de leer, que no lo es, sólo pretendía reflejar la época. Por ello hemos cambiado un poco el orden de las frases, utilias vocablos que en actualidad están en desuso. Siempre con la intención de darle color a la novela, no hubo nunca otra pretensión.

Los títulos de tus novelas son siempre muy claros con respecto a la trama de la novela y en este último más, El trono de barro, ¿crees que el actual trono también es de barro?

El actual trono es de espadas seguro. ¿De barro? No sabría decirte. De barro es seguro, el sillón de La Moncloa, este seguro que es de baro, y, a partir de ahí, veremos. Personalmente creo que la Monarquía en la actualidad ha dado un giro pero no me atrevo a decir si sera suficiente.

España siempre ha sido un pueblo de monarcas y validos, ¿que obligaría al pueblo español a comportarse como el francés y hacer una revolución?

Si nada le obligado ya, dudo que haya que lo obligue. No creo que por las venas españolas corra la sangre que corrió por las venas francesas cuando la revolución, sin duda, sino, ya habríamos hecho algo. En España dudo que haya una marsellesa nunca, porque creo que somos demasiado acomodaticios y que nos conformamos con poco, cosa que considero un error. España y su pueblo, debiera ser exigente.

Por qué debemos leer El trono de barro

Pues mira, no debéis leer el trono de barro por nada (oh, my good, que mirada más guillotinesca le lanza Penélope, que clama en su móvil, venganza!) debéis leer el trono de barro si os interesa descubrir una parte de la historia de España que prácticamente está en el olvido, pero lo que ocurre hoy es eso que hemos olvidado y no es nada nuevo, que sucedía ya hace cuatro siglos. Si os interesa estas cosas, leed el trono de barro porque os vais a sorprender; y si no os interesan esas cosas, no debéis preocuparos, hay muchos otros libros que os pueden tocar la fibra, como a mí.

 

La entrevista toca a su fin y tengo la impresión de haber hablado con el mismísimo Duque en persona, o con uno de aquellos escribientes de panfletos en los que se le ponía en su sitio. En la entrevista nos hemos encontrado a gusto y en este marco incomparable del Palacio de Lerma, parecía todo tan siglo XVII, que hasta nuestras vestimentas y palabras buscaban la época en el sitio. Sólo la existencia de Penélope Acero, son su móvil siglo XXI  nos ha devuelto al tiempo actual.

 No importa, son tan iguales.

Y nos despedimos. Teo seguirá con su periplo del Duque, acompañado por la sin par Penélope y yo atravesaré solo la Plaza que el Duque de Lerma veía desde su ventana…

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Secretos del arenal de Félix G. Modroño

Vamos a hablar de la novela “Secretos del Arenal”, la última obra publicada por Félix G. Modroño. Publicada por la editorial Algaida, en Sevilla, en el mes de octubre del 2014. Una historia que se desarrolla a la manera de una novela negra, en sus trescientas ochenta y una páginas. La novela se publica tras recibir el premio Ateneo de Sevilla de novela, en su XLVI edición. 

A Félix G. Modroño se le conoce de sobra. Autor de novela de carácter negro desde siempre, con su famoso Zuñiga, y las novelas La sangre de los crucificados y Muerte dulce, o la más encomiable de las novelas leídas en 2012, La ciudad de los ojos grises.

La novela que nos ocupa ahora es sencillamente caleidoscópica. Una novela que, como se advierte en la misma portada, va a portarnos al destino entrelazado de dos mujeres, en dos ciudades y dos épocas diferentes.

Las dos ciudades son Bilbao y Sevilla, como la canción de Fito. Las dos mujeres son las protagonistas indiscutibles del relato, Silvia y Olalla; y las dos épocas diferentes, una la actualidad de la conciencia presente, y la otra, la rememoración del pasado histórico, esa guerra civil cruenta y deleznable.

Dos historias, dos mujeres, dos ciudades, dos épocas distintas. Dos, dos, dos, y creo que todo el mundo va a caer en la tentación de leer el libro como si realmente se tratara en el mismo dos historias independientes que se van entrecruzando para sorprendernos con un final inesperado. Por supuesto, un final donde ambas historias se entrecortan. No está mal esta lectura – una lectura diacrónica de sucesos semejantes que les ocurren a personas semejantes en épocas tumultuosas. Sí, porque el presente que vive Silvia es tan tumultuoso con el que se revive en la historia de Olalla. Así, Silvia nos estaría contando su historia en primera persona a la vez que nos obliga a revivir, como si fuésemos propiamente “su” Mateo, una historia impropia, pero carnal, en tercera persona.

Pero intuimos una lectura sincrónica en la novela. Esta lectura sincrónica nos obliga de repente a planearnos la existencia de una sola mujer, Silvia, que a la par que se va confesando en primera persona en conciencia (moral, psicológica y personal), nos va abriendo su inconsciencia individual y colectiva, para que comprendamos su dolor y más, sus momentos de satisfacción. Porque como confiesa el autor en una entrevista, no existe la felicidad así, grosso modo, sino cachitos de bienestar por los que vamos luchando. Precisamente, Silvia quiere justificarnos esos momentos variados y singulares de su bienestar en la casa de la playa o junto a Mateo, a pesar de que su momento de tumultuosa realidad es la muerte de su hermana. Y no tiene mejor manera de mostrarlo que abriéndonos su inconsciente colectivo, donde mora esa mujer Olalla, que, de igual manera, luchó por esos momentos de bienestar entre tanto tumulto de sangre. 

Las dos lecturas son factibles y dejan una sensación de bienestar al llegar a la última línea, como si la propia novela nos permitiese a nosotros apropiarnos de ese momento de bienestar de ambas/única protagonista.

La historia está construida sobre un lenguaje que circula con la probidad del escultor, que sabe precisar la palabra adecuada, sin más aditamentos. Una palabra labrada, que va construyendo la historia concreta, con la adecuada especificidad. Pero no es nuevo, ya lo encontrábamos en la novelística anterior del autor. Y este lenguaje eleva la historia a nivel de lo colectivo, de tal manera que parece singularizarse la historia en uno mismo. El lenguaje que el autor emplea nos obliga, en conjunción con la misma historia, a asumirla como propia, como si nosotros fuésemos el sujeto consciente por encima de Silvia y la propia Olalla.

Una novela cuya belleza se concentra precisamente en ese juego de asumir lo colectivo como propio, la historia no sólo como algo de los otros y que se relata, sino, como algo propio, carnal y despiadado.

Pero, que deja un poso de bienestar…

 

 

 

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Bilbao por Ana Isabel Prado Antúnez

 

Ana Isabel Prado Antúnez, Roberto Palacios, Bilbao, monografía histórico – artísitca, 2014, Diputación Foral de Bizkaia, Blbao

Publica Ana Isabel Prado Antúnez, su necesaria monografía sobre Bilbao. Una monografía que publica la Diputación Foral de Bizkaia,dentro de su excelente colección sobre los pueblos de Bizkaia y que debiera ser imitada por otras diputaciones.   Uno ha asistido al nacimiento y desarrollo de la misma y sabe del trabajo ingente que lleva encima. No sólo con respecto al hecho de la lectura bibliográfica, inmensa labor y leída al completo por la autora, sino las entrevitas que ha realziado a diversas personalidades, las horas largas que han sucedido encerrada en archivos, los recorridos por otras bibliotecas a la búsqueda de la información pertinente. Todo un trabajo que se refleja ahora, en esta monografía que ha escrito y que incluye la historiografía de la Villa desde 1630 hata nuestros días, casi cuatrocientos años de historiografía. El Bilbaopreilustrado, el ilustrado, el romántico y el contemporáneo. El crecimiento de la Villa en población, comercio, actividades culturales; en nobleza, cortesia y amabilidad. Precisamente, una de las partes más importantes que se desprende de la monografía es el hecho del surgimiento de esta liberalidad, que es santo y seña de la ciudad; y de sus gentes, tan bien representada en la figura de su último y grandísimo Alcalde, Iñaki Azkuna. Una liberalidad que es magnanimidad.   Pero no sólo encontraréis ese Bilbao que crece económicamente con fundamento en su burguesía sino también el Bilbao de ensanches en el arte, que se crece en las obras de arte y en la exposición del mismo. Primero, en el museo de Bellas Artes de Bilbao; segundo, en ese Gugenheim, que ha sido el último gran ensanche remodelativo de esta Villa de liberalidad donde es gustoso  vivir.   Sólo queremos llamar la atención sobre un detalle. Roberto Palacios realiza una cuarta parte de la obra y se le ha puesto por delante de Ana Isabel, y no sabemos porqué. Si la obra se edita en dos volúmenes, ¿por qué no se ha dejado el primero para la parte realizada por el primer autor y la segunda para Ana Isabel Prado?  Así, de la manera en que se ha editado, se crea un agravio comparativo, porque quien más ha hecho por la obra, queda relegada a la segunda posición, como si se tratase del quien coadyuva.   Quede aquí el reconocimiento de esta obra, que sera fundamental en años venideros para saber todo sobre Bilbao, y para que otros, puedan entresacar de sus páginas nuevas temáticas para investigar. Una obra rica, grande, fundamental.

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La navaja inglesa de José de Cora

Un ánima y su memoria dentro de una novela con animus, eso es lo que espera al lector al final de la lectura de “La navaja inglesa”, de José de Cora. Novela publicada por Tropo Editores en Madrid, en este mismo año, 2014; y que consta de quinientas veintiséis páginas.

El ánima femenina que sustenta el entramado cultural de la novela y que se materializa en el animus del varón Barón con una navaja inglesa Huntsman en las manos para despertar divinidades femeninas arcaicas. España nunca ha sido un País, como mucho un conglomerado de tribus endogámicas de culto a la Gran Madre. Aunque sea culto semejante, sucede con divergencias importantes y similitudes evidentes.

En primer lugar, la estructura psicológica que es de carácter mítico. Todo lo que es viene envuelto en un ropaje mítico, de realidad ocurrida en otrora, pero en el espacio vivido por los interlocutores. Ese otrora es un tiempo regido por esa divinidad. En la novela de José de Cora, nos enteramos de esos ropajes míticos desde el inicio mismo y más, cuando se encarga unos pliegos de información sobre el culto a la Gran Madre Cibeles a quien no es lego en los asuntos. Quizá, tal aspecto de recopilación informativa sobre la Diosa, sea una de las más acertadas muestras de divulgación sobre esa religiosidad primaria matriarcal.

La estructura psicosocial de la novela es reveladora: el elemento masculino de la misma sólo oficia como elemento subsidiario, en cuanto portador de fecundidad. No en balde en la primitiva Grecia, en Creta, el rey era consorte en el año, y, a su terminación, era degollado para recoger su sangre fecundativa. La novela nos traslada ese mismo mensaje pero, aquí, en el matriarcalismo Castellano, para diferenciarlo del Vasco o el Gallego, por ejemplo, el oficiante es masculino. Es el Barón con manos Hunstman. Y precisamente ahí evidenciamos otro de los elementos diferenciadores de este matriarcalismo ligado a Cibeles: precisa de excesivos sacrificios. Y es así, porque no hay una búsqueda del sentido de la realidad, sino de la identificación de ese destino con un principio individual masculino. El Barón. Efectivamente, el matriarcalismo castellano acaba por hacer desaparecer a la madre divina por favorecer el sacrificio que proporciona el futuro como consuelo a cada individuo particular – no así el matriarcalismo vasco o gallego, verdaderamente centrado en la divinidad. En este matriarcalismo se descubre incluso una lucha individual para ver quien fue el primero en sacrificarse en honor de la diosa madre Cibeles.

Para relatarnos todo esto y más, el lenguaje es un flujo continuo que intenta atrapar el decurso del pensamiento en la vida misma. Un decurso que se va proponiendo como las capas de una cebolla, que nos va descubriendo la realidad ctónica que se oculta bajo la realidad racional en la que vivimos siempre. Y si todo comienza como una racional clase de arquitectura, ésta nos va desvelando, lo que se oculta bajo la misma, unos seculares asesinato rituales, que alguien va a intentar explicar racionalmente, y se verá, así y ahí, involucrados en los mismos.

No os equivoquéis, pues cuando más involucrados os halléis y os sintáis bien en la lectura de la novela, veréis que ésta trata de sexo. La sexualidad, pero no de cualquier manera. Os voy a revelar algo, la sexualidad e prolija en la novela, que lo es, pero no por encima de la historia que se narra, sino como si se despendiese de la misma. Quizá de donde realmente se desprende es de la mismísima diosa madre, Cibeles, como si se tratase de un contagio (pero no de un castigo) Una sexualidad que emana de la diosa Cibeles y que se  irradia como efluvios que se esparcieran por el aire y se difundieran de cuerpo a cuerpo, dilatándolo y generando en el mismo la necesidad perentoria de transcenderse a los otros de manera transcendental, así nos difundiéramos en una comunión divulgativa. Sexo como pura propaganda de la Diosa Cibeles y con el mismo ella se expande tanto como con los ritos sacrales que se ofician en su nombre o con el mero culto, oculto.

Se trata de una sexualidad difusa, que se produce por cruzada y así se extiende y esparce, como la entrega de los fieles. No se pueden detener estos personajes en su comunicabilidad, porque sus vidas consisten en divulgar como en comulgar, se difunden en los otros e irradian a la diosa extensa en su propagación. Una sexualidad difusa que se muestra como un contagio divulgativo. Lo que se divulga no pasa sólo de boca a boca sino de piel a piel y más allá de la piel. Rebasa a la mismísima carne, noblemente sádica, y así se transforma en sexualidad circulante y comunicativa.

Tener sexo para tener eco, en eso se traduce esta sexualidad difusa y propagandística. Siempre, eso sí, al amparo secretista de la Dios Madre Cibeles.

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.