ME ACUERDO


Por fin acaba de editarse en español el mítico “Je me souviens”, libro de culto de mi adorado Georges Perec compuesto por 480 anotaciones breves que comienzan con la sencilla fórmula de “Me acuerdo”. El libro apareció en 1978 (el mismo año de la monumental “La vida instrucciones de uso”) y fue un gran éxito en Francia, a pesar de su aparente simplicidad, tal vez porque demostraba que muchos recuerdos son transferibles y la evocación de lo vivido se puede compartir. El cabronazo Perec, amante de lipogramas, crucigramas, anagramas y todo tipo de travesuras intelectuales, dedicó casi toda su obra a coleccionar recuerdos y el experimento de “Je me souviens” se convirtió en un espejo autobiográfico, en un carrusel de la memoria que pedía a gritos ser continuado por los lectores (de hecho, en todas las ediciones del libro se añaden al final, a petición del propio autor, unas páginas en blanco para que el lector participe activamente de la aventura). Muchos son los que se han preocupado por descifrar la magia que se esconde detrás de este libro. Juan Bonilla, coleccionista de ejemplares de “Je me souviens”, lo ha resumido a la perfección: “la literatura en esencia es eso, ofrecer memoria, invitar a hacer memoria, compartir recuerdos”.
– Me acuerdo, por ejemplo, de que hace tiempo, en “El Norte de Castilla”, escribí unos cuantos “me acuerdos” en homenaje a Georges Perec.
– Me acuerdo del olor del pan recién hecho. Es el perfume de mi infancia.
– Me acuerdo de una pizarra colgada en la calle Santiago donde la gente se paraba a leer las últimas noticias.
– Me acuerdo del lunar de Sophie Marceau.
– Me acuerdo de la única vez que pedí un autógrafo. Fue a un futbolista uruguayo del Real Valladolid. Se llamaba Alfredo Amarillo. Yo tenía once años y era feliz.
– Me acuerdo de unos compañeros de clase que murieron ahogados.
– Me acuerdo de un beso y de unos ojos.
– Me acuerdo del “gol” de Cardeñosa a Brasil en el Mundial 78.
– Me acuerdo de despertar cada mañana con la sonrisa de mi madre.
– Me acuerdo de un perfume secreto envuelto en una pequeña bola de cristal.
– Me acuerdo de las últimas palabras de Esplendor en la hierba: “Aunque ya nada pueda devolvernos la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo”
Así que, tal y como quiso el propio Georges Perec, se alza el telón de esta fascinante aventura. Ojalá no se convierta en un monólogo.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.