VIENTOS DE GUERRA

Publicado en El Norte de Castilla el 15 de febrero de 2007.
La noticia ha pasado de puntillas por la mayoría de teletipos a pesar de que su simple enunciado produce desasosiego. Sobre todo porque ya tenemos experiencia al respecto y sabemos lo que puede significar. EEUU dice ahora que tiene pruebas de que se han utilizado explosivos iraníes en Irak, que 170 de sus hombres han muerto a causa de bombas de fabricación iraní y que Irán abastece a las guerrillas chiíes de armas, dinero y entrenamiento militar. La vieja táctica de lanzar mierda al aire (en forma de pérfidas insinuaciones y de píldoras de miedo) para que vaya calando en la opinión pública. Los vientos de guerra que comienzan a silbar, la maquinaria de los profetas del ‘para bellum’ que se pone en marcha de forma sibilina. Que Irán está en el punto de mira, vaya. Y eso a pesar de que según los responsables de la coalición no existen «pruebas definitivas» y de que Irán niega las acusaciones. Claro que un portavoz de la coalición ha llegado a decir, al referirse a las presuntas armas iraníes utilizadas para atentar contra sus tropas: «Creemos que estas actividades llegan de los niveles más altos del Gobierno». ¿Creemos? ¿A qué me suena esto? Hace unos días, el tercero de las Azores ha reconocido, por fin, que no había armas de destrucción masiva en Irak, aunque hasta hace unos meses defendía lo contrario. Ha pasado del «puede usted estar seguro, y pueden estar seguras todas las personas que nos ven, de que les estoy diciendo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva» al «todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva, y no las había. Yo lo sé ahora. Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes, pero cuando yo no lo sabía, nadie lo sabía». Lo peor es que no se disculpa y que vuelve a mentir. Y ya es tarde para que salgan a escena los inspectores de la ONU que fueron ninguneados y mandados a su casa antes de tiempo. Sin ir más lejos, el ex inspector jefe, Hans Blix, acaba de declarar que la invasión fue ilegal y un total fracaso y que, además, «ha dejado al país mucho peor que bajo el régimen dictatorial de Sadam Husein». En fin, sospecho que todas estas historias cada uno las verá desde su muy particular punto de vista (últimamente me estoy dando cuenta de que la percepción de la realidad a veces es increíblemente subjetiva). Es como la fotografía que ha ganado este año el World Press Photo, una foto que muestra a unos jóvenes libaneses ricos paseando en un descapotable por un barrio arrasado en el sur de Beirut. La repugnante frivolidad de las niñas ricas asqueadas por una realidad que no existe en el Fagra Club ni en los hoteles de cinco estrellas de Faraya. El discordancia de esta fotografía de Beirut a pleno sol no hace otra cosa que confirmarme que somos puritito contraste. Y que cada uno ve la feria a través del color del cristal que más le conviene o en el que más cree. Incluso en casos tan sangrantes como estos.

PD. Cuentan que cuando a Rafael Guerra “Guerrita” le presentaron a Ortega y Gasset y le dijeron que era filósofo (explicándole que se trataba de una persona que trabajaba sobre las ideas y el pensamiento), el torero, alucinado, sentenció con su famoso «es que hay gente pa’tó».

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El Norte de Castilla

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