– “No creáis lo que comentan: yo no conquisto, sucumbo”
– “Nada de relaciones antes de la boda: soy muy tradicional; me refiero a relaciones sociales, naturalmente…”
– “No culpéis a quien busca el amor allá donde puede. A veces vive en el murmullo de la carne, no en el volcán del corazón; y vale para una noche, no para una vida”.
– “Para ser amado, tienes que merecerlo: primera regla; la segunda: sé la llama, no la polilla”.
– “Yo no era responsable de mis actos. Él me embrujó. Dijo que era el Espíritu Santo…. repetidamente”.
La historia de un admirable seductor, un adúltero, un célebre fornicador de vírgenes, un libertino, un hereje, un virtuoso de las caricias íntimas, un seductor de mujeres casadas y de novicias. Vodevil en las aguas plateadas de una memorable Venecia repleta de bellas máscaras, de fuegos artificiales que colorean sus intrincados canales, una ciudad bellamente confundida (“el fornicio a gran escala produce confusión”) y que se percibe como un enorme lupanar con lechos ardientes y libros heréticos bajo el colchón, la ciudad, en fin, más hermosa, sensual, enigmática, seductora e hipnótica del mundo. El perfecto escenario para el señor Casanova, de quien se dice que tiene la más larga…. lista de conquistas conocidas.