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Autor: BESTEIRE
Leyendas de María de Apuleyo Soto
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Xoel Prado - Antúnez | 27-01-2015 | 9:11| 0

Soto Apuleyo, Leyendas de María, 2014, Vitruvio, Madrid (ilustraciones de Diego Coca)

La voz clara y teatral, recitativa y cantarina, de Apuleyo Soto, festiva como sólo la licencia poética permite, se reviste de la misma y nos guía por los pensamientos y la vida de María, pero a la búsqueda, a su vez, de Jesús. Unos episodios, por cierto, que no se hallan en nigún lugar, pues los Apósteles se hicieron de Cristo, sin atender a lo que crecería la figura de la Madre a lo largo del tiempo. Apuleyo se nos hace apóstol poético de la madre, y va pintando con versos claros y diáfanos, tan claros como el agua de los ríos que el discurre, a la primera discípula Real de ese Jesús de carne y espíritu.
Es cierto, mayor seguidora nunca, pues ella misma lo llevo en su seno y le dió umbilicalidad, la misma que el Jesús espíritu, paloma santa, se encaragrá de prestar a los hombres venideros que atiendan a su palabra, por encima de la muerte. Porque esa umbilicalidad no se pierde tras la muerte de Jesús – persiste hoy en nosotros. Y la María es la umbilicalidad de la umbicalidad, pura transcendencia, ¿cómo no sentirnos en ella tanto como en el hijo, si compratimos la esperanza del hijo de vuelta a la vida, de que no hay sepulcro que no sepulte?
Más alla del deseo deseante de otros poetas está esta umbilicalidad umbilical, que pone en nuestras manos las manos de Ella. 
Bonita lectura, que, además, nos traslada, al seno mismo de la madre.

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Bilbao por Ana Isabel Prado Antúnez
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Xoel Prado - Antúnez | 25-01-2015 | 9:03| 0

 

Ana Isabel Prado Antúnez, Roberto Palacios, Bilbao, monografía histórico – artísitca, 2014, Diputación Foral de Bizkaia, Blbao

Publica Ana Isabel Prado Antúnez, su necesaria monografía sobre Bilbao. Una monografía que publica la Diputación Foral de Bizkaia,dentro de su excelente colección sobre los pueblos de Bizkaia y que debiera ser imitada por otras diputaciones.   Uno ha asistido al nacimiento y desarrollo de la misma y sabe del trabajo ingente que lleva encima. No sólo con respecto al hecho de la lectura bibliográfica, inmensa labor y leída al completo por la autora, sino las entrevitas que ha realziado a diversas personalidades, las horas largas que han sucedido encerrada en archivos, los recorridos por otras bibliotecas a la búsqueda de la información pertinente. Todo un trabajo que se refleja ahora, en esta monografía que ha escrito y que incluye la historiografía de la Villa desde 1630 hata nuestros días, casi cuatrocientos años de historiografía. El Bilbaopreilustrado, el ilustrado, el romántico y el contemporáneo. El crecimiento de la Villa en población, comercio, actividades culturales; en nobleza, cortesia y amabilidad. Precisamente, una de las partes más importantes que se desprende de la monografía es el hecho del surgimiento de esta liberalidad, que es santo y seña de la ciudad; y de sus gentes, tan bien representada en la figura de su último y grandísimo Alcalde, Iñaki Azkuna. Una liberalidad que es magnanimidad.   Pero no sólo encontraréis ese Bilbao que crece económicamente con fundamento en su burguesía sino también el Bilbao de ensanches en el arte, que se crece en las obras de arte y en la exposición del mismo. Primero, en el museo de Bellas Artes de Bilbao; segundo, en ese Gugenheim, que ha sido el último gran ensanche remodelativo de esta Villa de liberalidad donde es gustoso  vivir.   Sólo queremos llamar la atención sobre un detalle. Roberto Palacios realiza una cuarta parte de la obra y se le ha puesto por delante de Ana Isabel, y no sabemos porqué. Si la obra se edita en dos volúmenes, ¿por qué no se ha dejado el primero para la parte realizada por el primer autor y la segunda para Ana Isabel Prado?  Así, de la manera en que se ha editado, se crea un agravio comparativo, porque quien más ha hecho por la obra, queda relegada a la segunda posición, como si se tratase del quien coadyuva.   Quede aquí el reconocimiento de esta obra, que sera fundamental en años venideros para saber todo sobre Bilbao, y para que otros, puedan entresacar de sus páginas nuevas temáticas para investigar. Una obra rica, grande, fundamental.

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La navaja inglesa de José de Cora
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Xoel Prado - Antúnez | 30-12-2014 | 12:04| 0

Un ánima y su memoria dentro de una novela con animus, eso es lo que espera al lector al final de la lectura de “La navaja inglesa”, de José de Cora. Novela publicada por Tropo Editores en Madrid, en este mismo año, 2014; y que consta de quinientas veintiséis páginas.

El ánima femenina que sustenta el entramado cultural de la novela y que se materializa en el animus del varón Barón con una navaja inglesa Huntsman en las manos para despertar divinidades femeninas arcaicas. España nunca ha sido un País, como mucho un conglomerado de tribus endogámicas de culto a la Gran Madre. Aunque sea culto semejante, sucede con divergencias importantes y similitudes evidentes.

En primer lugar, la estructura psicológica que es de carácter mítico. Todo lo que es viene envuelto en un ropaje mítico, de realidad ocurrida en otrora, pero en el espacio vivido por los interlocutores. Ese otrora es un tiempo regido por esa divinidad. En la novela de José de Cora, nos enteramos de esos ropajes míticos desde el inicio mismo y más, cuando se encarga unos pliegos de información sobre el culto a la Gran Madre Cibeles a quien no es lego en los asuntos. Quizá, tal aspecto de recopilación informativa sobre la Diosa, sea una de las más acertadas muestras de divulgación sobre esa religiosidad primaria matriarcal.

La estructura psicosocial de la novela es reveladora: el elemento masculino de la misma sólo oficia como elemento subsidiario, en cuanto portador de fecundidad. No en balde en la primitiva Grecia, en Creta, el rey era consorte en el año, y, a su terminación, era degollado para recoger su sangre fecundativa. La novela nos traslada ese mismo mensaje pero, aquí, en el matriarcalismo Castellano, para diferenciarlo del Vasco o el Gallego, por ejemplo, el oficiante es masculino. Es el Barón con manos Hunstman. Y precisamente ahí evidenciamos otro de los elementos diferenciadores de este matriarcalismo ligado a Cibeles: precisa de excesivos sacrificios. Y es así, porque no hay una búsqueda del sentido de la realidad, sino de la identificación de ese destino con un principio individual masculino. El Barón. Efectivamente, el matriarcalismo castellano acaba por hacer desaparecer a la madre divina por favorecer el sacrificio que proporciona el futuro como consuelo a cada individuo particular – no así el matriarcalismo vasco o gallego, verdaderamente centrado en la divinidad. En este matriarcalismo se descubre incluso una lucha individual para ver quien fue el primero en sacrificarse en honor de la diosa madre Cibeles.

Para relatarnos todo esto y más, el lenguaje es un flujo continuo que intenta atrapar el decurso del pensamiento en la vida misma. Un decurso que se va proponiendo como las capas de una cebolla, que nos va descubriendo la realidad ctónica que se oculta bajo la realidad racional en la que vivimos siempre. Y si todo comienza como una racional clase de arquitectura, ésta nos va desvelando, lo que se oculta bajo la misma, unos seculares asesinato rituales, que alguien va a intentar explicar racionalmente, y se verá, así y ahí, involucrados en los mismos.

No os equivoquéis, pues cuando más involucrados os halléis y os sintáis bien en la lectura de la novela, veréis que ésta trata de sexo. La sexualidad, pero no de cualquier manera. Os voy a revelar algo, la sexualidad e prolija en la novela, que lo es, pero no por encima de la historia que se narra, sino como si se despendiese de la misma. Quizá de donde realmente se desprende es de la mismísima diosa madre, Cibeles, como si se tratase de un contagio (pero no de un castigo) Una sexualidad que emana de la diosa Cibeles y que se  irradia como efluvios que se esparcieran por el aire y se difundieran de cuerpo a cuerpo, dilatándolo y generando en el mismo la necesidad perentoria de transcenderse a los otros de manera transcendental, así nos difundiéramos en una comunión divulgativa. Sexo como pura propaganda de la Diosa Cibeles y con el mismo ella se expande tanto como con los ritos sacrales que se ofician en su nombre o con el mero culto, oculto.

Se trata de una sexualidad difusa, que se produce por cruzada y así se extiende y esparce, como la entrega de los fieles. No se pueden detener estos personajes en su comunicabilidad, porque sus vidas consisten en divulgar como en comulgar, se difunden en los otros e irradian a la diosa extensa en su propagación. Una sexualidad difusa que se muestra como un contagio divulgativo. Lo que se divulga no pasa sólo de boca a boca sino de piel a piel y más allá de la piel. Rebasa a la mismísima carne, noblemente sádica, y así se transforma en sexualidad circulante y comunicativa.

Tener sexo para tener eco, en eso se traduce esta sexualidad difusa y propagandística. Siempre, eso sí, al amparo secretista de la Dios Madre Cibeles.

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1978. El año en que Epaña cambió de piel de Vicente Torres y Rafael Marí.
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Xoel Prado - Antúnez | 27-05-2014 | 11:18| 0

Vicente Torres y Rafa Marí, han publicado el libro 1978, el año en que España mudó su piel, en Araña Editorial, 192 páginas.  

Imagen tomada de internet

 

Un libro de conversaciones, y también de ecos, donde el inicio de la conversación es 1978, ese año mágico, donde la aprobación de la constiución hace aparecer a España como un país con aptitudes para convertirse en un estado moderno. Por eso han elegido este año como el fronterizo, como si en este año las palabras de Ortega de europización modernidad fuesen las que promovieran el inicio de ese mudar la piel. Conversción distendida, casi de cafe y puro, donde se desenreda ese hilo de Ariadna de la convivencia social en España desde el recuerdo y la anécdota personal, sin ovidar que es el análisis razonado lo que importa a la hora de construir la conversación.

La conversación se inicia en la transición,  un lugar para trata temas terribles, como el del exilio. La lejanía, pero no una lejanía alehada, sino una lejania esperanzada, donde se veía a España como un lugar de retorno, porque los sucesos debían cambiar. A cotinuación pasearéis vuestra mirada por una docena de temas que calzan la vida social en este país, España, que tiene nombre, pero que siempe se le apoda, como si así se le podase.

Doce temas que marcan el deambular con rumbo de aquella España de transición a gobernabilidad.  De los temas sociales (religiosidad, homosexualidad, adulterio y amancebamiento, lenguaje sexista)  a los artísticos y culturales (periodismo, galerías de arte y Museos, Dalí/ Picasso, influencia del mayo francés) y ya a los claramente políticos (las autonomías, el nacionalismo, los pactos de la Moncloa y la Constitución).

Temas acerca de los cuales todos tenemos una opinión, que podemos ir compartiendo con los autores, como si fuéramos uno más de esos amigos que se van intercalando en la conversación en cada uno de lo temas. Y este es el modo vivencial de leer el libro como si fueras uno más de esos ecos de conversaciónn que se intercalan en el libro, en cada párrafo. Por supuesto, que en cada uno de los temas surgen diversas opiniones y a veces, polémicas, como esa de que “el federalismo no arreglará nada sustancial”. Podemos seguir extrayendo frases de las fases de esa conversación pero casi que os encomendamos su lectura, y que seáis vosotros, los lectores, los que vayáis descubriendo las opiniones aquí vertidas, y que recortéis als vuestras para introducirlas en este libro necesario. 

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Mensajes de texto y otros mensajes de Ape Rotoma
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Xoel Prado - Antúnez | 18-05-2014 | 1:30| 0

Han tenido que transcurrir una docena de años para poder volver a abrir un nuevo poemario de Ape Rotoma entre las manos. “Mensajes de texto y otros mensajes”, publicado por la editorial Renacimiento de Sevilla, en 104 páginas.
Mi primera reacción es de alegría y satisfacción, creo que Ape se merece tener abierta la posibilidad a publicar siempre, porque sus libros rezuman literatura hasta los posos y son vitales pero sin caer en la moralidad.
Una poesía que se pretende del vivir sin extraer consecuencias, porque, de hacerlo, tampoco iba a ayudar a variar la mismísima vivencia. Y si extraer consecuencias es lo que apura la existencia del mal (y del bien, presumo), estos dos se diluyen hasta desaparecer. Esto ya se apercibía contumaz en su primer poemario, publicado por Telira, 149 PCE, en cada verso.
Doce años separan Mensajes de Texto y 149 PCE, ¿qué hay de nuevo en el novedoso libro publicado? En 149 PCE encontrábamos unos poemas repletos de surrealidad y sexualidad, escritos con la sencillez de la despreocupación de quien no pretende halagar los oídos de quien escucha y se sonroja y apura para que se apure la lectura. Una surrealidad y una sexualidad que pretendía allegarse hasta la exquisitez de la ironía y el sarcasmo ante la vida misma y la de los otros.
Se expresaba tal exquisitez irónica en aquella bucólica y vucálica pretensión de que todos los leyentes y no leyentes se fuesen a tomar por el culo. Cáustica expresión que aspiraba a ser como una pedrada en la frente de acero de una sociedad que conspiraba para quemar los recuerdos que debería formar un corazón de benefactora alegría y conseguía conformar una hoguera de sarcástica luna, que nos conformaba como vitales amoralistas capaces de hallar la sonrisa irónica en el último verso.
Versos crudos aquellos, que desnudaban al lector y le cortaban con su filo irónico, según escribió Heredero, o versos hipnóticos que se deglutían antropofágicamente, o viceversa, escribió Brais de Besteire.
¿Persiste todo esto tras doce años de silencio? ¿Se puede leer de nuevo a este Ape Rotoma de149 PCE en Mensajes de texto y otros mensajes? No y sí. Vayamos por partes.
Menos surrealismo, cierto, el verso de Ape se ha aclarado en su significado a costa del sentido al otro lado del espejo, y menos sexualidad exudando del verso largo, que aunque persiste abriéndose paso, se ha acortado. Se ha acortado, pero sigue siendo igualmente audaz, extremadamente firme, pero para hablar de afectividad y amor. Sí, porque los poemas de Ape Rotoma se han revestido de amor, de compromiso: de amor por una mujer evocada en cada verso, a la que se le dedica un poema de amor que se presenta como no siendo un poema de amor; de compromiso por el mundo que nos rodea, injusto.
A pesar de que el nuevo poemario se abre con un poema del anterior, como si fuera bisagra que une, de aquél sólo persiste, esos dos grandiosos poemas de verso como sogas de ahorcado, dedicados a Don Jaime Gil de Biedma y a Ángel González.
El resto de ellos son versos que se circunscriben a dar cuenta de la circunstancia, como deseaba Ortega y Gasset, incluyendo esa pretensión de salvar esa circunstancia para salvar al yo, porque no otra cosa son estos mensajes de texto que van entre paréntesis de otros mensajes, que son el inconsciente recordando que el diablo siempre va sobre ruedas y puede alcanzarnos.
Un soplo de felicidad en la poesía de Ape Rotoma, porque su verso se ha hecho humano, y, aunque no se abra como un filo, que escribía Fermín Heredero, como en 149 PCE, nos incita aún a la sonrisa irónica, sarcástica y cáustica. Gracias Ape.

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.